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“No hay nada que reclamar”

Productores de Tekax en la unidad de riego “Trinidad 1” en febrero de 2017 protestaron porque no les terminaban de instalar su sistema de riego; muestran las tuberías expuestas al sol del proyecto inconcluso

Responden a las acusaciones de unos productores

Un empresario de sistemas de riego para el campo rechazó de nuevo los señalamientos hechos en su contra por pequeños productores agropecuarios, que lo acusan de convencerlos para solicitar apoyos económicos a la Sagarpa que al final solo favorecen a su compañía.

En las últimas semanas publicamos declaraciones de Emiliano Chan Aguilar, de 88 años, y de Román Aurelio Dzib Camelo, pequeños ganaderos de Tizimín y Sucilá, y de Manuel Gómez Beltrán, citricultor de Tekax, quienes aseguraron que en 2016 personas identificadas como empleados de Corporación Mexicana para Proyectos en Agronegocios, S. A. de C. V., de José Lugo Chavira, los visitaron en sus ranchos para motivarlos a solicitar apoyos de la Sagarpa a fondo perdido —según dijeron— para modernizar sus sistemas de riego.

Esos empleados, identificados como Juan Solís, Ismael Benítez Reyes y Martín Viera Lugo, los llevaron a las oficinas de la delegación de la Sagarpa en Mérida, en sus vehículos, donde firmaron convenios para recibir recursos federales para obras de tecnificación de riego, en los cuales firmaban también, sin saberlo, una cesión de derechos a favor de Copra para que realice las obras.

Chan Aguilar, incluso, entregó al Diario papeles con nombres de personal de esa empresa relacionados con su caso, como el de Benítez Reyes, que se identificó como gerente operativo de Irrigación; y el de Martín Vieira (celular 999-129-7098).

Entrevistado sobre el tema, Lugo Chavira dice: “Desconozco esos hechos y no conozco a ese Ismael”.

Este periódico tiene copia de una tarjeta de presentación donde se ostenta como funcionario de su empresa, se le indica al entrevistado.

“Bueno, eso cualquiera lo puede hacer”, responde Lugo Chavira. “Ese sería un promotor que trabaja por su cuenta, pero no es empleado mío. A lo mejor llega con la gente de abajo de mi empresa, pero no está autorizado. Él puede hacer sus tarjetas y promover las obras que quiera, y llevar a los ganaderos a la Sagarpa y por eso se llevaría una comisión del productor, supongo”, dice.

“Copra no tiene que ver con los promotores del programa ni con lo que pasa en la Sagarpa”, añade, aunque reconoce que Martín Vieira sí es su empleado.

(El viernes Lugo Chavira dijo que la denuncia de Gómez Beltrán “es totalmente infundada”, ya que esta persona no contrató a Copra, sino a Construcciones Luvire, S. A. de C. V.).

Según el empresario, muchos productores contratan a prestadores de servicios profesionales para tramitar esa solicitud y firmar el convenio de concertación con la Sagarpa.

Sin embargo, se le recuerda al entrevistado, los productores afectados coinciden en que los supuestos promotores de Copra actuaron siempre en su nombre y los llevaron en caravana a la Sagarpa para firmar papeles. Nadie les explicó, dijeron, que ellos también debían aportar una cantidad similar al subsidio del gobierno, ni les aclararon las responsabilidades que adquirían al aceptar el convenio ni que firmarían una cesión de derechos a favor de Copra para que ésta ejecute las obras. Firmaron cosas que ellos nunca leyeron, afirmaron.

Incluso se puede presumir mala fe de la dependencia que acepta firmar un convenio con un productor de 88 años y con otros sin mucha escolaridad que actuaron de buena fe.

“Eso no lo sé”, afirma Lugo Chavira. “Lo que digo es que esos productores firmaron sus convenios y, en el caso de mi empresa, un contrato privado en las oficinas de la Sagarpa, a donde llegaron con sus propios medios y sus propios pies y firmaron con su propia mano, enfrente de los funcionarios de la delegación. Éstos les explicaron el alcance del convenio —aunque no me consta, porque yo no estuve presente—, pero los productores estaban conscientes de lo que firmaban, los compromisos que asumían, no hay nada que reclamarle a la Sagarpa”.(Continuará).— HERNÁN CASARES CÁMARA

La normatividad de esa dependencia, añade, establece que no se firma un convenio sin que esté presente el beneficiario y éste haya leído su contenido.

Ellos dicen lo contrario, que les taparon el contenido del convenio y solo firmaban páginas en blanco, dice el Diario.

“Eso no existe, no puedes engañar a personas del campo, que tienen colmillo”, responde Lugo Chavira. “Ellos pueden decir cualquier cosa, pero ahí están los documentos con su firma, nada más un bebé de cuatro años no los puede leer”.

“Tienen colmillo”

La normatividad de la Sagarpa, añade José Lugo Chavira, establece que no se firma un convenio sin que esté presente el beneficiario y éste haya leído su contenido. Ellos afirman lo contrario, que les taparon el contenido del convenio y solo firmaban páginas en blanco, dice el Diario. “Eso no existe, no puedes engañar a personas del campo, que tienen colmillo. Ellos pueden decir cualquier cosa, pero ahí están los documentos”.

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