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Proyecto de vida

Diana Eugenia Peña Euán elabora muñecos tejidos mediante la técnica de croché o ganchillo

Un pasatiempo de la infancia le da hoy sustento

A los 12 años de edad, Diana Eugenia Peña Euán aprendió a tejer. Su madre le enseñó las primeras puntadas, pero como le gustó mucho consiguió libros y revistas y así aprendió otro tipo de tejidos.

El tejido nunca dejó de ser un mero pasatiempo que Diana Eugenia o Genny Peña, como la conocen muchos, realizó paralelamente a sus estudios y después al trabajo, así como el cuidado de la casa y de los hijos.

A pesar que le gustaba mucho, hubo un tiempo en que el tejido pasó a segundo plano hasta que se separó del padre de sus hijos. “Retomé el tejido como terapia y fue lo mejor que pude hacer”.

Y es que, si bien volvió a tejer chambritas y calcetines, un día alguien le encargó una princesa Amidala (personaje de “La Guerra de las Galaxias”).

Figuras célebres

“Nunca lo había hecho, pero me animé, al cliente le gustó y al poco tiempo me encargaron una Frida, que tampoco nunca había hecho. Así fue como empecé con los amigurumis”, dice al hablar de los muñecos tejidos mediante técnica de croché o ganchillo y que son muy populares en Japón.

Por aquella época, Genny vivió otro revés: en la empresa donde trabaja prescindieron de sus servicios. En lugar de lamentarse lo vio como una oportunidad; además, “con el tejido de amigurumis ganaba mucho más que lo que ganaba en mi empleo”.

Con el tiempo más personas se interesaron en los amigurumis, por lo cual dejó de hacer ropita de bebé. “Ahora eso lo hago por encargo”, ríe, tras informar que también hace bolsos, vestidos y trajes de baño.

Genny no duda al decir que tejer amigurumis es el mejor trabajo que ha tenido y no solo porque es lo que ahora le da de comer, sino porque tiene más tiempo para convivir con sus hijos.

Una ventaja, señala, es que todo su trabajo se hace en casa, mientras ella teje sus hijos se sientan a su alrededor para hacer la tarea.

Hoy se dice más experta y es que, contrario a otras personas que trabajan con patrones, ella saca sus figuras “al puro ojo”.

Así hizo un Felipito (personaje de Mafalda) que, confiesa, le dio mucho trabajo sobre todo por la boca que tenía abierta. Pero al final tanto el cliente como ella quedaron muy satisfechos.— Iván Canul Ek

Tejidos Trabajo desde el hogar

Diana Eugenia Peña Euán aprendió a tejer a los 12 años y hoy es su fuente de ingresos.

Creación de familia

Ahora el sueño de Genny es que su negocio, al que ha llamado Creaciones Hazaed, se vuelva una empresa familiar y por ella enseña a sus hijos a tejer como una vez hizo su madre con ella.

En casa

Una ventaja, señala la mujer, es que todo su trabajo se hace en casa, en compañía de sus hijos.

Punto de venta

Además de promocionarse por Facebook, los jueves y sábados de cada 15 días Genny forma parte del “Moloch Bazar”, que se instala en el atrio de Santa Lucía de 7 a 10 de la noche.

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