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Lecciones de batallas históricas

Bernice King

Rica herencia de Martin Luther King y Mandela

Grandes luchas por los derechos y las libertades que se libraron en diferentes partes del mundo y en distintas épocas fueron evocadas en la mesa panel “Culturas originarias y paz regional”, en la jornada inaugural de la Cumbre Mundial de los Premios Nobel de la Paz, que se celebra en esta ciudad.

Ante nutrida concurrencia en el Centro Internacional de Congresos (CIC) se recordaron las enseñanzas que dejaron líderes mundiales como Martin Luther King y Nelson Mandela, pero también relatos vivenciales de Rigoberta Menchú Tum, la reconocida chef mexicana Juanita Bravo y protagonistas de la llamada Revolución de los Jazmines, un movimiento que en 2011 transformó la vida política en Túnez y la puso en la ruta de la democracia.

Bajo la conducción de la periodista mexicana Paola Rojas, compartieron sus experiencias, además de la Nobel de la Paz guatemalteca y la chef tradicional mexicana, la reverenda Bernice King, hija de Martin Luther King, premio Nobel de la Paz 1964; Abdessattar Ben Moussa, representante del Cuarteto de Diálogo Nacional Tunecino, y Sello Hatang, director general de la Fundación Nelson Mandela.

De las aplaudidas intervenciones de Rigoberta Menchú y Juanita Bravo damos cuenta en otra parte de esta misma página.

Bernice King, presidenta del Centro Martin Luther King en Atlanta, Georgia, dijo que una de las cosas más importantes que le enseñó su padre es que todas las personas merecen ser tratadas con respeto y dignidad.

Luther King dejó una filosofía y una estrategia que aplicó cuando fue líder de un movimiento que rompió años de segregación contra la población de raza negra en Estados Unidos, añadió. “Su filosofía era: Yo no puedo ser libre mientras otras personas no lo sean. ¿Por qué? Porque todos los hombres estamos irremediablemente unidos. Entonces, no podemos tener paz si el otro no la tiene”.

La estrategia de mi padre era “No violencia 365”, expresó. Lo dijo en su discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz en 1964, cuando manifestó que la violencia no debe ser el camino para transitar hacia el cumplimiento de los derechos.

La violencia, subrayó Bernice King, jamás conduce a la reconciliación. Hay que sentarse a negociar para alcanzar los objetivos; en ocasiones hay que ejercer presión sobre las personas para que escuchen, hay que hacer que sientan incluso un poco de dolor. El sufrimiento puede transformar a las personas y es necesario para ganar las libertades.

Ben Moussa, uno de los integrantes del Cuarteto de Diálogo Nacional Tunecino, comentó al principio de su intervención que hablaba en francés debido a que Francia fue el país que colonizó Túnez. Descendiente de la antigua raza de los bereberes, aseveró que en su país no hay racismo.

Al hablar de los logros sociales de la Revolución de los Jazmines, señaló que las agrupaciones cívicas trabajaron para que la nueva Constitución se apegara a las aspiraciones del pueblo.

Por primera vez, apuntó, se consagra en Túnez la libertad de culto; nuestro país fue el primero del mundo árabe que eliminó la bigamia; ahora la ley reconoce el derecho a la libre asociación, cuando antes el gobierno lo controlaba todo.

Proceso irreversible

Estamos por buen camino en Túnez —insistió—; el proceso democrático es irreversible y la sociedad civil puede desempeñar un papel fundamental para fortalecer a los partidos políticos.

En su intervención, Sello Hatang, director general de la Fundación Nelson Mandela, manifestó que, pese a los avances, el mundo se enfrenta a toda clase de exclusión, como en su momento fue el apartheid en Sudáfrica.

El primer peligro al que se enfrentan los pueblos indígenas, advirtió, es la pérdida de su lengua, de su identidad, de su cultura.

Nelson Mandela era machista antes de ir a prisión, pero luego aprendió a valorar el papel de la mujer, reveló. Entonces, todos tenemos la responsabilidad de ser incluyentes, concluyó.— Víctor Manuel Dzul Zum

Cumbre de la Paz Municipios yucatecos

Doce salones de la sede de la Cumbre tienen nombres de municipios yucatecos.

Promoción

Como una forma de posicionar otros sitios yucatecos en la mente de los invitados y asistentes a la Cumbre de los Premios Nobel de la Paz, los organizadores del evento pusieron a 12 salones de la sede los nombres de: Umán, Motul, Tekax, Ticul, Tekit, Tizimín, Seyé, Sisal (Hunucma), Kanasín, Yucalpetén (Progreso), Telchac y Mérida.

Representación

Entrevistados por el Diario, fuentes vinculadas con la organización de la Cumbre dijeron que eligieron los nombres de esas poblaciones porque las consideran entre las más representativas no solo de la geografía yucateca sino también de la sociedad yucateca.

Paola Rojas condena comentario machista del alcalde de Motul

Conexión de India y México