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Muchas dudas aún sobre el Mocambo

Hoy se cumplen dos semanas del derrumbe de la marquesina del Mocambo

Hoy se cumplen dos semanas del trágico accidente

PROGRESO.— Al cumplirse hoy dos semanas del fatal derrumbe de la marquesina del bar Mocambo, que dejó tres muertos y cinco heridos, todavía hay dudas sobre los trabajos de remozamiento, los permisos de construcción, el contrato de arrendamiento y su pago mensual, los términos y quiénes lo habrían suscrito.

Dos semanas después del fatídico domingo 17 de febrero, en el que perdió la vida una niña de 7 años, una joven profesora de inglés de 32 años, las dos vivían en Mérida y la de un joven panadero vecino de esta ciudad, no está del todo claro si en el remozamiento que se hizo entre abril y mayo de 2018 se contó con permiso del Ayuntamiento, si se autorizó la construcción de un murete de bloques encima de la cornisa y una escalera que comunica con el techo.

Tampoco está claro si los lesionados reciben ayuda económica para los gastos de hospitalización, curaciones y recuperación. Los familiares de los fallecidos al parecer no han recibido ninguna indemnización del responsable del Mocambo.

La Fiscalía estatal que tiene a su cargo las investigaciones ya retiró las cintas amarillas que colocó desde el día del accidente, pero aún no se sabe si ya emitió su dictamen y peritaje sobre las causas del desplome de la marquesina y si se le fincará responsabilidad civil al empresario que tiene rentado o comprado el Mocambo.

Lo que sí está claro es que la palapa construida sobre el techo del Mocambo fue inaugurada a mediados de octubre por el alcalde Julián Zacarías Curi, quien fue invitado por el propietario que lo tiene en renta.

La palapa se habría construido ese mismo mes de octubre o en septiembre, cuando la actual administración municipal ya estaba en funciones.

Lo que también estaría claro es que la licencia del giro comercial no la entregó el Ayuntamiento; el alcalde Zacarías Curi afirma que la tiene en su poder, que está en su escritorio, que el responsable de las condiciones en que estaba ese predio donde funciona la cantina es su propietario, a quien identifica como Carlos Baeza (Manzanero), meridano dedicado a la publicidad y elaboración de playeras, entre otras actividades.

El alcalde afirma que el responsable de Mocambo y de lo que ocurrió es el empresario Carlos Baeza, con quien afirma ha estado en contacto. El edil asegura que el empresario está al pendiente de la recuperación de los lesionados, pero no ha dado la cara para responder a las preguntas y despejar dudas sobre la fecha en que arrendó o compró Mocambo, “cuánto paga”, si tramitó los permisos para remozar el predio, que autoridad autorizó la construcción de la palapa y el murete de bloques, cuyo peso hicieron que cediera la marquesina.

Está claro también que Carlos Baeza es quien desde julio de 2018 se hizo cargo del Mocambo, ese mes reabrió sus puertas luego de su remozamiento que realizó entre abril y mayo del año pasado.

También lo que está claro es que Mocambo se ubica en un predio de la calle 21 con 68, el cual está intestado, es propiedad de la familia Perera Solís, que lo heredó de su papá Gonzalo Perera Moreno, quien a los 17 años de edad, por el año de 1930 entró a trabajar en esa cantina que en aquel entonces era de madera y láminas, lo administraba el veracruzano Avelino Mangas, quien le puso ese nombre a la cantina, pues en el malecón de Veracruz había un restaurante que así se llamaba.

Al fallecer el veracruzano, su esposa Rosa Ramos se lo dejó a Gonzalo Perera, quien lo puso a su nombre, así se asienta en las cédulas catastrales que obran en poder del Catastro de esta ciudad, el predio está al día con el pago del predial.

Gonzalo Perera trabajó el Mocambo durante 53 años, falleció el 23 de diciembre de 1988, después que azotó el huracán “Gilberto” y fue cuando también el predio se construyó con bloques y techo de bovedillas, durante un tiempo funcionó sin puertas, recuerdan los hijos de Perera Palomo.

Al fallecer Gonzalo Perera se hizo cargo de la cantina su hijo Manuel Perera Solís, conocido como “Rábano”, quien falleció el 6 de agosto de 2017. Antes murió su hermano Daniel, quien también trabajaba en esa cantina, así como Agustín “Cuxo”, otro de los hermanos Perera Solís.

Bajo la administración de los hermanos Perera Solís, el bar tuvo mucha clientela, destacó por su barra, botanas de ceviche de mojarra blanca, cabezas de pescado, entre otros platillos. Atrajo a muchos clientes, entre los que se cuentan políticos, empresarios pesqueros, pilotos de puerto, profesores, pescadores y meridanos, entre los que se Carlos Baeza Manzanero, se dice que era asiduo cliente y se interesó en el establecimiento.

Al fallecer Manuel “Rábano” Perera, uno de sus sobrinos se hizo cargo de administrar Mocambo, pero no tuvo el éxito de su tío e incluso comenzaron los problemas con los demás herederos que pedían su participación.

De los siete hermanos herederos de Mocambo, ya fallecieron María Isabel, Daniel y Manuel, los dos primeros tienen descendientes. Sobreviven Agustín, Consuelo del Carmen, Hilda Noemí y Emma Teresa. La propiedad está intestada, el juicio está en proceso y aún no hay fecha para que concluya, pero el funesto desplome de la marquesina podría acelerarlo y lo más seguro es que se venda, pero ya no habría cantina.

Mocambo está en la esquina de la calle 21 con 68, cerca de la antigua pérgola del malecón que ahora es el Parque de la Paz. El terreno donde se construyó hace unos 90 años perteneció a Ferrocarriles, al igual que las demás propiedades de ese rumbo del oriente de la calle 21 desde la 60 hasta la 80.— Gabino Tzec

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