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Seguridad… y otras necesidades

La abogada María Fritz Sierra

Hay muchos temas que también requieren inversión, señalan varios especialistas

La apuesta del gobierno estatal por la seguridad comprometerá a futuro cuantiosos recursos —los pagos a 20 años de los 2,629 millones del crédito para el programa Yucatán Seguro alcanzarán la cifra de $5,675 millones—, por lo que ya no podrán canalizarse a la atención de múltiples necesidades sociales, muchas de ellas prioritarias, advierten participantes en el foro del Diario sobre el tema.

La doctora Leticia Paredes Guerrero, del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Uady, pone a la investigación científica en el primer lugar de la lista de temas que ameritan una inversión de las mismas proporciones.

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“No se invierte en la investigación científica —social, humanista y tecnológica— porque no hay una idea clara de sus alcances. Sin embargo, en la medida en que se le destinen recursos avanzarán la sociedad y el gobierno”.

Según la doctora, la investigación científica puede apoyar las políticas públicas de una manera extraordinaria, porque genera el conocimiento necesario para entender las causas de las problemáticas que más nos afectan.

Otra prioridad que desde su punto de vista está descuidada es la creación de empleos profesionales: muchos ingenieros, matemáticos, antropólogos, abogados están subempleados como choferes, dependientes, vendedores, porque no hay trabajo. “Es un capital humano desaprovechado”, dice.

Por último, habla de la necesidad de implementar un megaproyecto de prevención de la violencia y potenciarlo con esfuerzos no sólo del gobierno, sino del sector educativo, sociedad civil, iniciativa privada. “Un proyecto así impactaría en el tejido social y nos encaminaría realmente hacia lo que queremos: un Yucatán seguro en todos los ámbitos, sin violencia intrafamiliar ni de pareja”.

Las raíces

El doctor Freddy Espadas Sosa, profesor investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, suscribe la tesis del presidente López Obrador de que si bien es importante el gasto en seguridad, es mucho más importante invertir en atacar las causas que generan las conductas antisociales y alimentan a la delincuencia organizada, como son la desigualdad social, la exclusión de los jóvenes, el abandono del campo, la falta de empleo bien remunerado, etc.

Hay que ir a la raíz de los problemas que contribuyen al fenómeno de la inseguridad, reitera. No se puede descuidar el apoyo a la salud, a la educación, a jóvenes y mujeres, a la infraestructura física, a la cultura y las artes, al campo, al emprendimiento…

“El gobierno del Estado está a tiempo de reorientar el gasto, sabemos que no hay mucho margen, pero aun así, si nos sumamos al espíritu de la austeridad republicana, se podrán tomar medidas para fortalecer estas acciones de carácter social”, señala.

Profesionalización

El arquitecto David Sosa Solís, integrante del Colectivo 4 de Julio, propone abrir una Universidad del Policía, con licenciaturas y posgrados ligados a la actividad: criminología, derecho, ciencias forenses, derechos humanos, sociología, psicología, etc.

“Vendría a complementar las medidas que ya se están tomando para mejorar las condiciones de vida del policía y su familia”, considera. “Además, ser policía profesional podría representar una opción de vida en términos económicos y de realización para los jóvenes de 18 años que están analizando su futuro”.

Por otro lado, el maestro en Urbanismo plantea la necesidad de invertir también en más espacios públicos en todo el Estado. “El espacio público es un lugar de encuentro que fortalece el sentido de identidad de una comunidad, un sitio que nos permite relacionarnos de forma directa con nuestra ciudad. Ese proceso de vinculación es indispensable para que el individuo se sienta parte de una sociedad y de esa manera se sienta con la obligación de cuidarla y protegerla”, finaliza.— Mario S. Durán Yabur

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