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“Nos preocupan las agresiones”

El maestro Antonio Salgado Borge opina que sí hay ataques a la libertad de prensa yucateca

Sí hay ataques a la prensa local, dicen activistas

Si bien en Yucatán no impera la violencia en contra la libertad de expresión como en otros estados, no se asesinan a periodistas, al menos no hasta el momento, sí existen agresiones graves a la prensa por parte de las autoridades, sobre todo las policías, y en la mayoría de los casos prevalece la impunidad.

Una forma en que el gobierno ataca a la libertad de expresión “es patrocinando a un séquito de medios aplaudidores”, situación que preocupa y es alarmante, exponen académicos y activistas sociales en pro de los derechos humanos

El miércoles 2 pasado se notificada la sentencia contra el exalcalde Emilio Dzul Huchim y cinco expolicías de Seyé, por las agresiones contra el periodista Edwin Canché, en la que se impone una penas de prisión de hasta 2 años, multa y trabajo a favor de la comunidad, lo que representa un importante precedente a favor de la prensa. Sin embargo, no se logró que se tipifique el delito como tortura, indican activistas de los derechos humanos.

Cada 4 de enero en México se celebra el Día del Periodista, en el marco de esta celebración se preguntó a activistas y académicos su opinión sobre la labor de la prensa yucateca y su importancia en la era digital y ante el auge de las redes sociales.

Para Antonio Salgado Borge, maestro en Filosofía y articulista del Diario, en Yucatán hay por lo menos tres formas como el gobierno del Estado ataca la libertad de prensa. La primera, precisó, es manteniendo o patrocinando a un séquito de medios aplaudidores, que van desde portales insignificantes hasta revistas o periódicos impresos. “De esta forma, el gobierno del Estado, utilizando recursos públicos de forma legal o ilegal, contrata a una orquesta a modo que toca la sinfonía que se le encargue”.

Esto ha sido claro desde el gobierno de Ivonne Ortega, apuntó el académico, pero se ha vuelto aún más evidente en los gobiernos de Rolando Zapata y Mauricio Vila.

El resultado es la proliferación de medios “patito”, una ausencia casi total de periodismo crítico o de investigación y, en consecuencia, de la posibilidad de un público informado, subrayó.

La segunda forma en que el gobierno ataca la libertad de prensa es menospreciando el papel de la prensa en una democracia. Esto es evidente cuando consideramos la falta de reacción del gobierno de Mauricio Vila a los documentados reportajes de Central 9 sobre redes de corrupción o empresas fantasma. Los gobiernos de Rolando Zapata o Ivonne Ortega optaron por silencios similares ante casos documentados de corrupción o malos manejos. De esta forma, el gobierno de Yucatán ningunea a la prensa y manda el mensaje de que el periodismo crítico es irrelevante y, por ende, prescindible, indicó.

La tercera forma es mediante la violencia física a periodistas. Aunque los casos de ataques a periodistas en Yucatán no son tan visibles o frecuentes como en otras partes del país, existen agresiones documentadas y denunciadas, como el caso de Edwin Canché, colaborador del Diario, agredido por órdenes del expresidente municipal de Seyé.

“Es bien sabido que en México es el Estado el principal responsable de ataques contra la prensa. Ya sea por acción o por omisión, este fue el caso también en Yucatán durante el sexenio de Rolando Zapata. Pronto sabremos si lo mismo ocurrirá en el gobierno de Vila”.

Por su parte, Martha Capetillo, del grupo Indignación, comentó el caso del compañero de Seyé no es aislado, pues existen varios de distintas autoridades que han cometido agresiones contra la prensa. “Llegar a una agresión es una alerta y una alarma gravísima”.

La activista recordó algunos casos de agresiones o amenazas contra reporteros del Diario, como el caso del exalcalde de Cacalchén, así como hostigamiento a un reportero por denunciar bodegas en el Periférico y el reciente en Seyé. “Nos preocupan las agresiones y violencia, y esta situación nos tiene que poner en alerta”.

Por otra parte, en tiempos de las redes sociales, Salgado Borge consideró que la labor del periodismo profesional, serio e independiente ha cobrado importancia. Con la tolerancia o complicidad de redes como Facebook, sitios dedicados a esparcir contenidos chatarra —como noticia falsas o teorías de conspiración— han proliferado. El resultado es que el público que no cuenta con las herramientas para distinguir a una fuente confiable de una poco confiable, o que está poco habituada leer periódicos serios, navega sin brújula en un mar de contenidos diseñados para manipularle.— Abraham Bote Tun

 

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