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Cárteles ''atomizados''

Vigilancia en una calle de Tulum. De acuerdo con un investigador

Historial de los líderes detenidos en suelo yucateco

Aunque la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda señala que el Cartel del Golfo habría extendido sus operaciones a Yucatán, junto con Los Zetas y el Cartel del Pacífico, investigadores consultados sostienen que ese cartel ya no existe como una organización criminal de alcance nacional.

Su último líder, José Alfredo Cárdenas Martínez, sobrino de Osiel Cárdenas Guillén, fue detenido en febrero de 2018 en Matamoros y desde entonces se derrumbó ese grupo, explica Víctor Ratti Fernández, director de Viae Consultores, una empresa especializada en diseñar políticas públicas en materia de seguridad, con oficinas en Ciudad de México.

Días atrás publicamos que algo parecido habría sucedido con Los Zetas que, a juicio de los especialistas, tendrían poca presencia en el estado y que sus integrantes, en todo caso, actuarían como células delictivas independientes adscritas al Cartel del Noroeste, dirigido por Juan Gerardo Treviño Chávez, familiar de Miguel Ángel Treviño Morales, alias “el Zeta 40”, de acuerdo con Elías Razur Antonio, director del Observatorio Mexicano sobre las Drogas.

“Treviño Morales dirigió a ese grupo hasta su detención en 2013. Luego inició la debacle de Los Zetas”.

Según el entrevistado, este declive había empezado desde 2012, cuando la Policía yucateca detuvo en Mérida al hombre fuerte de Los Zetas en la Península: Mateo Gabriel Domínguez Bouloy.

Éste era el encargado de supervisar las operaciones de narcomenudeo del cartel en Cozumel y Cancún, pero vivía en Mérida y desde aquí coordinaba esas acciones, explica Razur Antonio.

Domínguez Bouloy, junto con el “Zeta 40”, permanece recluido en un penal de alta seguridad.

Respecto al Cartel del Golfo, Ratti Fernández dice que 10 meses después de la detención de su líder Cárdenas Martínez, la Policía de Yucatán arrestó, en diciembre de 2018 y también en Mérida, a Eleazar Medina Rojas, alias “El Chelelo”.

Jefe de la plaza

“Éste era el jefe de la plaza del cartel en Nuevo León y, como Domínguez Bouloy, dirigía igualmente sus actividades desde su domicilio particular en el fraccionamiento Montebello”.

“El Chelelo” se escondía en la capital yucateca por una solicitud de extradición en su contra presentada por el gobierno de Estados Unidos, por delitos contra la salud cometidos en ese país.

Agentes de la Secretaría de Seguridad Pública lo detuvieron por una infracción de tránsito en calles cercanas a su casa. Fue liberado y reaprendido de inmediato por una orden de detención con fines de extradición librada por la Fiscalía General de la República (FGR).

Según Ratti Fernández, Medina Rojas fue recluido en el penal del Centro Federal de Readaptación Social del Altiplano, pero obtuvo un amparo contra la extradición, que lo mantiene por ahora en prisión preventiva.

En el caso de la Península de Yucatán, los restos de lo que fue el Cartel del Golfo los recogieron “Los Pelones”, una banda delictiva que actúa sobre todo en Quintana Roo, pero tiene algunas ramificaciones en Yucatán, afirma Ratti Fernández.

“Esta banda, empero, se encuentra también en vías de desmantelamiento, por la reciente detención de varios de sus líderes más importantes”.

En cuanto al Cartel del Pacífico, que la UIF menciona como otra de las tres organizaciones delictivas nacionales presentes en Yucatán, los investigadores consultados explican que su actuación en el estado estaría relacionada con lavado de dinero y tráfico de drogas.

En este aspecto, el estado sería un punto de entrada de enervantes al país, que luego seguirían su curso al norte, en una ruta ya establecida, afirma Razur Antonio, consultado en Ciudad de México.

De sus presuntos integrantes más conocidos localmente aparece Roberto Nájera Gutiérrez, alias “La Gallina”, detenido en enero de 2013, en cumplimiento de una orden de aprehensión por asesinato librada por un juez en Chiapas.

Agentes policiacos trasladaron a Nájera Gutiérrez a ese estado, después fue liberado y retornó a Yucatán. Aquí fue detenido de nuevo en enero de 2017 por la portación de armas de uso exclusivo del Ejército. Por este delito se le sentenció a seis años de prisión.

De acuerdo con Razur Antonio, a Nájera Gutiérrez se le relaciona con operaciones de lavado de dinero del narcotráfico, mediante la compra de ranchos y ganado en el oriente del estado y de otros bienes inmuebles, aunque nunca se le ha acusado judicialmente por ese delito “ni queda claro si, en efecto, pertenecería a ese cartel”.

Nueva Generación

El entrevistado añade, por otro lado, que si bien la UIF no ve la presencia del Cartel Jalisco Nueva Generación en territorio yucateco, “yo creo, como lo he declarado al Diario en otras ocasiones, que ese cartel tendría bases de operaciones en el estado para coordinar desde allí el financiamiento y la logística de la lucha que sostiene en Quintana Roo contra bandas rivales”.

Después agrega que en Yucatán, junto a este tipo de organizaciones más grandes, operan otras de carácter regional o local, como el Cartel de Santa Rosa de Lima, según lo reveló el propio titular de la UIF, Santiago Nieto Castillo.

En un seminario organizado el 26 de noviembre de 2019 por el Colegio de México, el funcionario, de acuerdo con Razur Antonio, afirmó que este grupo, conocido por su participación en el “huachicoleo” en El Bajío, “también se dedica al robo de hidrocarburos y a la trata de personas en la Península de Yucatán”.

Además de esta organización, en el estado opera un cartel pequeño, muy local, conformado por integrantes de una familia de Oaxaca, dedicada a la venta de marihuana, afirma Razur Antonio. (Continuará).— HERNÁN CASARES CÁMARA

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