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Museo del Mundo Maya, gran negocio para Ivonne Ortega y Carlos Hank Rhon

El Gran Museo del Mundo Maya (GMMM), hoy convertido en un "elefante blanco" y en un dolor de cabeza para las finanzas estatales, fue un gran negocio para el empresario Carlos Hank Rhon y su familia y para la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco y sus allegados, de acuerdo con información obtenida por Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia.

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Promotora de Cultura Yaxché S.A. de C.V. (PCY), la compañía de Hank Rhon que ganó la licitación para la construcción y operación de ese museo, invirtió casi 800 millones de pesos en esa obra, entre 2011 y 2012.

La empresa recuperó ese dinero en poco más de cinco años, pero en virtud del contrato del Proyecto de Prestación de Servicios (PPS) que firmó con el gobierno de Ivonne Ortega, Yaxché continuará a cargo de la operación del GMMM hasta el año 2032.

Se estima que al final recibirá 6,832 millones de pesos del gobierno estatal, a razón de un pago anual promedio de 260 millones de pesos.

Pesada carga para el gobierno

Este pago se ha vuelto insostenible y oneroso para el actual gobierno del estado, que atraviesa dificultades financieras derivados de los gastos extraordinarios por la pandemia del Covid-19 y por las inundaciones en el campo por la tormenta tropical "Cristóbal".

Ivonne Ortega Pacheco el día de la inauguración del Gran Museo del Mundo Maya (GMMM), considerado hoy un oneroso "elefante blanco"
Ivonne Ortega Pacheco el día de la inauguración del Gran Museo del Mundo Maya (GMMM), considerado hoy un oneroso "elefante blanco"

Hank Rhon, y ahora su hijo Carlos Hank González, que se hizo cargo de gran parte de los negocios de su padre, no solo obtuvieron beneficios para su empresa PCY, sino también para su banco Interacciones, que financió la obra con altas tasas de interés.

El gobierno de Ivonne Ortega, por su parte, recibió varias ganancias directas.

Mediante un préstamo bancario, por ejemplo, se autovendió el terreno donde se construyó el museo y obtuvo de ese modo 110 millones de pesos que ingresaron a las arcas como partida de libre disposición, es decir, gastó ese dinero discrecionalmente en rubros de lo que nunca informó.

Apoyada por allegados

La entonces gobernadora impulsó esta operación auxiliada principalmente por el entonces director de Cultur Jorge Esma Bazán, autor de la idea de construir el museo -también promovió otro monumental fracaso, el Palacio de la Civilización Maya en Yaxcabá- y por su secretario de Planeación y Presupuesto, Ulises Carrillo Cabrera.

Éste último dio forma financiera y legal a los PPSs y defendió esa figura en público.

Cabe señalar que Carrillo Cabrera también fue el principal impulsor de la construcción del Hospital de Ticul bajo el esquema de PPS, otro sonoro fracaso de la administración de Ivonne Ortega y cuya construcción suspendió Rolando Zapata Bello, quien consideró lesivo y oneroso los términos de ese PPS para las finanzas públicas.

Contratación de otras empresas

Además, el gobierno de Ivonne Ortega y sus allegados se beneficiaron del museo porque PCY no contrató directamente la obra, sino la encargó a una de sus compañías socias.

Ésta, a su vez, subcontrató a la empresa yucateca Ingeniería y Desarrollo Inmobiliario de México (Idimsa), de Ariel Medina Medina, uno de los constructores de obra pública favorito de Ortega Pacheco y de los gobiernos priistas.

Ariel Medina, de cuadros, dueño de Idimsa, la empresa que construyó el museo, junto con Jorge Esma Bazán, director del Cultur en 2011
Ariel Medina, de cuadros, dueño de Idimsa, la empresa que construyó el museo, junto con Jorge Esma Bazán, director del Cultur en 2011

La inauguración del Gran Museo ocurrió en septiembre de 2012, pero al poco tiempo se convirtió, como se esperaba, en un fracaso económico y de público y en un ejemplo de dispendio y opacidad.

Como informamos en la primera entrega de este reportaje, el gobierno pagó 264 millones de pesos a Promotora de Cultura Yaxché, un promedio diario de $723,287.6, por concepto de la prestación derivada del PPS. Una cantidad similar pagó en los años anteriores y otra tendrá que pagar hasta 2032).

En contraste, en este mismo año, los ingresos del Gran Museo fueron de apenas $10,086,084, un promedio diario de !$27,633!, es decir, el equivalente al 3.78 por ciento de su costo de operación.

Fracaso en cifra de visitantes

Asimismo, las cifras oficiales demuestran que esa obra es un fracaso en cuanto al número de visitantes. En 2019 la afluencia al GMMM fue de 15,000 personas, 41 al día, muchas de ellas estudiantes de primaria y secundaria.

Ese mismo año, por el contrario, el Museo Regional de Antropología de Yucatán "Palacio Cantón", del INAH, registró una entrada de 90,336 visitantes, un promedio diario de 247, cinco veces más que el museo impulsado por Ivonne Ortega y Esma Bazán.

Además, la obra costará 1,460 por ciento más de lo que Ivonne Ortega Pacheco informó inicialmente al Congreso.

En efecto, en 2011 cuando la gobernadora envió al Congreso la "Iniciativa de decreto de autorización para el Museo Maya de Mérida bajo el esquema de PPS", dijo que la obra costaría $411 millones y la contraprestación anual sería de $33 millones durante 21 años.

¿Cuál sería el pago final?

En recientes declaraciones, funcionarios del gobierno de Mauricio Vila Dosal señalaron el pago final por el Gran Museo en 2032 será de $6,415 millones.

Como también ya informamos, Vila Dosal anunció una renegociación del contrato de PPS del museo para disminuir esa cantidad $1,500 millones, pero eso aún depende de la aprobación del Congreso.

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La construcción del museo se adjudicó a la empresa Promotora de Cultura Yaxché, perteneciente al Grupo Hermes, de Carlos Hank Rhon, mediante el esquema de PPS, el 14 de junio de 2011, en una oscura licitación pública nacional.

Carlos Hank Rhon. Sus empresas fueron beneficiadas con el Gran Museo del Mundo Maya
Carlos Hank Rhon. Sus empresas fueron beneficiadas con el Gran Museo del Mundo Maya

El monto del contrato fue de $770.425,594, sin contar el terreno, que fue una aportación del gobierno. Esa cantidad incluía la construcción del edificio y su equipamiento.

También incluía su operación por 21 años, por lo que cobraría $143 millones anuales, aunque esta cifra subió casi al doble, como ya se dijo.

Promotora de Cultura Yaxché está asociada a Hermes Infraestructura, S.A. de C.V. y a La Peninsular Compañía Constructora, S.A. de C.V., ambas propiedad de Hank Rhon.

Para la construcción e inicio de las operaciones del museo, PCY obtuvo un crédito del banco Interacciones, también propiedad de la familia Hank. Como avales del préstamo fungieron Hermes y La Peninsular.

En 2018, ese banco se fusionó con Banorte, controlado también por los Hank.

Negocio redondo

Según declaró recientemente la secretaria de Administración y Finanzas del gobierno del estado, Olga Rosas Moya, este proyecto "se financió a una tasa alta", aunque no dio el monto de la tasa de interés.

Aun así, el museo fue un negocio redondo para la familia Hank y también para los allegados de Ivonne.

La socia de Promotora de Cultura Yaxché, La Peninsular Compañía Constructora, se hizo cargo de la construcción y equipamiento del museo, pero ésta subcontrató los trabajos a Idimsa, de Ariel Medina Medina, un polémico constructor muy cercano a Ortega Pacheco y a Esma Bazán.

La construcción del museo se mantuvo fuera del escrutinio y a discreción, porque aunque se pagó con dinero público, los PPSs no se rigen por la ley de obra pública, ya que es dinero del inversionista proveedor.

La cercanía del gobierno con Medina Medina se evidencia en la adjudicación a una de sus empresas en 2010, del contrato para remodelar el Centro de Convenciones Siglo XXI, a cargo del Cultur, dirigido por Esma Bazán, a un costo de $39 millones.

Desvíos de $15.1 millones

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) revisó estas obras y encontró desvíos por $15.1 millones, porque Medina Medina “infló” los precios de los materiales, simuló compras o las realizó sin la factura correspondiente, y no entregó el finiquito de los trabajos, según un informe elaborado por Mayaleaks.

Cabe señalar que en 2014 el gobierno de Zapata Bello le adjudicó al mismo constructor otro contrato para remodelar el Gran Salón Uxmal del Centro de Convenciones por más de $52 millones, no obstante que las obras eran muy parecidas a las realizadas por el propio Medina en el mismo lugar en 2010.

Asimismo, Ivonne Ortega asignó a Idimsa la remodelación del Parque Hidalgo en 2011 con un costo $58 millones, a cambio de solo renovar los pisos del monumento a Manuel Cepeda Peraza, reconstruir las banquetas y andadores, abrir áreas verdes e iluminar las fachadas.

Otra obra asignada a Idimsa

En 2010, Esma Bazán, como director de Cultur, también maniobró para asignar a Idimsa la primera etapa de la construcción del Palacio de la Civilización Maya, en Yaxcabá, una obra realizada igualmente en medio del dispendio y la opacidad y que se suspendió 2012 por falta de recursos.

Jorge Esma Bazán, el principal impulsor del Gran Museo del Mundo Maya, una obra faraónica e innecesaria, que ahora es un gran problema para las finanzas del Estado
Jorge Esma Bazán, el principal impulsor del Gran Museo del Mundo Maya, una obra faraónica e innecesaria, que ahora es un gran problema para las finanzas del Estado

La ASF en la auditoría 2012-A-31000-04-0004-DN-2018, denunció que esa empresa recibió para esa obra $51.6 millones, pero desvió $10.6 millones.

Además de la construcción y operación del Gran Museo de la Cultura Maya a un costo exorbitante, $6,832 millones a 21 años, y de la entrega de la obra civil a uno de sus empresarios favoritos, Ivonne Ortega incurrió en otra práctica que la benefició: la autoventa del terreno del museo.

Éste se construyó en la calle 60 No. 299E, al lado del Centro de Convenciones Siglo XXI, en un predio que pertenecía el gobierno del Estado desde 1999.

Una década después, en 2009, la administración de Ivonne Ortega tramitó un crédito bancario por $1,870 millones, de los cuales destinó $110 millones para autocomprar ese terreno.

La operación se hizo el 30 de agosto de 2010 y desde entonces fue considerada como un acto perfecto de “blanqueo” de recursos, porque los $110 millones entraron a Cultur como crédito y salieron como dinero “cash” para el Ejecutivo, que los destinó a gastos de libre disposición.

Ivonne Ortega nunca consideró la posibilidad de donar el terreno a Cultur.

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