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Nuevo aeropuerto para Mérida

Foto: Megamedia
Plan del gobierno federal para reubicar la actual terminal aérea de Mérida al municipio de Umán, mediante una inversión de 10,000 millones de pesos de recursos privados

El gobierno federal trabaja en la redacción de las bases de la licitación para adjudicar el contrato de construcción y operación de un nuevo aeropuerto en Mérida bajo el esquema de Asociación Público-Privada, que sustituiría a la actual terminal “Manuel Crescencio Rejón”, según información obtenida por Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia.

Las bases podrían estar listas este mismo año y las obras comenzarían de inmediato. El costo de éstas ascendería a 10,000 millones de pesos, que provendrían totalmente del sector privado.

La edificación del nuevo aeropuerto tardaría alrededor de tres años y su ubicación podría estar en el municipio de Umán, a trece kilómetros del Periférico, sobre la carretera federal Campeche-Mérida, “muy cerca de donde estaría una de las estaciones del Tren Maya”.

ASUR, el concesionario del actual aeropuerto —tiene un título de concesión de 50 años a partir de 1998— ha manifestado, al parecer, su anuencia para realizar la reubicación.

Los motivos para mover el aeropuerto de Mérida

Uno de los principales motivos para cerrar la terminal aérea actual es que debido a su ubicación más de 250,000 meridanos de las colonias situadas alrededor del aeropuerto viven sin servicios públicos suficientes y segregados del resto de la ciudad.

La liberación de más de 600 hectáreas del “Manuel Crescencio Rejón” serviría para construir un subcentro urbano donde, dicen empresarios consultados, cabrían fraccionamientos como los de Ciudad Caucel o Altabrisa y para elevar la plusvalía de los predios cercanos.

Este es el segundo intento de reubicación del aeropuerto meridano en 15 años.

En 2005, el entonces gobernador Patricio Patrón Laviada propuso el proyecto Metropolisur que incluía, entre otras cosas, el traslado del aeropuerto al municipio de Hunucmá y la urbanización de los terrenos de la actual terminal.

Ese proyecto exigía la contratación de un préstamo de más de mil millones de pesos, que el Congreso del Estado no autorizó.

El 26 de junio de 2019, el director de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, durante un evento en Cancún, anunció que se trabajaba en un proyecto para cerrar el aeropuerto de Mérida y construir otro nuevo hacia el Sur, que sería concesionado a un operador privado y financiado con asociaciones público-privadas.

Iniciativa local

Varias semanas después, en Mérida, el mismo funcionario precisó que ese proyecto era una propuesta de un grupo de inversionistas yucatecos en la que el gobierno del Estado jugaba un papel “importantísimo”.

Aclaró que la reubicación no era idea de la Federación, pero dijo que "si el gobernador Mauricio Vila Dosal y los empresarios lograban acordarlo, el Gobierno Federal los apoyaría".

José Antonio Loret de Mola Gómory, identificado como uno de los principales promotores de esta iniciativa, reconoció poco después de las declaraciones de Jiménez Pons, su intención de participar en la reubicación del aeropuerto e informó que posee terrenos en una de las zonas donde, según se ha manejado, se podría edificar la nueva terminal aérea.

¿Quién es José Antonio Loret de Mola Gómory?

El empresario es director de Ciclo Corporativo, un conglomerado de compañías con presencia en los sectores naviero, ambiental (SANA), inmobiliario, turístico y aeroportuario (concesionario del aeropuerto de Chichén Itzá).

De 2018 a 2020 fue presidente de Coparmex-Mérida.

Entrevistado hace unos días por periodistas de Central 9, Loret de Mola dijo que, en efecto, "la empresa que represento ha manifestado al gobierno federal el interés de hacer un proyecto de infraestructura para Yucatán, en donde uno de los elementos más importantes es la reubicación del actual aeropuerto de Mérida".

Hay voluntad

Sobre este tema señala que "tengo la percepción y la información de que la voluntad (de la Federación para reubicar el aeropuerto) está, lo que falta es terminar la estructuración jurídica del proyecto dentro de una Asociación Público-Privada".

Y añade: "nosotros visualizamos que en este mismo año se puede implementar la APP e iniciar las obras del nuevo aeropuerto, si todo sale como se plantean en los tiempos jurídicos".

"Se ha logrado la convergencia y el alineamiento de la voluntad de la autoridad federal, del concesionario del actual aeropuerto y del sector privado, para empezar lo antes posible un proceso jurídico bajo la ley de la APPs y detonar este proyecto", dice.

"Creo que estamos muy cerca de que la autoridad federal determine los tiempos y movimientos para esto".

Loret de Mola Gómory agrega que el proyecto requiere de inversiones a largo plazo y que por eso mismo reclama capital institucional de largo plazo.

La mejor forma de obtener esos recursos es mediante la Asociación Publico Privada, afirma.

¿Cómo debería ser el nuevo aeropuerto de Mérida?

"Nosotros como concursantes de una eventual licitación nos tenemos que atener a las políticas técnicas que determine la SCT. Esta dependencia dirá: necesito una pista de estas características, una terminal de tal tamaño, un área para combustibles, otra para carga, la torre de control, etcétera”.

“También preverá la reubicación de la Fuerza Aérea Mexicana, que está en el actual aeropuerto y a la que habrá que darle unas instalaciones mejores y un espacio en la nueva terminal. Todo esto vendrá en las bases de la licitación".

¿Espera que esta licitación atraiga el interés de otros empresarios?

“No me cabe la menor duda y sabemos que hay varios grupos yucatecos interesados".

¿Cómo cuáles?

"He oído que se han formado grupos que también quieren hacer una propuesta para el nuevo aeropuerto. Bienvenidos, mientras más sean los participantes, más transparente será la licitación".

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En este proyecto ¿van solo usted y Ciclo Corporativo o están asociados con otras personas?

“Hemos hecho un consorcio con otros inversionistas, cuyos nombres no puedo divulgar ahora, pero estamos conscientes de que al entrar en este tipo de procesos tenemos la probabilidad de ganar y la probabilidad de perder”.

“Empero, nosotros, con nuestro equipo, estamos haciendo una propuesta cuasi perfecta, que incluye la construcción de un Centro Logístico Integral, adjunto al nuevo aeropuerto, en un terreno de 2,000 hectáreas de nuestra propiedad”.

De acuerdo con Loret de Mola Gómory, por más de 20 años se ha dicho que Yucatán, por su ubicación, tiene una extraordinaria vocación logística y que desde aquí se atienden a los grandes mercados de la Península: Mérida, Cancún y la Riviera Maya.

"Estamos sobre diagnosticados respecto de nuestra vocación como plataforma logística, pero pese a esto, solo hemos observado hechos o proyectos aislados en ese sentido", afirma.

Nueva ciudad industrial

"No veo un proyecto integral y por esto mi empresa se está atreviendo a proponer, como sucede en todas las grandes regiones del mundo, un proyecto logístico en Umán con aeropuertos, carreteras, ferrocarriles de carga, puertos marítimos y la suficiente energía para su desarrollo, por el paso de los ductos del gas natural".

Este centro logístico incluiría también espacio para bodegas, para fábricas de ensamble y eventualmente una zona para un recinto fiscalizado, así como plantas maquiladoras dedicadas a la tecnología de la información y la comunicación.

Tiene como eje central la carretera federal que viene desde Ciudad de México y pasa por Campeche, Yucatán y Quintana Roo y a través de la cual se transporta toda la carga de la región movida por ruedas. "Esta es la lógica de nuestro centro logístico", señala, Loret de Mola Gómory.

—En suma —dice el entrevistado—, estamos proponiendo una nueva ciudad industrial de Mérida, pero en un terreno muchísimo más grande, junto a un aeropuerto, junto a un tren y también junto a una carretera..." (Continuará).

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