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Reto para guiadores: se enfrentarán a las calles cerradas en el Centro

Policías en el centro de Mérida

El primer día del Plan de Mejora de la Movilidad Urbana para el Centro Histórico no demostró la realidad de los problemas viales que afrontarán los conductores de transporte particular que tengan necesidad de realizar alguna diligencia o compra en el primer cuadro de la ciudad, pues la circulación fue ágil pese al cierre de numerosas calles.

Uno de los problemas que se avizora en este nuevo plan, sobre todo a partir de mañana martes, cuando la actividad laboral y comercial esté activada, es la llegada a los estacionamientos públicos o las tiendas departamentales del primer cuadro, ya que los policías municipales impiden el ingreso de vehículos particulares en calles preferenciales del transporte público.

Quien se tope con una calle cerrada obligadamente debe recurrir a vías alternas para llegar a su destino si su súplica de que “voy al estacionamiento o tienda de aquí cerca” no convence al agente que mantiene la prohibición de ingreso.

Ayer se pudo transitar por los cuatro puntos cardinales sin tanta dificultad por la baja afluencia vehicular en el cuadrante que se limpió de paraderos del transporte público. No hubo embotellamiento ni caos vial por el bajo número de autos que circularon por ser un día de poca actividad comercial en el centro de Mérida, por lo que la prueba de fuego para este plan será durante esta semana de actividades comerciales y laborales normales que empieza el martes.

El reportero transitó en automóvil sobre la calle 52 y la primera calle cerrada que impidió su ingreso al centro fue en el cruce de las calles 52 con 69, pero en la 52 con 65 pudo acceder por la facilidad del policía de crucero que daba paso a algunos autos particulares por la baja circulación en esa calle. Así, el reportero atravesó de la calle 52 hasta la calle 66 sin ningún obstáculo, más que el respeto a los semáforos.

Luego circuló de poniente a oriente sobre la 67, pero en el cruce de la calle 64 ya no pudo continuar sobre la 67 por el cierre de esa calle. Circuló sin problemas sobre la 64 hasta la 55 y de allí sin ningún obstáculo hacia el norte porque mientras más lejano esté el guiador de la zona de ascenso y descenso del transporte público más ágil es la circulación.

También pasó sin problemas sobre la calle 60 hacia el norte, pero ya no pudo continuar sobre esta calle porque está cerrada la Plaza Grande. El tránsito libre sigue de la 60 a la calle 56 donde tampoco hubo obstáculo alguno porque es un tramo liberado. De allí, la circulación sobre la calle 58 también fue libre, de la calle 49 hasta la 75 y más allá de esta última calle rumbo al Sur.

Se observó que mientras el conductor esté más lejano a la zona de paraderos y de la Plaza Grande, menor problemas tendrá para transitar en ese sector de la ciudad.

Ayer domingo no hubo restricciones por el poco movimiento, y el recorte de calles a un solo carril tampoco representó problemas a la circulación vehicular en el primer cuadro, pero sin duda será diferente cuando la actividad sea mayor.

En la calle 60 con 63 el conductor de un triciclo hizo lenta la circulación y los vehículos tuvieron que ir al ritmo de la persona que pedaleaba el vehículo, hasta que dobló en la calle 54 rumbo a la zona de los mercados San Benito y Lucas de Gálvez.

No fue el único caso de estos vehículos no motorizados que se vieron en las calles restringidas, también hubo quienes prefirieron ir al centro en sus vehículos de dos ruedas para evitar las caminatas. Otros optaron por un taxi para ir directo a su destino de viaje.

Eso sí, el primer cuadro quedó liberado del ruido y humo negro de los camiones urbanos, de las peligrosas vueltas de los autobuses en los estrechos cruceros y ahora se ve mucha más gente que camina sin los acostumbrados choques de cuerpo o bajada intempestiva de la acera para ceder el paso.

Esta disminución del tránsito en el primer cuadro animó a dos caleseros turísticos que después de casi seis meses de inactividad, regresaron a su sitio original de la calle 61 entre 60 y 58.— Joaquín Chan Caamal

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