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¿Puede haber otro “Cristóbal”?: sí, y más destructivo, alertan

La furia de "Cristóbal" se tradujo en lluvias torrenciales que inundaron varias zonas del Estado. La imagen es de una comisaría de Tekax, en el sur del Estado
La furia de "Cristóbal" se tradujo en lluvias torrenciales que inundaron varias zonas del Estado. La imagen es de una comisaría de Tekax, en el sur del Estado

Después del paso devastador de la tormenta tropical “Cristóbal” por la Península de Yucatán, el meteorólogo Juan Vázquez Montalvo exhorta a no bajar la guardia porque “esto apenas está comenzando”.

Esto no ha acabado… La parte más peligrosa (de la temporada de huracanes en el Atlántico) es de fines de agosto, septiembre y principios de octubre”, explica el experto del Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos (Ciafeme) de la Universidad Autónoma de Yucatán.

Algo que no se veía desde 2002

“Cristóbal”, una tormenta que se caracterizó por su trayectoria errática, deja secuelas que no se veían desde 2002, cuando “Isidoro” azotó a la región.

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Incluso, superó considerablemente a “Isidoro” en cuestión de lluvias: cayó el doble y, según la zona, casi el triple de agua. Las inundaciones fueron el denominador común, con graves repercusiones.

Es probable mayor peligrosidad

¿Puede ocurrir un fenómeno similar? El ingeniero Vázquez Montalvo no duda al responder:

“Por supuesto que sí, y de mayor grado de destrucción, acompañado no solo de lluvias torrenciales como ocurrió esta vez, sino de vientos huracanados y fuertes marejadas”.

Mérida y sus comisarías no estuvieron a salvo de los efectos de la tormenta tropical. Las inundaciones se extendieron en todo el municipio, aunque con menos afectación que en el interior del Estado
Mérida y sus comisarías no estuvieron a salvo de los efectos de la tormenta tropical. Las inundaciones se extendieron en todo el municipio, aunque con menos afectación que en el interior del Estado

No obstante, el meteorólogo de la Uady precisa que no se puede anticipar cuándo sucederá, porque finalmente “los ciclones no tienen palabra”.

Se puede pronosticar cuántos ciclones tropicales habrá en una temporada, enfatiza, pero nunca se podrá predecir el momento preciso en que surgirá uno de gran fuerza.

Lo que sí ha quedado en evidencia, según explica, es que “donde pega uno pega otro”.

Ciclones con enseñanzas

El exjefe del Laboratorio de Hidráulica e Hidrología de la Facultad de Ingeniería de la Uady dice que este meteoro deja grandes enseñanzas, como en su momento lo hicieron también “Isidoro” y, previamente, “Gilberto” en 1988.

“Con ‘Gilberto’ aprendimos a tenerles respeto a los huracanes, en una época en que la gente no les prestaba importancia, los minimizaba”, apunta.

“Con ‘Isidoro’ aprendimos a prepararnos, surgió la cultura de la prevención. Y con ‘Cristóbal’ aprendimos que un ciclón no tiene que ser muy fuerte para causar destrucción, no tiene que alcanzar la categoría de huracán”.

En síntesis, recalca, “Cristóbal” nos enseñó que seguimos siendo vulnerables a los fenómenos meteorológicos extremos, en este caso a los ciclones tropicales.

No hay enemigo pequeño

“A pesar de la tecnología de que ahora disponemos, el riesgo siempre es el mismo”, subraya.

“Nos enseñó que no hay enemigo pequeño; desde que sea un ciclón tropical –ya sea depresión tropical, tormenta tropical o huracán–, con cualquiera de sus tres componentes –el viento, la lluvia y la marejada– son peligrosos para la vida de los seres humanos y pueden causar daños a la infraestructura”.

Cuando se le pregunta qué hace distinto a “Cristóbal” de otros meteoros que han golpeado a la Península, el ingeniero Vázquez explica que la gran diferencia fueron las lluvias.

Lluvias fuertes y de muchos días

“Tuvieron intensidad de torrenciales, arriba de 70 litros por metro cuadrado, y duraron muchos días, causando en gran parte de la Península de Yucatán severas inundaciones no vistas en muchos años”, abunda.

“Fueron más intensas que las que causaron los huracanes ‘Isidoro’ en el año 2002 en las zonas centro, norte, noreste y sur del Estado y ‘Gilberto’ en 1988”.

En cuanto al paso lento y errático de la tormenta, señala que esto se debió a varios factores.

“Este ciclón era de amplio manto nuboso y de cobertura tan extensa que cubría todo el sureste del país y la Península de Yucatán”, añade.

“Esto le hizo entrar en contacto con una masa de aire húmedo que venía del Mar Caribe y lo empujaba hacia el Oeste, con la zona de interconvergencia tropical del Pacífico que la jalaba hacia el Sur y, por último, con una vaguada en el Golfo de México que la empujaba hacia el sureste y la encerraba y encajonaba en el sureste del sur del Golfo de México”.

“Por su naturaleza, por la época del año, debería moverse (la tormenta tropical) hacia el Norte o Noroeste. Eso estuvo intentando y la lucha lo hizo errático y muy lento”.

Elevados niveles en todo el Estado

Con base en datos de estaciones climatológicas de la Uady y de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el especialista detalla los siguientes registros de lluvias acumuladas durante el paso de “Cristóbal”, del lunes al sábado pasados, que dejan muy atrás los de “Isidoro” en 2002:

En Mérida, el observatorio de Conagua (zona Suroeste) arrojó 632.6 litros por metro cuadrado.

La estación de la Facultad de Ingeniería de la Uady (Norte), 365.3 litros por metro cuadrado.

La estación de Ciafeme de la Uady (Nororiente), 450.2 litros.

En el interior del Estado se obtuvieron las siguientes estadísticas: Progreso, 516.5 litros por metro cuadrado; Valladolid, 642.3 litros; Mocochá, 592.7 litros; Tizimín, 523.6; Motul, 521.1; Abalá, 481; Ticul, 617.4; Cantamayec, 528.3; Chocholá, 443.3; Río Lagartos, 251.9, y El Cuyo, 304.6 litros por metro cuadrado.

En resumen, explica el entrevistado, en la costa el promedio de lluvias fue de 500 litros por metro cuadrado. En el Noreste, 300 litros; en el Centro, 500 litros; en el Sur, 600 litros, y en el Este, 650 litros.

En el caso de Mérida, en las zonas Sur-Suroeste-Sureste cayeron 600 litros por metro cuadrado, en promedio. En la zona Norte fueron 400 litros, y en la Noreste, 450.

Superado “Isidoro” por mucho

Para tener mejor idea de la dimensión de esas lluvias, el meteorólogo de la Uady recuerda que el antecedente más cercano es “Isidoro”, que en tres días de 2002 –el 22, 23 y 24 de septiembre–dejó niveles acumulados de 230 litros por metro cuadrado en el observatorio de la Conagua en Mérida; 255 litros en la estación de la Facultad de Ingeniería y 230.4 litros en el nororiente de la capital yucateca.

También reitera que está en desarrollo la temporada de ciclones tropicales 2020, de manera que “esto apenas está comenzando”.

“Agencias internaciones, instituciones y burós meteorológicos habían dicho que se tendría un inicio muy temprano (de la temporada), o sea, que en el mismo mes de junio empezaría la acción. Al menos eso se está cumpliendo para la zona de la Península de Yucatán”.

Una temporada muy activa

¿Qué podemos esperar después de “Cristóbal”?, le preguntamos.

“Lo que podemos esperar es una temporada muy activa”, afirma.

“En el segundo pronóstico de la Universidad Estatal de Colorado, EE.UU., que se dio a conocer el pasado jueves 4, se indica que será una temporada muy activa con 16 ciclones tropicales con nombre, más los tres que ya hubo, que son ‘Arthur’, ‘Bertha’ y ahora ‘Cristóbal’, para un total de 19 ciclones tropicales con nombre”.

De esos 19 ciclones, agrega, 10 serán tormentas tropicales (ya hubo tres), cinco huracanes moderados (categoría 1 y 2 en la escala Saffir-Simpson) y cuatro huracanes intensos (categorías 3, 4 y 5 en la misma escala).

Efectos positivos y negativos

En relación con los cambios que podrían generarse en el medio ambiente y la geografía de la Península por el impacto de “Cristóbal”, el ingeniero Vázquez indica que, de entrada, hay un efecto positivo porque padecíamos una sequía que ya había durado dos años y medio.

“Las aguadas ya se habían secado y el nivel del agua subterránea estaba en niveles muy bajos no vistos desde el año de 1987”, continúa.

En esta composición del espeleólogo Santiago Chel Collí, promotor del rescate de bellezas naturales, se observa la aguada Sayab Aak, en Huhí, con sus niveles de agua recuperados con el paso de “Cristóbal”. La primera imagen es de marzo, en plena sequía
En esta composición del espeleólogo Santiago Chel Collí, promotor del rescate de bellezas naturales, se observa la aguada Sayab Aak, en Huhí, con sus niveles de agua recuperados con el paso de “Cristóbal”. La primera imagen es de marzo, en plena sequía

“Con las extraordinarias lluvias que trajo ‘Cristóbal’ prácticamente no solo se acabó la sequía sino que las aguadas ya se recuperaron".

"Seguramente se formarán nuevas aguadas en todo el Estado, porque la temporada de lluvias aún está empezando, y muchos manantiales en la costa que estaban tapados con basura o material del suelo resurgirán por la presión del agua subterránea”.

Más mosquitos, más enfermedades

También se espera un impacto a corto plazo en el aspecto sanitario.

El meteorólogo anticipa un aumento en la plaga de mosquitos y, con ello, un crecimiento en los casos de dengue y chikungunya, además de más enfermedades de la piel por la prolongada exposición de las personas al agua.

Otro problema que se ve venir, apunta, es que en muchos pueblos quedaron animales muertos con las inundaciones, y al descomponerse generarán focos de infección.

Estas escenas fueron comunes en el interior del Estado durante el paso de la tormenta "Cristóbal". Al bajar los niveles de agua, los animales muertos serán un grave problema de salud, dicen los expertos
Estas escenas fueron comunes en el interior del Estado durante el paso de la tormenta "Cristóbal". Al bajar los niveles de agua, los animales muertos serán un grave problema de salud, dicen los expertos

Más adelante recuerda que la temporada de lluvias continúa y, por tanto, la situación podría complicarse si caen precipitaciones intensas, ya que el acuífero se seguirá recargando y se retrasará la recuperación de las zonas afectadas.

Sin embargo, aconseja ser positivos e impulsar una recuperación en los círculos cercanos, sin dejar de estar preparados para lo que venga.

Lo malo y lo bueno

A nueva pregunta sobre “Cristóbal”, acerca de lo que se hizo mal y lo que se hizo bien, el profesional responde:

  • Lo que se hizo mal fue hacer caso de la mala información que estuvo circulando, sin averiguar la fuente, y propagarla.
  • Estuvo mal no hacer caso de los boletines oficiales y sí guiarnos de chismes y mala información que estuvo circulando en las redes sociales.
  • Estuvo mal checar información oficial sin fijarnos de la fecha y hora de emisión del reporte, con datos de algo que ya había pasado o estaba fuera de tiempo.
  • Lo que se hizo bien fue prepararse. Aunque no todos, hay que destacar que muchos diseñaron sus planes de contingencia familiar, institucional y empresarial y se prepararon con tiempo, de acuerdo con las indicaciones que se fueron dando.
  • Las autoridades estuvieron avisando en tiempo y forma del peligro del ciclón tropical que se nos venía encima y pusieron a andar sus programas de emergencia.

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