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¿Cómo se vestían los yucatecos a principios del siglo XX?

Aunque se habla con frecuencia de las imágenes de la Fototeca Guerra, falta mucho por descubrir, como lo muestra una reciente “inmersión” del Diario en sus archivos

Las miles de imágenes resguardadas en la Fototeca Pedro Guerra son un acervo invaluable para conocer la vida social y cultural de Yucatán en la primera mitad del siglo pasado, que si bien ya se ha hablado de ellas en libros, artículos y conferencias, aún faltan muchos temas por descubrir.

Uno de éstos es la forma de vestir, de trabajar o de divertirse de los yucatecos de esa época, que se observa nítidamente en las miles de fotografías de gran calidad y muy bien conservadas en la Fototeca, que retratan esos y otros aspectos de la vida cotidiana de la gente.

“La Fototeca es la memoria gráfica de muchos acontecimientos ocurridos en Yucatán en la primera mitad del siglo pasado”, dice su coordinadora Cinthya Cruz Castro.

“Gracias a ella podemos conocer y recrear una parte de nuestro pasado, que nos da identidad como yucatecos”, añade.

 

La Fototeca alberga más de 270,000 negativos de imágenes tomadas por Pedro Guerra Jordán, fundador de la Fotografía Guerra (1856-1917), por su hijo Pedro Guerra Aguilar, fallecido en 1959, y por el sobrino de éste, José Castellanos Guerra, que se hizo cargo del negocio junto con su esposa Josefina Gual Leal hasta su muerte, en 1980. La Fotografía cerró sus puertas en 1982, pero sus herederos, desde antes, decidieron donar a la Uady el archivo de imágenes.

“Inmersión”

Las fotografías resistieron el paso del tiempo por la preocupación de los fundadores de la Fotografía Guerra y de sus descendientes de coleccionar y archivar las imágenes, explica Cruz Castro.

Para conocer qué se guarda en las profundidades de ese acervo, la Fototeca permitió al Diario hacer una primera “inmersión” en sus archivos, con la guía de la propia coordinadora y de Ricardo Pat Chan, uno de sus investigadores.

Sus fotografías podrían agruparse en muchos temas, pero uno de ellos, que ya está siendo estudiado, es la forma de vestir de los yucatecos de esa época, desde el desplazamiento de la guayabera por la camisa o el cambio de la falda por el pantalón en algunas mujeres, hasta la costumbre de vestir con hipil a los niños blancos.

Otro aspecto muy valioso son las miles de fotografías de ternos de mestiza. Con ellas es posible seguir los cambios sufridos por esta prenda desde principios del siglo XX, cuando era un vestido lujoso, hasta varios años después, que se transforma simultáneamente al deterioro de la economía de la gente.

Las fotografías de los Guerra reflejan la creciente occidentalización en la forma de vestir de los yucatecos, dice Pat Chan. Vemos cómo los hombres paulatinamente dejan de usar la guayabera o la filipina por la camisa, o, como ocurrió en los cuarenta y cincuenta, por el saco y la corbata.

Incluso hay fotografías de esa época de mujeres vestidas con pantalón, como una prenda de uso común, no como disfraz, como pasaba en el carnaval en años anteriores.

“En esas fechas se permitía de todo, como lo muestran las numerosas fotos de hombres vestidos de mujer y de mujeres disfrazados de hombre”.

En este sentido, los investigadores de la Fototeca registran imágenes de niños varones vestidos con hipil y con el pelo largo, tomadas en los años veinte.

“Cuando las vimos no sabíamos si se trataba de niñas o niños, sobre todo si las fotos habían sido tomadas con la técnica del cristal”, dice Cinthya Cruz.

“Las imágenes con plástico, más nítidas, permiten distinguir que son niños, por sus rasgos, pero muchos parecen niñas, aunque en esa época no se le daba una connotación femenina a esas imágenes”.

Hasta donde los investigadores han visto en el acervo, esa era una costumbre de los blancos, “los indígenas no se tomaban esas fotos”, dice la coordinadora.

Pero en la Fototeca aparecen otras fotografías de hombres vestidos de mujer, sin estar en el carnaval. Una de ellas corresponde a la de un señor vestido con hipil y una canasta al hombro y otra es la de dos mestizas, una de ellas con la cabeza de un hombre, como publicamos en la parte inferior de esta página.

Según Pat Chan, las más de 20,000 imágenes de ternos de mestiza conservadas en el archivo Guerra permiten distinguir la evolución de esa prenda, desde principios del siglo pasado, cuando era un símbolo de estatus.

“Prenda de orgullo”

Las mestizas que servían como trabajadoras domésticas recibían de su patrón el terno y las joyas, muchas de ellas traídas de Europa, “pero en calidad de préstamo”, afirma el investigador.
“No las podían llevar a su casa. Eran prendas para usar el domingo, en la misa de Catedral, donde los patrones competían por ver quién tenía la mestiza con el mejor terno y las mejores joyas. Esas prendas mostraban el estatus social de ellos y también de las mestizas. ‘Tengo más dinero porque mi mestiza está mejor vestida’”, se decía.

Las fotografías de esos ternos se hicieron de tal forma que es posible apreciar la calidad de las telas y de las joyas, y hasta del peinado, que era perfecto, afirma Pat Chan.

Conforme pasó el tiempo, las mujeres dejaron de ver al terno como una prenda de servidumbre, para considerarla “una prenda de orgullo, un símbolo de su condición de yucateca”, de modo que empezaron a variar los cortes de tela, los zapatos, las joyas, añade el investigador.

Curiosamente, el terno también adoptó modas excéntricas, como lo muestran varias fotos de mestizas con crinolina, en las que aparecen muy gordas y grandes.
De las miles de fotos que han visto en la Fototeca, ¿cuál es su preferida?, pregunta el Diario a los entrevistados.

Es muy complicado decirlo, responde Pat Chan. Entre mis favoritas figuran más de dos mil fotos de mestizas, pero cada vez que veo una nueva, digo, no, ésta es mejor, aunque si se trata de elegir me quedaría con unas cincuenta fotografías de mestizas que Guerra Jordán tomó con la técnica llamada de Rembrandt, en las que se aprecia el juego de luces y sombras.

“Esas imágenes son bellísimas y muestran gran calidad fotográfica y un asombroso dominio de la técnica. Cuesta trabajo entender cómo lo hizo Guerra Jordán si partió de nada, no venía de una familia de fotógrafos, pero se metió a la chamba y logró dominar la técnica a un nivel impresionante”.— HERNÁN CASARES CÁMARA

¿Cuál es la mejor?
La coordinadora de la Fototeca Pedro Guerra, Cinthya Cruz, habla de su foto preferida.

Mestizaje
“Es difícil elegir una foto en particular porque Guerra siempre me sorprende. Pero si me apuran, me quedaría con la foto de boda de un negro con una mestiza, ella vestida con su terno y él de traje. ¡Qué mejor manera de documentar el mestizaje!”.

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