in ,

Sargazo explotable

Un grupo de voluntarios se encarga de la limpieza de un sector de las playas de Cancún que fueron invadidas por sargazo en meses recientes

Hay muchas cosas que se pueden hacer con las macroalgas que llegan masivamente a las costas, pero primero hay que profundizar en los estudios, dice una investigadora.— ¿Biogás?

Por sí solas, las macroalgas son organismos con una función ecológica muy importante. El problema surge cuando se multiplican en exceso, porque comienzan a afectar negativamente, afirma Ileana Ortegón Aznar, profesora e investigadora del Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

Entre otras de sus características, apunta, las algas funcionan como un limpiador del mar, porque absorben no solo los elementos que las nutren sino también materia orgánica en descomposición e, incluso, metales pesados y arsénico, que son parte de los desechos arrojados al mar.

Precisamente por esto último recomienda mucho cuidado a la hora de pensar en un aprovechamiento de este recurso marino.

“Hay que hacer un estudio a fondo para verificar que no tengan alguna sustancia que pudiera afectar, sobre todo si se les va a usar otra vez como fertilizante o como alimento para animales”, alerta.

Hace unos días publicamos la primera parte de una entrevista con la investigadora Ortegón Aznar, doctora en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y con amplia experiencia en el estudio de las macroalgas.

En esa primera entrega, la académica manifestó que las grandes manchas de sargazo que afectan a Quintana Roo nunca llegarán a las costas de Yucatán gracias a un fenómeno natural que las empuja hacia el Norte.

“No nos van a afectar, porque una corriente, que se denomina Corriente de Lazo, hace que suban y no se incorporen al Golfo de México”, subrayó.

Opciones y estudios

Al ampliar sus comentarios sobre el aprovechamiento que se podría obtener del sargazo, la doctora en Ciencias indica que hay varias opciones, pero es importante hacer estudios previos.

“Definitivamente, hay que estudiar. No podemos aventarnos a decir: esto lo usamos para fertilizante, para alimento”, reitera. “Por ejemplo, una de las cuestiones que se están analizando es usarlo como biogás, es una fuente de energía”.

Otra forma probable de aprovechamiento, que también se está estudiando, es para la extracción de diferentes polímeros, prosigue.

La entrevistada recalca la importancia de estudios más profundos para explotar las algas, sobre todo para descartar algunos daños que pudieran acarrear por los metales pesados, por ejemplo.

Labor de todos

“Hay muchísimas cosas que se pueden hacer. La cuestión aquí es que nadie deje el paquete a otros”, enfatiza. “En lo que toca a la parte turística, el gobierno quiere que los turisteros se hagan cargo del problema y éstos consideran que es responsabilidad del gobierno. Siento que no están dimensionando la problemática. Todos deberían intervenir para evitar la degradación del ecosistema”.

Como ejemplo de la coordinación deseada, la investigadora dice que hay barcos que sirven para recolectar el sargazo sin “jalar” a los organismos que están asociados a las algas.

“¿Es algo costoso? ¡Claro!, pero creo que es más costoso que ese sargazo llegue a nuestras costas por todo el impacto que genera, no solo turístico y económico sino ambiental”, apunta.

Más adelante, la doctora Ortegón explica que desde 2014 y 2015 se empezó a notar la llegada masiva de sargazo a Quintana Roo, pero el problema ha aumentado significativamente en los últimos años.

“¿Qué significa esto? Que están aumentando los vertederos (de desechos y contaminantes al mar), a lo que se suma el cambio climático”, puntualiza. “A lo mejor no es un solo factor. Este año es más caliente y habrá que ver si hay una relación con esto. Es algo así como el famoso pez león: ¿cómo lo vamos a erradicar? No lo podemos erradicar, ya está allí. Lo que tenemos que ver es cómo lo usamos y aprovechamos”.

La experta insiste en que es necesario un trabajo coordinado entre gobiernos.

“Es hora de decir: ‘Bueno, señores, esto nos está impactando a todos. Hay que estudiar, ver dónde están los vertederos y qué están tirando al mar’. Se pueden hacer estudios a lo largo de la costa para verificar dónde hay mayor cantidad de nutrientes, identificar esos puntos y encerrarlos prácticamente”, continúa. “Así se podrá disminuir el impacto al medio para que estos organismos (las algas) no se desarrollen”.

Ante todo, agrega, hay que ver este fenómeno con respeto y aceptar que es un problema internacional, no de un país específico, para que todos sumen esfuerzos.

Cada quien su parte

También señala que los esfuerzos coordinados son necesarios incluso para el aprovechamiento del sargazo, con lineamientos para que cada parte conozca bien su tarea.

“Hay implicaciones también de tipo legal”, manifiesta. “Hay que saber quién va a utilizar el material rescatable, si serán las comunidades o las industrias, o los empresarios”.

La académica indica que las aguas cálidas del Caribe benefician a las macroalgas, que, además, encuentran un medio propicio ante la gran cantidad de nutrientes que sale a su paso: nitratos, fosfatos y otros compuestos.

Y en este punto dice que vale preguntarse cómo llegan al mar esas sustancias, aunque la respuesta es hasta cierto punto lógica si se toma en cuenta la gran cantidad de desechos que se arroja a las aguas.

“Los principales fertilizantes que se utilizan en la agricultura contienen estos nutrientes”, apunta. “Eso se deslava porque no todo lo aprovechan las plantas. ¿Y a dónde va? Al mar. Primero pasa por los ríos y así llega a las costas. Y las algas lo aprovechan”.

La investigadora de la Uady insiste en que los daños de una arribazón de algas no se limitan al turismo. Hay también impacto en la ecología porque las grandes manchas no permiten el paso del sol y causan la muerte de todo lo que crece bajo el mar. Además, la descomposición genera metano y deriva en un problema de sanidad.

Riesgo para arrecifes

Por si fuera poco, continúa la doctora Ortegón Aznar, el Caribe tiene una de las barreras arrecifales más importantes.

“El coral tiene una simbiosis con una alga pequeña”, explica. “Si las grandes algas impiden el paso de la luz, la pequeña no se podrá fotosintetizar y finalmente morirá. Y al morir, muere el coral también.”

Por tanto, prosigue, ecológicamente es también muy importante el impacto de una gran concentración de las macroalgas. Por eso es muy importante estudiar y diseñar estrategias que ayuden a evitar esas acumulaciones.

Daño colateral

“El impacto que pueden tener en las zonas arrecifales es muy grande, porque dañan los corales y hay organismos que crecen allá y también allá se alimentan pequeños invertebrados”, advierte.

Ante esta situación, hace notar que si hay deterioro esos organismos ya no tendrán dónde estar y los arrecifes se volverán un desierto, con “todo muerto”.

Cuando se le pregunta si es probable que ahora haya afectación en el fondo marino a causa de las manchas gigantescas de sargazo, la especialista responde:

“Sí, ya hay. Dicen que es solo (el perjuicio) en la parte económica, la de turismo, pero no es así. Ecológicamente esas macroalgas están causando también problemas muy grandes”.

La descomposición

En cuanto a los perjuicios para el ser humano por las concentraciones de sargazo en las playas, recalca que la descomposición de estos organismos genera gases, como el metano. Y éstos, aunados a la putrefacción, mata peces y otros ejemplares de la fauna marina. El resultado son malos olores y descomposición en las costas.

“Entonces sí es un problema de salud”, enfatiza.

Trayectoria

Ileana Ortegón, como indicamos en la primera entrega de este trabajo editorial, es licenciada en Biología por la Uady y tiene una maestría en Ciencias en Biología de Sistemas y Recursos Acuáticos y un doctorado en Ciencias, en ambos casos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha participado en numerosos proyectos de investigación relacionados con las macroalgas, manejo de recursos del mar y biología y ecología marina, entre otros.— ÁNGEL NOH ESTRADA

 

Se habla de daños en la parte económica, la de turismo, pero no es así. Ecológicamente las macroalgas están causando también problemas muy grandes

Sujeto le toca los glúteos a joven en calles del centro; policía lo arresta

El “boom” inmobiliario de Mérida, por los negocios, no por la seguridad