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Planes en la Japay para mejorar su infraestructura

Sergio Chan Lugo

Modernizarán plantas

El cambio de bombas del equipo electromecánico de extracción y potabilización del agua permitiría parar escalonadamente los motores cuando baje la demanda de agua, principalmente en horas de la noche y la madrugada, con el consiguiente ahorro del consumo de energía eléctrica, indica el director general de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (Japay), Sergio Chan Lugo, al referirse al impacto que tendrán las líneas de modernización del sistema de agua potable de Mérida.

El funcionario informa que cada pozo de extracción tiene una bomba, hay otras en las plantas de tratamiento donde se clora el vital líquido y varias para el reenvío del agua a la red de tuberías distribuidoras.

“Esos equipos ya necesitan modernizarse porque requieren tener bombas eficientes al 100 por ciento para que tengan mayor capacidad de envío de agua y también puedan programar descanso de algunos equipos”.

Y explica: “Qué quiere decir esto. Si una bomba nueva te envía 10 litros, por ejemplo, una vieja sin mantenimiento te va a enviar 5 litros, pero gastas la misma cantidad de energía. Si los equipos están en buen estado, en un momento determinado y de acuerdo con la demanda, se pueden apagar algunos equipos, por ejemplo, de 10 de la noche a 5 de la madrugada, que es cuando baja tremendamente el consumo de agua en Mérida.

“En estos momentos esta estrategia de eficiencia de los motores no se puede aplicar porque si apagas alguno de los motores se pierde presión en todas las redes y cuando reinicien el abasto tarda la presurización y la presión de golpe puede producir fugas por los golpes en las tuberías que también son antiguas”.

Producción

Sobre la recuperación de caudales, Chan Lugo dice que, de acuerdo con el cálculo de medición, la Japay produce en todas sus plantas y cárcamos aproximadamente 5 metros cúbicos de agua por segundo. Eso equivale a 5,000 litros por segundo de agua, lo cual es muchísimo.

De ese volumen de agua, la empresa factura 356,000 recibos cada bimestre que equivale únicamente a 1.6 metros cúbicos, o sea 1,600 litros por segundo. Esto quiere decir que la Japay pierde el 75% del agua que extrae, potabiliza y manda desde sus plantas a los cárcamos.

No cree que ese desperdicio tan enorme de agua sea por “robo de agua” de algún dueño de casa o por las pequeñas fugas en las tuberías internas de los predios. Como no hay macromedidores cuando salen el agua de las plantas potabilizadoras a los cárcamos y redes de tuberías no pueden tener documentar el desperdicio del agua.

Calculan que producen los 5 metros cúbicos por segundo mediante el consumo de los kilowatts-hora de electricidad.

En este año planean instalar los equipos de macromedición para que corroboren cuánto volumen sale de las plantas y lo contrasten con lo que facturan. Mientras tanto, hay una merma o una pérdida de caudales altísima, que no se comentaba en administraciones anteriores porque no realizaban evaluaciones de este tipo.

“Si queremos mejorar, necesitamos hablar con términos reales”, señala. “A lo mejor, si ahora me pongo en una mesa de trabajo con los trabajadores, quizá algunos me digan que estoy mal, que no puede ser tanta agua desperdiciada y quizá sea menos al 75%, que podría ser el 50%, pero de todas maneras es muchísima agua que se está perdiendo”.

Ya sabe cuál es el origen de esa enorme pérdida del líquido vial y quiere resolverlo. Revela que en los trabajos de diagnóstico detectaron dos grandes fugas permanentes que tienen años sin resolver. Una de ellas es el cárcamo de la colonia García Ginerés. Y ya hicieron la prueba que resultó positiva. Llenaron ese cárcamo y cerraron las llaves y cada hora baja 11 centímetros el nivel. En la reconversión a litros, esa megafuga significa un desperdicio de 49 litros por segundo.

Hay otra fuga que es una cascadita permanente. Está en el Monumento al Maestro donde hay un macropozo cubierto con una rejilla. Si alguna persona pega su oído a la rejilla escuchará el sonido de la caída del agua. En este pozo calcula que se pierde 20 litros por segundo. Si suma esta cantidad a los 49 litros de la fuga del cárcamo, estaría hablando que son casi 70 litros por segundo de agua que se pierden. Esa cantidad de agua serviría para abastecer varias unidades habitacionales completas porque sus habitantes viven con menos de esos 70 litros por segundo.

Esa pérdida de caudal necesita pararse y para ello hay que invertir”, subrayó. “Necesitamos hacer tiros de precisión para detectar esas mega fugas y realizar obras pequeñas que resuelvan grandes problemas. Nuestra meta es enfocar las acciones para recuperar los caudales de agua. En la medida que recuperemos los caudales, tendremos mayor disponibilidad de agua para otros lugares de la ciudad y atender la demanda natural del crecimiento ordenado sin necesidad de construir más pozos, nuevos sistemas y plantas potabilizadoras”.

Energía eléctrica

Otra línea de acción es el uso de energía fotovoltaica en las plantas potabilizadoras para que baje el consumo de la electricidad, mejore la economía de la Japay y garantice una producción de energía limpia por varios años.

Chan Lugo también tiene en mente suspender en el futuro la construcción de sistemas de agua potable autónomos en los fraccionamientos, como ocurre ahora, porque eso significa construir más pozos, instalar más bombas que consumen más electricidad y dificulta la atención de tantos subsistemas de agua potable.

El funcionario cree que con el agua potable que produce la Japay es suficiente para garantizar el abasto de este vital líquido de consumo humano y si logra aterrizar las tres líneas de acción que eficientarían la producción y distribución del agua potable el sistema sería suficiente para todo Mérida sin que disminuya la presión del agua en las tuberías.

“Con un sistema autónomo que dependa de nuestras plantas, sería mucho más eficiente el surtimiento”, señala. “Esa es la idea, que en algún momento podamos ir revirtiendo los sistemas autónomos y conectarlos con nuestra red. No es difícil, es cuestión de inversión. Por lo pronto, este año son tres las prioridades enfocadas a la sostenibilidad de la Japay”.

Ésta “tiene una cobertura de casi el cien por ciento de la demanda de agua potable y solo en dos zonas detecta baja presión. Una es en la parte de Zazil Ha y la otra en la comisaría de Sodzil. En los demás casos, cuando existe una baja presión realmente es un problema de la toma domiciliaria o cuando hay ruptura de tubería, pero en general no hay problema de baja presión”.

En estos momentos sí cuesta mantener la presión en todas las tuberías por la enorme pérdida de agua potable en el trayecto de las plantas potabilizadoras a los cárcamos y de los cárcamos a la red de tuberías, dice. Pero con pequeñas obras buscan solucionar ese problema de baja presión. (Continuará).— Joaquín Chan Caamal

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