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Seis taxistas asesinados

Autoridades ministeriales en las pesquisas previas al levantamiento del cuerpo de Édgar Armando González Meneses

Desde 2011 y hasta hoy la cuenta sube con última muerte

En los últimos ocho años, al menos seis taxistas fueron asesinados en Yucatán por diferentes circunstancias. De los seis crímenes, tres ocurrieron en la jurisdicción de Mérida, uno en una comisaría de Progreso y el más reciente, las autoridades aún no determinan dónde se cometió.

Como informamos, la mañana del 9 de mayo se halló el cuerpo del taxista Édgar Armando González Meneses, de 27 años, en montes del tramo Euán-Ekmul, comisaría de Tixkokob.

Anteayer por la noche Elementos de la Policía Estatal de Investigación ubicaron en Cacalchén, a las puertas de una casa y escondido entre la hierba, el vehículo que operaba González Meneses.

El chofer de las plataformas de transporte digital DIDI e InDriver desapareció el viernes 3 de mayo, cuando comunicó a sus familiares que ofrecería un servicio y viajaría a Tixkokob, a unos 25 kilómetros al oriente de la capital yucateca.

González Meneses conducía el Beat placas YXE-823-C y de acuerdo con datos recabados habría sido asesinado de un balazo por sujetos aún no identificados, a pesar de que corrió la versión de que habría dos detenidos por las autoridades policíacas.

Ayer publicamos que, según testimonios de vecinos de Cacalchén, donde se abandonó el vehículo, vieron “a dos chavos”, uno originario de esa comunidad, a unos 45 kilómetros de Mérida, y el otro de Tekantó. Ambos son considerados violentos.

El resultado oficial de la autopsia confirmó que la causa de muerte fue un disparo en la cabeza, “traumatismo craneoencefálico por herida de bala”.

El homicidio de Édgar Armando sería el sexto de un taxista en el estado a partir de 2011. De esos casos, cinco estaban en funciones, es decir, laboraban en el oficio y uno, según las pesquisas posteriores a su ejecución, ya había abandonado ese trabajo y se dedicaba a administrar un restaurante.

Un “halcón” lo mata

Con base en los archivos del Diario, el 9 de octubre de 2011 Armando Adrián Sosa Chávez, socio del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV), fue ultimado por Eric Armando Osorio Bárcenas, un veracruzano que de acuerdo con su testimonio trabajaba como “halcón” o informador para los “Zetas”.

Osorio Bárcenas y su novia, Lucía Galot Montoro, estuvieron esa noche en varios bares y en dos centros nocturnos.

Después pidieron un taxi y cuando llegó la hora de pagar el presunto integrante del crimen organizado le dijo a Armando Sosa que sólo tenía un billete de 20 dólares y lo llevara a un cajero automático para obtener más dinero. Así lo hizo y cuando Eric se bajó el taxista le habría dicho a Lucía que ella podía pagarle con servicios sexuales, pero la joven acusó al guiador y Osorio, enojado, le disparó en el cuello. Luego huyeron a casa del tío del confeso asesino.

El atentado fue en la calle 56 entre 49-D y 49-C del Fracc. Francisco de Montejo. Cinco días después elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) detuvieron al sicario como el autor material del homicidio del taxista del FUTV. Fue condenado a 11 años y cuatro meses en prisión.

Estrangulado

Familiares de José de Jesús Vázquez Pérez, guiador del Taxi número 81, placas 4439-YSB de la Unión de Taxistas Independientes, dieron aviso a las autoridades de que éste desapareció desde el 18 de enero de 2012. Dos días después la Policía halló el cadáver del taxista, según trascendió, en el asiento trasero de su vehículo, en la calle 49 con 60B del Fracc. La Herradura, en Ciudad Caucel.

El trabajador del FUTV, de 42 años, desapareció desde el jueves en la noche, ya que de lo que se enteraron sus compañeros fue que el último servicio que ofreció fue a un hombre en Ciudad Caucel.

En un escueto comunicado la Fiscalía y la SSP informaron que el taxista fue estrangulado y se cree que estuvo privado de la libertad por más de 24 horas. Una de las líneas de investigación es que quizás tenía nexos con distribuidores de drogas. Hasta donde se sabe, no se halló al o los culpables.

Acuchillado

La madrugada del 30 de octubre de 2015 ultimaron a Luis Alberto de Jesús Lara Acosta, de la agrupación “Taxi Seguro”, a quien asesinaron a puñaladas.

El chofer, de 29 años y originario de Xelpac, Kanasín, fue muerto en el vehículo placas 4426-YSB por un asalto, según el informe oficial.

De acuerdo con las averiguaciones, tres sujetos, luego detenidos e identificados como Rafael, Víctor K. P. y Wílberth G. P., le solicitaron servicio para ir a un sitio cercano a la colonia San José Tecoh, en el sur de Mérida.

Según las investigaciones, uno de los pasajeros, apodado “Piolo”, intentó apoderarse del teléfono celular del chofer y forcejearon. En un momento, el homicida lo sujetó del cuello y lo hirió mortalmente con un cuchillo en el pecho, lo que finalmente le causó la muerte al taxista.

También trascendió que el móvil del asesinato fue que el ahora occiso sostenía una relación sentimental con una mujer que era pareja del “Piolo”, de la banda Sur 13.

El hecho ocurrió en el cruce de las calles 60 y 137-A de la col. San José Tecoh, en una zona conocida popularmente como Valle Dorado, en las inmediaciones de Kanasín.

Por una deuda

Otro chofer de Uber, tal vez la plataforma de transporte digital más conocida, fue liquidado el 14 de marzo de 2018 en un edificio departamental de exclusiva zona residencial en el norte de la capital yucateca.

Néstor Mariano Marín Zapata acudió al departamento 909 del inmueble número 503 de la calle 15 entre 22 y 24 de Altabrisa. Descendió de su vehículo, un Versa, y entró al lugar de donde salió ya sin vida.

Tres días después de la ejecución se halló su cuerpo en una maleta en terrenos de Chuburná Puerto, en un basurero de esa comisaría de Progreso.

Las indagaciones de la Fiscalía General del Estado esclarecieron que la ejecución de Marín Zapata la ordenó Mabel Rosique Domínguez, oriunda de Tabasco y radicada en Mérida, por una presunta deuda de $20,000 del “martillo” que fue señalado por autoridades como “tirador” o vendedor de droga.

La autoría material se le achacó a Vidal Preciado Flores, que era su proveedor de estupefacientes y está prófugo de la justicia. La detención de la mujer y los detalles del crimen los conocieron los agentes investigadores gracias a los vídeos de vigilancia de la SSP y los internos del edificio corporativo donde se cometió el homicidio.

Ajuste de cuentas

Aunque ya no ejercía su oficio de taxista como socio del sindicato “Lázaro Cárdenas del Río” en Playa del Carmen, Javier Humberto Franco Hernández, alias “El Güero”, de 48 años, intentó cambiar la ruleteada y convertirse en un empresario restaurantero, al adquirir el negocio “Ina Beach” en la comisaría progreseña de Chicxulub Puerto.

Pero su pasado lo persiguió y de acuerdo con las investigaciones policíacas fue ejecutado el 23 de septiembre de 2018 por cuatro sicarios provenientes de Quintana Roo. Un ajuste de cuentas por una deuda por drogas con una célula del crimen organizado del vecino estado.

Ese día, dos sujetos se dirigieron a la cocina del establecimiento donde estaba Franco Hernández y después de una breve discusión le dispararon en tres ocasiones. Su muerte fue inmediata.

Tras cumplir el encargo, los sujetos, acompañados de una mujer, huyeron a bordo de una camioneta. Gracias al aviso oportuno, la SSP activó los protocolos de alerta a todas las unidades y tres anillos de seguridad en puertos, centro del estado y zonas fronterizas, lo que llevó a la detención de los criminales en un puesto de control en la vía Mérida-Valladolid, a la altura de la hacienda Teya.

Los individuos fueron plenamente identificados por testigos de los hechos.

Los sujetos, tres hombres y una mujer, identificados por las siglas J. A. R. C., W. H. S., C. A. M. A. y C. M. C. D., viajaban en una camioneta Nissan con placas de Ciudad de México y portaban dos armas de fuego. Los presuntos homicidas son de Veracruz y Quintana Roo, y están sometidos a proceso por la ejecución.— Carlos F. Cámara G.

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