in

Ni negro, ni blanco

Oficinas de Coparmex Mérida: entrevista con Gustavo de Hoyos Walther, presidente nacional de Coparmex.

Para el presidente nacional de la Coparmex todavía es prematuro calificar al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que ha hecho, dice, cosas buenas y también malas

Gustavo de Hoyos Walther, presidente nacional de la Coparmex desde 2016 y considerado uno de los críticos más acérrimos del presidente Andrés Manuel López Obrador, afirma en entrevista con el Diario que es prematuro aún dar una calificación al nuevo gobierno.

Cree que es una gestión de claroscuros, con cosas buenas y malas, y advierte que aunque AMLO no se parece a Hugo Chávez, “hasta ahora solo hemos visto coincidencias negativas”. No descarta que en el futuro sea necesario prepararse “para lo peor”.

El dirigente fue entrevistado el viernes durante su breve visita a Mérida, donde junto con varios expresidentes nacionales de Coparmex participó en la mesa panel “Construyendo México”, realizada, como informamos ampliamente, para celebrar los 90 años de la fundación de esa agrupación y de la que ofrecemos una crónica en la página 3. A continuación presentamos la primera parte de su conversación con el Diario.

¿Cómo calificaría estos primeros nueve meses de López Obrador: buenos, malos, lamentables?

De claroscuros. Un análisis serio no puede ser binario, todo negro o todo blanco. Creo que hay avances sustanciales en materia de seguridad, en el combate a la impunidad, en la política de austeridad y también le reconocemos la integración global de México en el TLC. El déficit en su gestión tiene que ver con la certeza y la confianza que brinda su gobierno y que son catalizadores de un ambiente de polarización y de un ejercicio autocrático del poder. Pero me parece que es temprano todavía para dar una calificación definitiva.

Pero este presidente, ¿es mejor o peor que Peña Nieto?

Es difícil hacer una comparación, porque estaríamos comparando nueve meses contra seis años de Peña Nieto, a quien durante su gestión la Coparmex lo apoyó en las reformas estructurales que promovió, excepto la fiscal, y también le cuestionamos siempre, y lo seguimos haciendo, los altísimos niveles de corrupción y de impunidad que permearon a lo largo de ese sexenio.

¿Qué es lo más malo de López Obrador?

Probablemente la generación de desconfianza, que tiene un efecto demoledor en las expectativas y en la falta de seguridad jurídica. Esto se traduce, a su vez, necesariamente, en una falta de crecimiento y al final del camino, en menos empleos y en pérdida de bienestar de la población.

Dice usted que hay desconfianza entre los inversionistas, pero el director de Banorte, Carlos Hank, dijo recientemente que él confía en la 4T…

El sector empresarial es un crisol y qué bueno que así sea. Yo creo que no hay que esperar posiciones monolíticas. Seguramente él y otros empresarios tienen una visión de mucho mayor afinidad. Enhorabuena, porque se necesitan estas visiones distintas. Nosotros en Coparmex lo que pedimos es que el presidente se comporte como un estadista y no como un candidato en campaña.

¿Qué opina de la denuncia en contra de Rosario Robles?

Lo que pedimos es que a ella, como a cualquier ciudadano, se le aplique la ley, ni con más severidad, ni con más tibieza con la que se debe de aplicar a cualquier persona. Lo que sí señalamos es que el ejercicio de la ley no debe ser selectivo. Existen muchos más casos donde hay evidencias de corrupción y deben ser igualmente perseguidos. No se vale ser justiciero en el pasado y complaciente en el presente.

¿Está de acuerdo con el proyecto del Tren Maya?

Los grandes proyectos de infraestructura requieren un proceso de consulta, de planeación y de estructuración mucho más sólido del que se ha visto con este proyecto, probablemente uno de los tres más importantes de esta administración, y que si algo le podemos cuestionar es que se ha definido por el voluntarismo y por una decisión vertical, sin que haya un estudio de costo-beneficio. No conocemos la valoración de este proyecto y si ésta es la mejor apuesta que pudo haber realizado el estado mexicano.

Fonatur dice que ya se hicieron esos estudios.

Como es la norma en este régimen: primero va la decisión presidencial y luego los estudios que tratan de justificarla.

Usted ha hablado del riesgo de ideologizar a las Fuerzas Armadas por parte del presidente. ¿Puede ampliar estos conceptos?

México tiene varias fortalezas institucionales y una de ellos es la institucionalidad de las Fuerzas Armadas. A diferencia de otros países, aquí los militares han sido siempre leales al Estado y han permitido la transición de los gobiernos de generales a los de civiles. Esa es una de sus virtudes, no tener una carga ideológica, más que el amor a México, pero el actual presidente, cuando aún no había tomado posesión, pronunció un discurso frente a la Fuerzas Armadas. En esa ocasión, López Obrador cuestionó los resultados de lo que él llama el período neoliberal. Empezó a hacer señalamientos sobre sus predecesores, haciéndole imputaciones, sin recordar que todos los presidentes han sido jefe de las Fuerzas Armadas.

Creo que esa retórica es poco conveniente en términos institucionales. En Latinoamérica hay muchos antecedentes de golpes de estado de izquierda y de derecha que ocurren cuando los militares toman partido en la política partidaria. Ideologizar al Ejército es absolutamente irresponsable, para decirlo con todas sus letras.

No queremos que nuestras Fuerzas Armadas se parezcan al ejercito golpista en Chile ni al ejército que tomó el poder en Venezuela.

¿Hay una tentación autoritaria en AMLO?

Si algo caracteriza el ejercicio del poder del presidente López Obrador es que recurrentemente viola la ley y se comporta en forma despótica, en la medida que cuestiona y trata de vilipendiar las posiciones de quienes tienen una visión distinta país. En Coparmex hemos hecho un llamado a López Obrador para que logre en sí mismo la transformación personal, antes de estar pensando en una transformación del país.

La descalificación a los empresarios, a la prensa, a los críticos del régimen, la toma de algunas decisiones al margen del estado de derecho, ¿no es una ruta muy parecida a la seguida por Hugo Chávez en sus primero años?

No quiero pensar que la inspiración de las conductas del presidente estén vinculadas a este personaje. Quiero pensar, todavía, que se tratan de simples coincidencias negativas y que no es una hoja de ruta que tenga como marco de referencia el poder autoritario que se da en Venezuela.

En alguna ocasión usted dijo que con el triunfo de López Obrador había que preparamos para lo peor.

Lo que dije es que con el nuevo gobierno debemos esperar lo mejor, en un acto de buena fe, y también debemos prepararnos para lo peor.

¿Qué sería lo peor?

La violación, el trastocamiento del Estado de Derecho.

¿Cree que tenemos la clase política que merecemos?

Es difícil generalizar. Creo que hay políticos buenos, competentes, comprometidos, honestos y también una camada de vividores, corruptos que solamente ven por el interés personal.

Esta dualidad, empero se da en todas las corrientes de pensamiento y en todos los partidos.

¿Por esto Coparmex impulsa Alternativas por México?

Coparmex, a lo largo de sus 90 años, ha fomentado la participación ciudadana a través de nuestros eventos de liderazgo social. Yo soy producto de uno de ellos.

¿Sin embargo, hace mucho que no se veía a la Coparmex en una actitud como ésta que tiene ahora frente al gobierno federal, por lo menos desde la época de Echeverría, con Andrés Marcelo Sada, o de Lopez Portillo, con Manuel Clouthier.

No, después han habido otros como Alberto Sandoval González y José Luis Coindreau.

Alternativas por México se parece al modelo seguido por la Coparmex en la época de Clouthier, para la formación de líderes sociales, de donde salieron Josefina Vázquez Mota, Luis Felipe Bravo Mena, Francisco Barrio…

En esa época de Clouthier fue cuando se vio amenazada la libertad económica y, en efecto, se iniciaron las jornadas de México en la Libertad. Pero regresando a Alternativas por México. Esta es una iniciativa plural, no dirigida únicamente a miembros de la Coparmex, y su presentación formal será el 10 de septiembre, aunque la revista “Proceso” se nos adelantó con la noticia.

La iniciativa tiene por objetivo identificar, fortalecer y apoyar el liderazgo de ciudadanos que ya están trabajando en el país, en causas como la seguridad, la educación, el medio ambiente, los indígenas, etcétera.

Primero haremos un proceso de identificación y selección en base a criterios que serán públicos. Un comité evaluará a los escogidos, que serán capacitados a través de ejercicios de formación de alto rendimiento en instituciones de prestigio como el Tec de Monterrey.

Queremos buscar a ciudadanos que ya hacen cosas en el país, para que tengan mayor incidencia. Esperamos formar 440 líderes cada año y, en contra de lo que han dicho algunos medios, nuestro propósito no es lanzar candidatos. La Coparmex, es un organismo apartidista y no tiene ninguna Alianza, ni explícita ni implícita y mucho menos oculta, con algún partido político presente o en formación o una asociación política. No estamos generando una escuela de cuadros o algo que se le parezca. Si alguna persona que sea producto de este proceso de formación, por su voluntad, en algún momento de su vida decide transitar hacia los público, está en libertad de hacerlo.

¿Coparmex se asume como un poder, con capacidad de influir?

Somos una organización con influencia y con un gran compromiso con la sociedad y con la democracia liberal y la economía de mercado.

¿No cree que en general los empresarios son mal vistos por la población, que están satanizados?

La realidad es que las encuestas señalan que la población no tiene la mejor opinión de los empresarios, pero cuando se le pregunta a la gente qué piensa de su patrón, el 80% declara que es la persona en quien más confían. (Continuará).— HERNÁN CASARES CÁMARA.

Contarán historia sobre cráter que cayó en Chicxulub

Luz y sombra de AMLO