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Piden ayuda para que “Moni” pueda recuperar la vista

La señora Esther Maas Polanco

Entre sombras

Mónica tiene cuatro años y hasta principios de agosto de 2018 era una niña alegre, juguetona y bailadora, pero en un lapso de dos meses perdió la vista y su vida cambió, se volvió introvertida y sufre trastornos de sueño ocasionados por la falta de visión, al no distinguir entre el día y la noche.

La niña podría recuperar la vista, según le han indicado médicos a la mamá, pero requiere de una serie de estudios para que se le diagnostique y así brindarle un tratamiento eficaz para mejorar la visión.

Ante la falta de recursos de la familia, no le han hecho a la pequeña todos los estudios que requiere y buscan el apoyo de la sociedad para obtener los medios económicos que le permitan a Mónica ver de nuevo.

Parada junto a su madre, Esther Maas Polanco, la pequeña tantea a su alrededor para ubicar dónde está: toca la mesa del comedor, luego la silla y la corre hacia atrás para sentarse.

“¿Cómo estás, Mónica?”, le preguntamos, y responde con un tímido “bien”.

Su mamá cuenta que le gusta bailar, cantar y jugar con sus peluches que coloca sobre un carrito.

¿Qué canción te gusta?, ¿qué te gusta cantar?, le planteamos.

“Moni”, como le llaman de cariño, ya no responde, está seria, pensativa, y solo recorre con sus manos la mesa hasta toparse con la libreta de apuntes, la cual toma y va girando las hojas.

¿Quieres escribir?

Ella asiente con la cabeza, le damos una pluma y garabatea sobre el papel.

Esther Maas cuenta que su hija era una niña muy alegre y desde que perdió la vista cambió, ahora casi no habla y tiene temor de desplazarse, pues solo ve sombras.

La señora señala que notó que su hija tenía una pequeña sombra blanca en el ojo, y la llevó al médico en Acanceh, municipio en el que radica, pero le dijeron que la niña no tenía nada y solo si veía un cambio de color en la manchita, que quedara verde o roja, la llevara de nuevo.

Al ver que la mancha se extendía, la mujer acudió al Centro de Salud meridano, donde la refirieron a un oftalmólogo del Hospital O’Horán, quien le mandó a realizar un ultrasonido ocular.

En agosto comenzaron los síntomas y en apenas 15 días la pequeña perdió la visión de un ojo, y mientras llegaba la cita para el ultrasonido, que fue en octubre, perdió la vista del ojo con el que aún veía, de manera que la pequeña está prácticamente ciega. Solamente ve sombras.

Tras el ultrasonido, el médico le indicó que la pequeña tenía una especie de cataratas y se necesitaría una cirugía.

Al conocer el caso de la menor, una persona decidió apoyarla de acuerdo con sus posibilidades y llevar a la niña con otro médico especialista, para una segunda opinión.

La doctora que atendió a la pequeña es especialista en pediatría oftálmica y tiene estudios de genómica. Les indicó que la niña no requiere una cirugía, sino de estudios para hacer un diagnóstico certero y darle tratamiento para que recupere la visión en un lapso de dos a cuatro meses.

Incluso les afirmó que son los casos que le gustan porque la pequeña puede volver a ver en poco tiempo.

Fue una buena noticia para la familia, pero los estudios son caros y no tienen para pagarlos, requieren unos $24,000 para realizar los exámenes solicitados, incluyendo un tamiz metabólico que se debió hacer a la niña al nacer y nunca se le hizo.

Posteriormente, requerirán recursos para el pago de los medicamentos que la menor necesite, de acuerdo con el diagnóstico de la especialista.

Se puede apoyar con depósitos a la cuenta de Saldazo 4766 8412 5075 3897.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Problema de salud

La pequeña Mónica perdió la visión en un plazo de 15 días y se pide ayuda a la sociedad.

Sin empleo

La señora Esther Maas Polanco, madre de la menor, no trabaja porque está dedicada a su hija y a traerla a Mérida cuatro veces a la semana para cursar clases especiales, ya que también tiene un problema de atrofia cortical que le causa dificultades en el desarrollo motriz, el lenguaje y el aprendizaje. El padre es de oficio albañil.

Colaboración

Ante esta situación, los familiares piden el apoyo de la sociedad, sin importar si pueden donar $5, $10 o más, pues saben que de poquito en poquito pueden alcanzar la meta de $24,000 para los estudios y hacer realidad que “Moni” pueda recuperar la visión y ser la niña alegre que antes era.

Cuenta

Se puede apoyar con depósitos a la cuenta de Saldazo 4766 8412 5075 3897.

Estudios médicos

De acuerdo con una especialista, la niña no requiere una operación, sino de estudios para obtener un diagnóstico certero y así proporcionarle tratamiento para que recupere la visión en un lapso de dos a cuatro meses.

El pago del PET será por folios y grupos de 400

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