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Obra en la incertidumbre

La construcción de ductos de gas natural, frenados

Para enfrentar el déficit de generación de energía eléctrica en la Península y disminuir las tarifas de luz de la CFE, el gobierno federal modernizaría las viejas plantas eléctricas de la zona y daría marcha atrás al plan de cerrarlas, como ya informamos, y al mismo tiempo privilegiará el uso de gas natural como combustible fundamental en su política eléctrica.

Santiago Casillas Arzac, socio de KPA Energy Solutions, de Ciudad de México, y experto en el tema, dice que este combustible es más barato que el combustóleo y el diesel, y mucho menos contaminante, aunque todavía hay problemas para garantizar el abastecimiento, sobre todo a la Península, por el atraso en las obras del gasoducto Texas-Tuxpan.

El gas natural es por ahora la mejor alternativa de generación de electricidad, ante la disminución de la capacidad de las plantas hidroeléctricas que, aunque muy relevantes, tienen un nivel de crecimiento limitado y el estancamiento de la planta nuclear de Laguna Verde, explica Casillas Arzac, entrevistado en Ciudad de México. Esto mismo ocurre con los parques de energía eólica y solar, sobre todo los de Yucatán, que ya deberían estar vendiendo energía a la CFE, aunque la mayoría aún no funciona.

Desde el sexenio de Enrique Peña Nieto, el gobierno federal apoyó la alternativa del gas natural para aumentar la capacidad de generación de energía en la Península, atendiendo la demanda de autoridades y empresarios.

Para esto, en junio de 2016, Peña Nieto concesionó la construcción y operación de un ducto marino del sur de Texas a Tuxpan, Veracruz, para incrementar el abasto de gas al país en 2 mil 600 millones de pies cúbicos.

La concesión, a 25 años, favoreció al consorcio Infraestructura Marina del Golfo, formado por IEnova (de Carlos Slim) y la transnacional TransCanadá.

Desde Tuxpan, el gas importado saldrá a través de la red nacional de ductos del Sistema de Transporte y Almacenamiento Nacional Integrado de Gas Natural (Sistrangas) hacia Cempoala, en el sur de Veracruz, donde el gobierno invierte 750 millones de pesos en la ampliación de la estación de compresión de ese lugar, a través del Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas).

Estas obras, que iniciaron en noviembre, permitirán la repotenciación y redireccionamiento del gas a distintas partes del país, entre ellas a la Península de Yucatán.

De Cempoala, a través de los ductos del Sistrangas, el gas procedente de Estados Unidos llegará a Cactus, Chiapas, el punto de partida del gasoducto de Energía Mayakán que va hasta Valladolid y que hasta ahora solo transporta gas natural de Pemex, cuya producción es insuficiente.

Esta empresa, propiedad del consorcio francés Engie, deberá invertir mil millones de pesos en obras de interconexión (alrededor de 20 kilómetros de ductos) y compresión adicional, para unir la red de Sistrangas con su sistema de transporte.

Con esto, Yucatán y la Península empezarían a recibir 500 millones de pies cúbicos de gas natural para satisfacer la demanda de las plantas de la CFE y de los industriales, aunque más adelante la carga llegaría a 800 millones.

El ducto marino, sin embargo, afirma Casillas Arzac, debía estar listo desde septiembre. Según funcionarios de Infraestructura Marina del Golfo, dice, las obras ya están casi listas y el ducto empezaría a operar en los últimos meses del año, para luego iniciar el proceso de interconexión con el ducto de Energía Mayakán.

“La empresa afirma que los problemas de la obra son de carácter técnico, como atrasos en las soldaduras en puntos cercanos a Veracruz o en la revisión de algunos tubos, y también al mal tiempo en la zona que ha dificultado la instalación de los tubos de interconexión entre la costa y el mar”, agrega Casillas Arzac.

Para Claudia Fowler Alonso, subdirectora de la consultoría Energía DC, también de la capital del país, otra causa del atraso es la dificultad de los concesionarios para delimitar las zona marítimo-terrestres de Tuxpan y el conflicto de Transcanadá con campesinos de Puebla e Hidalgo y con el INAH. Éstos se niegan a permitir el paso del gasoducto de Tuxpan a Tula —donde Pemex moderniza la refinería de ese lugar—, y de Tula a Villa de Reyes, que conecta con otros gasoductos que llevan gas natural a las centrales eléctricas de la CFE en El Bajío.

“Los empresarios le están cobrando al gobierno federal una cuantiosa indemnización por el atraso o suspensión de las obras en esos tramos, siguiendo una cláusula del contrato de concesión firmado por Infraestructura Marina del Golfo —y otros seis concesionarios de otros tantos gasoductos que no se han terminado—, con la Comisión Reguladora de Energía y que ha ocasionado la molestia del nuevo gobierno federal”, añade Fowler Alonso.

Recuerda que en reciente conferencia de prensa, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que su gobierno está renegociando este asunto, “porque parece un abuso que debamos pagar una multa si se paran las obras de los ductos. Son contratos leoninos”.

“Luego, el director de la CFE, Manuel Bartlett Diaz, dijo que esos contratos establecen los riesgos de paralizar las obras, aunque ahora los empresarios buscan responsabilizar de eso a la CFE, lo cual es una aberración, por lo que estamos renegociando los contratos”.

Según Fowler Alonso, este es el otro factor importante a considerar en la estrategia de abastecimiento de gas natural a Yucatán. “Mientras no terminen esas negociaciones, no llegará ese combustible a la Península”, afirma. “¿Cuándo será eso? No lo sé”. Continuará.— HERNÁN CASARES CÁMARA

Inicio

Estas obras para transportar el gas natural se iniciaron en noviembre pasado.

Valladolid

De Cempoala, a través de los ductos del Sistrangas, el gas procedente de Estados Unidos llegará a Cactus, Chiapas, el punto de partida del gasoducto de Energía Mayakán que va hasta Valladolid y que hasta ahora solo transporta gas natural de Pemex, cuya producción es insuficiente. Esta empresa, propiedad del consorcio francés Engie, deberá invertir mil millones de pesos en obras de interconexión y compresión adicional, para unir la red de Sistrangas con su sistema de transporte.

Demanda

Con esto, Yucatán y la Península recibirían 500 millones de pies cúbicos de gas natural para satisfacer la demanda de la CFE y los industriales. Más adelante llegaría a 800 millones.

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