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Quejas por la lejanía de los paraderos al aplicarse el plan de movilidad

Ayer domingo

Dada la baja afluencia vehicular, peatonal y laboral, el Plan de Mejora de la Movilidad Urbana para el Centro Histórico de Mérida se estrenó ayer sin graves contratiempos, sin inconformidades ciudadanas masivas y con un amplio despliegue de personal que orientó a los usuarios del transporte público que no se informó a tiempo o desconocía la ubicación de las calles donde se reubicaron los paraderos.

Las vías que rodean a la Plaza Grande tuvieron un paisaje urbano poco usual: calles libres de vehículos aparcados en la vía pública, cientos de conos de color naranja que dividieron las calles en dos lados de acera ampliada para que caminen de forma segura los peatones y un carril para la circulación de vehículos particulares, y arterias a las que solo se dio acceso a las unidades del transporte público.

El paisaje urbano también cambió en forma significativa porque la gente caminó sin el acoso de tanto automotor, se desplazó por largos tramos entre conos naranja, y sectores urbanos “muertos” recobraron vida por el ir venir de la gente, la espera de los camiones y la vigilancia de policías municipales, rondines de patrullas de la Policía estatal, la presencia de inspectores de Transporte y de personal de chaleco verde que distribuyó folletos y dio información sobre la nueva ubicación de las rutas y paraderos.

A este plan le ayudó el hecho de que ayer no abrieran cientos de comercios no esenciales del primer cuadro de la ciudad donde trabajan, según datos de la Canaco local, alrededor de 60,000 empleados que llegan en automóvil o transporte urbano a sus centros laborales, y que no haya ninguna actividad artística, artesanal, cívica o religiosa, porque el programa Mérida en Domingo y las misas continúan suspendidos.

No se puede negar que este cambio de sitios de abordaje de camiones urbanos y combis, que fueron sacados de sus antiguos paraderos cercanos a la Plaza Grande, generó quejas, reclamaciones e incluso advertencias que este plan “reventará el martes”, cuando todo mundo salga a trabajar, pero por lo que se observó en los cuatro puntos cardinales de los paraderos es que la inmensa mayoría de los usuarios caminó pacíficamente de un paradero a otro para abordar el autobús que lo lleve a su destino.

Numerosas personas preguntaron con civilidad y respeto a las mujeres y hombres jóvenes de chaleco verde dónde paraba tal autobús o combi de su ruta. Todos recibieron información verbal y folletos donde están las cuatro zonas de paraderos reubicados, las rutas de los camiones o combis.

Hay 24 grandes carteles instalados en el Centro, pero la gente prefiere la información verbal, que le expliquen dónde quedaron los autobuses.

Las manifestaciones de rechazo al plan de movilidad que escuchó el reportero surgieron en conversaciones con los usuarios que están molestos simplemente porque tienen que caminar varias cuadras de más.

Ni siquiera les molestó o se quejaron del estado físico de las unidades del transporte urbano o que no llevaran las “cortinas” de plástico entre asiento y asiento para prevenir el contagio de coronavirus, como dispuso de última hora el Instituto de Movilidad y Desarrollo Urbano Territorial (Imdut), responsable de este proyecto de movilidad.

“Hoy voy a caminar seis cuadras más solo para llegar al paradero de los quioscos de piñatas donde me dejaba el autobús, pero para ir al paradero de la 66 Amapola voy a caminar otro tanto más porque el camión para detrás del parque de San Juan, sobre la 66”, señaló Florentino Ciau, quien bajó en la calle 50 con 55 por el cierre de la calle 50 entre 57 y 59 con motivo del 173 aniversario luctuoso de los Niños Héroes.

El parque de La Mejorada está marcado como zona de descenso en su acera poniente, pero ayer en la mañana se mantuvo cerrada por el evento cívico.

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