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Proyecto de “ganar-ganar”

El aeropuerto de Mérida es considerado en un proyecto de reubicación que impulsa el gobierno federal

Favorable opinión de un plan parael aeropuerto

La idea de reubicar el aeropuerto de Mérida, anunciado recientemente, “es un proyecto de ganar-ganar”, dice el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción en Yucatán, Raúl Aguilar Baqueiro.

“Pero hablar solo de reubicación de la terminal aérea es quedarse cortos”, opina.

Con la información que tenemos, se sabe que “estamos hablando no únicamente de un aeropuerto, sino de la creación de un centro logístico multimodal, que aumentaría el potencial de desarrollo de la ciudad”, afirma, y además se lograría algo muy importante: la liberación de las 600 hectáreas que ocupa actualmente el aeropuerto y que están ubicadas totalmente en la zona urbana.

En esos terrenos “podríamos hacer maravillas”, añade. “Es decir, estamos hablando de un conjunto de acciones que son positivas”.

Según Aguilar Baqueiro, “otra ventaja importante es que se trata de un proyecto impulsado íntegramente desde la iniciativa privada, pero con el respaldo y la coordinación de los gobiernos federal y estatal”.

“Es lo que necesitamos: generación de empleos e inversión para generar esos empleos”.

El domingo 18 de abril publicamos que el gobierno federal trabajaba en la redacción de las bases de la licitación para adjudicar el contrato de construcción y operación de un nuevo aeropuerto en Mérida bajo el esquema de Asociación Público-Privada, que sustituiría a la actual terminal “Manuel Crescencio Rejón”.

Las bases, dijimos entonces, estarían listas este mismo año y las obras podrían comenzar de inmediato, mediante una inversión 10,000 millones de pesos, que provendrían totalmente del sector privado.

También publicamos que uno de los empresarios interesados en participar en la licitación, José Antonio Loret de Mola Gómory, informó que su empresa posee 2,000 hectáreas en Umán, donde se podría reubicar el aeropuerto, junto a un centro logístico que él impulsaría.

Asimismo, dimos a conocer que una de las razones para cambiar la terminal aérea sería acabar con el rezago social de más de 250,000 meridanos, asentados en las colonias de alrededor y que por la ubicación del aeropuerto no pueden revalorizar sus predios, ni acceder a mejores servicios públicos y a condiciones de urbanización.

Luego de la publicación, el gobernador Mauricio Vila Dosal confirmó en un comunicado que su gobierno ha sostenido numerosas reuniones con funcionarios de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y del Fondo Nacional del Fomento al Turismo, así como con diferentes grupos de empresarios “para buscar que este proyecto se concrete”.

En declaraciones posteriores, Vila Dosal dijo que el gobierno estatal ha realizado las gestiones para que este plan pueda avanzar y se convierta en una realidad, ya que está a favor de los proyectos de infraestructura que contribuyan a la atracción de inversiones, generen derrama económica, nuevos empleos y signifiquen un impulso a la reactivación económica de Yucatán.

Solo una parte

El plan para reubicar el aeropuerto sería parte de un proyecto más amplio del gobierno para atraer inversiones que incluye los anuncios recientes de la construcción de un rascacielos y el inicio de operaciones de una fábrica de barcos y una maquiladora de ropa deportiva.

De acuerdo con el presidente de la CMIC, el plan anunciado comprende tres acciones: primero, una inversión en infraestructura para abrir un nuevo aeropuerto y un centro logístico multimodal.

Segundo, la liberación de 600 hectáreas que permitirá desarrollar un proyecto de integración social, al quitar la terminal del sur de la ciudad, y construir allí un centro suburbano, mediante una derrama económica importante.

Y el tercer punto, explica Aguilar Baqueiro, es que es un proyecto impulsado por la iniciativa privada para generar infraestructura con el apoyo de los gobiernos federal y estatal. “Este es el tipo de proyectos que debemos defender”.

El dirigente empresarial añade que en las hectáreas que se liberarán, con la reubicación del aeropuerto, se debe hacer “lo que mejor convenga a la ciudad”, pero siempre y cuando se tenga el consenso de la sociedad civil, de la academia, de las cámaras empresariales, de los inversionistas y de los tres niveles de gobierno, “y que se haga todo con transparencia”.

Hay muchas cosas que se podrían hacer en ese lugar -dice- y hacerlas bien, como impulsar ese proyecto de integración social del que hablamos (acercar a esa parte del Sur con el resto de la ciudad), con una importante derrama económica. “Podríamos hacer maravillas”.— HERNÁN CASARES C.

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