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Sin “derecho a difamar”

Pbro. José Vieira Arruda

Un presbítero se defiende de seria queja en su contra

“El Arzobispo tiene todo el derecho a hablar a su gente en su catedral, y a sus curas en sus iglesias, pero no debe hacerlo con agresividad, sino con cariño y amor porque seguimos al mismo Cristo, y tenemos la misión de llevar la justicia de Cristo a todos los hermanos, unos lo hacen de una manera y otros de otra”, dijo José Vieira Arruda, sacerdote de la Iglesia Episcopal San Lucas.

Como informamos, la semana pasada el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y otros ministros católicos alertaron sobre la presencia de un exsacerdote que imponía ceniza en la Plaza Grande y que promueve una “iglesia cismática” en la entidad.

El jerarca explicó que el hombre fue destituido de su ministerio sacerdotal por “un acto grave que cometió” y que en la actualidad ofrecía sus servicios como psicólogo y presbítero de una iglesia no católica.

Entrevistado al respecto, Vieira Arruda señaló que le sorprende que los católicos romanos no se den cuenta de que hay otras iglesias también católicas.

“La Iglesia ortodoxa es católica, pero no romana, la Iglesia católica no se limita a la romana y tampoco tiene el monopolio de Dios o de Jesús, no es la propietaria de la Biblia”, dijo el entrevistado en su iglesia, en la calle 76 con 55 del Centro.

“Con mucho respeto para el arzobispo Gustavo Rodríguez, él tiene el derecho a informar y formar, y tiene derecho a decir lo que quiera a su gente, pero no tiene derecho a difamar a nadie porque en el último vídeo que vi me acusa de haber cometido un ‘delito grave’”.

El presbítero anglicano explicó qué es un delito canónico y tiene que ver con las reglas internas de la Iglesia romana.

“Lo que hice fue invitar a una amiga presbítera a dar la comunión y a distribuir la palabra durante una celebración eucarística, eso fue todo, y quiero que lo explique porque la gente se pone a pensar mil y una cosas, y eso no es justo”, dijo.

También indicó que lo que sigue después de ese hecho es su vida personal como sacerdote episcopal, pues desde que el Arzobispo le dio una carta en la cual le decía que no podía celebrar en Yucatán se desligó de la Iglesia romana y quedó como sacerdote episcopal de la iglesia de San Lucas.

El entrevistado aseguró que no va a las iglesias romanas porque hay espacios que se tienen que respetar, pero tiene amigos sacerdotes romanos y practican el ecumenismo.

“No se debe olvidar que el Credo dice: ‘Creo en una santa Iglesia católica y apostólica’…, no dice romana, ni episcopal, ni ortodoxa ni anglicana”, indicó.

Sobre la imposición de cenizas en la Plaza Grande, explicó que cada año lo hace, fueron a llevar la ceniza, los boleros la recibieron con mucho entusiasmo y se les dijo que eran amados por Dios.

“En la Iglesia romana nunca les dieron ceniza, toda esa gente excluida por la Iglesia, mujeres que pasaron por el infierno de tener a una pareja violenta y fueron excluidas por la Iglesia romana, parejas de homosexuales, somos una iglesia de salida, que va al encuentro de la gente”.

Luego comentó que la Plaza Grande es un espacio libre y que la Iglesia romana no es dueña de ella, ahí están los testigos de Jehová repartiendo sus libros, los sábados van pastores de iglesias evangélicas que predican que mañana se acabará el mundo.

“Dijeron que estábamos vestidos con la misma ropa, pero la Iglesia romana no es dueña de la ropa ni de cruces ni de altares”, indicó.

Vieira Arruda vive en la ciudad desde hace siete años, su comunidad celebrará cuatro años en octubre próximo como Iglesia episcopal San Lucas de Mérida.

“Somos una Iglesia católica, pero no somos romana, somos Iglesia católica episcopal porque la Iglesia católica no solamente se limita a la romana, la Iglesia romana está por todo el mundo, los ortodoxos de Grecia, Ucrania y de otros países son también católicos y el papa Francisco se encuentra con los patriarcas de esas iglesias, son iglesias hermanas”, dijo.

El sacerdote precisó que pueden no estar en comunión total plena, pero están en un nivel de comunión, sobre todo en la misión de llevar la buena noticia de Jesús, del reino de Dios a todos los seres humanos, en especial a los más pobres y humildes.

Según detalló, son parte también de la comunión anglicana y tienen como ministro de comunión a Justin Portal Welby, que es el arzobispo de Canterbury; se sigue otro modelo de ser Iglesia, que es el modelo sinodal, pues se reúnen en sínodos, deciden y hablan juntos de los temas de la teología, de la espiritualidad, de todo lo referente a su iglesia.

Vieira Arruda explicó que su formación fue de la Iglesia romana, ya que viene de una familia católica romana. Nació en las islas de las Azores por Portugal, emigró a Canadá en 1973, estudió en Toronto, luego estuvo en Roma y se ordenó en Toronto, en la Iglesia de Santa Inés por Ambrosi, para después ser enviado a la Universidad Fordham en Nueva York.

Tras cinco años en esa casa de estudios, regresó a Quebec y Montreal, donde cursó psicología y vivió 25 ó 26 años como párroco de varias iglesias, además de ser responsable de un centro social y psicoterapeuta.

Al cumplir 50 años pidió un año sabático y pensó en ir a Marruecos, pero vino a México, pasó por Chiapas, por Mérida, le encantó esta capital y pensó en hacer un cambio con su vida y quedarse.

“Cuando vengo a Mérida, el padre Martín de la iglesia de Monjas me acepta, ya había estado en contacto con el vicario episcopal de la Arquidiócesis de Mérida, fui un domingo a la iglesia de Monjas y el padre Martín me abrazó, me aceptó y me quedé en Monjas”, comentó Vieira Arruda.

A su decir, después, con el cambio de los obispos, llegó Monseñor Rodríguez Vega y empezó a hacer cambios; el padre Martín fue cambiado de Monjas y pensaron transformarla en un centro para los religiosos de Mérida, y lo enviaron a Chuburná para apoyar en las misas al padre, pero se quedó con la misa en inglés en Monjas.

“En una misa en inglés de Mérida llega una amiga, la invité para leer la palabra de Dios y distribuirla a la gente, esto no le agradó al padre Óscar ni al señor obispo don Gustavo, fui llamado y don Gustavo me alejó de la Iglesia de Yucatán, en el sentido de que podría tener misas en todo el mundo menos en Yucatán”, comentó el sacerdote anglicano.

Al poco tiempo, dijo, llegan los hermanos de Norteamérica episcopales y le dicen “padre, queremos que seas nuestro pastor, vamos a empezar una iglesia episcopal en Mérida…”, y aquí estamos, y vemos que empiezan a llegar hermanos mexicanos y aquí estamos con ellos.

“La cónsul de Estados Unidos viene aquí con su familia todos los domingos. Aquí tenemos cerca de 100 feligreses”, comentó.

El presbítero explicó que la misa es similar a la católica romana, tienen bautizo, confirmación, penitencia, eucaristía y ordenación de presbíteros de ambos géneros.

“Ordenamos mujeres también, hay igual obispos y obispas, pues en esta Iglesia la mujer tiene los mismos deberes y responsabilidades que el hombre, se tiene igual la unción de los enfermos, se cuenta en general con los siete sacramentos”, indicó.

El padre dijo que se tienen pequeñas diferencias en la manera como celebran los sacramentos, “podemos celebrar con ostia o con pan ácimo, damos vino a toda la gente, pero es la misma misa, la misma palabra de Dios, también consagramos, el pan y el vino son el cuerpo y la sangre de Cristo”.— Luis I. Alpuche Escalante

Diferencias con los católicos

El padre explicó que las grandes diferencias están en la forma de gobierno de esa Iglesia, pues en la romana el Papa designa y envía obispos, y con ellos las propias iglesias se ponen en sínodo y eligen a su obispo.

Matrimonio

Los presbíteros se pueden casar, pero también se pueden mantener célibes, es opcional. Hay mujeres presbíteras y hombres que se casan o no, yo soy casado, dijo.

Lo principal, Cristo

“Creemos en la Virgen María y en los santos, nuestra iglesia es Cristocéntrica, centrada en Jesús”, destacó el entrevistado.

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