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Plan contra la adicción a redes sociales

Silvia González Romero

La dependencia de redes sociales, creciente riesgo

La adicción a las redes sociales, que va de la mano con el creciente uso del teléfono móvil, está cobrando una fuerza tremenda y amenaza con rebasarnos si no se toman medidas para contrarrestarla, alerta Silvia González Romero, presidenta de Voces de Prevención, A. C.

La advertencia va más allá: esa adicción, dice la especialista, podría llegar a ser más poderosa que la del alcohol y la ludopatía.

Ayer publicamos la primera parte de una entrevista con Silvia González, experta en el tratamiento de adicciones, sobre los efectos que genera la creciente dependencia del teléfono móvil y las redes sociales.

El tema surgió al conocerse estadísticas del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) que indican que en Yucatán hay 97 teléfonos móviles por cada cien habitantes, aunque en el municipio de Mérida la cifra sube a 110 por cada cien. La mayoría de los aparatos celulares cuenta con servicio de internet, que se utiliza principalmente para acceder a las redes sociales.

En la entrevista, la licenciada González Romero recalca que hay mucho interés en las redes sociales porque éstas permiten ofrecer “la mejor versión de nosotros mismos”.

“Digamos que el problema es la baja autoestima y las redes sociales permiten presentar una versión ‘idealizada’ y fantasiosa, pero a largo plazo va mermando esta necesidad que tenemos de aprobación, de pertenencia, porque en el fondo sabemos que es una máscara detrás de la cual se esconden nuestra inseguridad, nuestros temores y malestares”, añade. “Entonces aumenta la sensación de soledad… Podría pensarse lo contrario porque nos dieron ‘likes’, pero sabemos que es una fantasía…”.

La experta señala que algunas veces ese tipo de adicciones esconde falta de habilidades sociales y conductas depresivas.

Con base en su experiencia dice que en Yucatán ha palpado una afectación en las relaciones familiares, que se refleja en dispersión y en descuido de las responsabilidades de hombres y mujeres, de padres y madres.

“Puedo ver en los parques a los nietos jugando y a los papás o los abuelos con su celular”, continúa. “Y de pronto los niños se caen porque nadie está pendiente de ellos. Hay una dispensión real que preocupa, porque con estas acciones el mensaje que estamos dando a nuestros hijos es que son menos importantes, que tienen poca importancia… Estamos bajando la autoestima de nuestros hijos y la comunicación se pierde”.

Más adelante insiste en que el teléfono móvil, internet y las redes sociales son una herramienta útil cuando se les da uso adecuado.

“Por supuesto que la estufa no es mala ni buena, si queremos verlo así, pero no podemos permitir que un niño tenga acceso a ella porque corre peligro”, enfatiza.

La licenciada en Psicología revela su interés en trabajar contra la adicción a las redes sociales mediante grupos que sigan el programa de Doce Pasos, que inicialmente se aplicó en Alcohólicos Anónimos y luego se extendió a otros tipos de dependencia. Habría grupos para niños, adolescentes y adultos.

También subraya que la adicción al teléfono celular y las redes sociales está afectando la relación entre padres e hijos y entre las parejas, al grado de impedir una comunicación real.

“Nunca vamos a encontrar la paz, la felicidad y la armonía del exterior, ¡nunca!”, puntualiza. “Siempre vienen de adentro”.

“Muchos hijos presionan a los papás al pedirle un teléfono celular ‘porque mi amigo tiene uno’. Y los padres dicen: ‘Mi hijo se va a sentir infeliz si no se lo compro’. No, la felicidad nunca se ha alcanzado en lo externo, el vacío no se llena con eso. Nunca vamos a cubrir las necesidades de afuera para adentro. Los papás son los encargados de satisfacer las necesidades básicas emocionales de los hijos, pero con amor incondicional, con la comunicación, con la compañía… Son cosas no materiales que se requieren para fortalecer a nuestros hijos”.— ÁNGEL NOH ESTRADA

 

El teléfono móvil Sencillos, prácticos consejos

La psicóloga Silvia González formula una serie de consejos acerca del teléfono móvil.

A la hora de dormir

Cuando vamos a dormir, dejar el aparato apagado en otra habitación. Dejarlo encendido podría ser una invitación a consultarlo o utilizarlo.

A la hora de comer

Se recomienda lo mismo a la hora de la comida en familia: dejarlo en otra estancia o apagarlo.

Los niños y las redes

No permitir el uso de teléfonos celulares y mucho menos de redes sociales en niños menores de catorce años. Si acaso se les deberían proporcionar teléfonos sólo para comunicación de voz con un grupo de familiares.

A la hora de conducir

Apagar el aparato cuando se está conduciendo un vehículo.

Hora de buscar ayuda

Si alguna persona siente angustia al dejar olvidado el teléfono en la casa y regresa apresurado por él, o teme a quedarse sin ese aparato en algún momento, entonces debe buscar ayuda profesional.

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