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Singular esquema del Isstey nace de saqueo financiero

Ulises Carrillo Cabrera

Ulises Carrillo, el cerebro de los polémicos créditos en el Isstey

El exdirector del Isstey en el sexenio pasado, Ulises Carrillo Cabrera, también alto funcionario del gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, sería el principal promotor de la llamada privatización silenciosa de los créditos de ese instituto.

En su carácter de director del Isstey, Carrillo Cabrera elaboró la famosa reforma de ese organismo de 2014, que aprobó el Congreso y en la que se incluye el artículo 48 bis, que abre las puertas a lo que se denominó “esquemas optativos y generales de préstamos a plazo con descuento en nómina a los derechohabientes del Instituto”.

Esta reforma, en los hechos, permite la entrega del atractivo mercado de solicitantes de crédito de empleados del gobierno a empresas financieras privadas, algunas de ellas muy vinculadas con funcionarios gubernamentales.

Ayer publicamos la primera parte de un reportaje de Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, sobre ese tema y según la cual ante la carencia de recursos financieros en el Isstey, producto del saqueo realizado a sus arcas por Ivonne Ortega Pacheco, su sucesor, Rolando Zapata Bello, inició un proceso silencioso de “privatización” de los créditos de ese organismo destinados a sus derechohabientes.

El negocio, dijimos, es tan bueno que en su primer año de operación el crédito “Plus”, como se le conoce, colocó, en una sola compañía financiera, $420 millones en créditos de nómina a corto plazo.

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De 2014 a 2018, la cartera de crédito en esta modalidad creció de 420 millones 222 mil 934 pesos a 773 millones 672 mil 625 pesos, un aumento de 84.10 por ciento en cuatro años.

Por el contrario, los créditos institucionales del Isstey, considerados una prestación obligatoria de los trabajadores, disminuyen 28.82 por ciento, en el mismo periodo.

En ese texto, Central 9 recuerda también que los apuros financieros del Isstey eran consecuencia directa del deplorable estado financiero de ese organismo, registrado al final del gobierno de Ivonne Ortega Pacheco, quien dejó de pagar las aportaciones del gobierno del estado al Isstey y tampoco entregó las cuotas que pagaban los empleados, aunque sí se las cobraba, ni los abonos e intereses por concepto de préstamos otorgados a los derechohabientes.

Al 30 de septiembre de 2012, último día de la gestión de la exgobernadora, dice la primera parte del reportaje, el gobierno del estado, según cifras oficiales, debía $2,078 millones al Isstey, lo que provocó en 2013 la aguda disminución de las reservas líquidas de esa institución, que para ese año ascendían a $1,164 millones, una cantidad mínima comparada al patrimonio del instituto, que en el papel sumaban $4,604 millones.

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En redes

La exgobernadora Ortega Pacheco reaccionó ayer mismo y escribió en su cuenta de Twitter: “Hoy el @DiariodeYucatan publica una nota en la que me menciona con datos que ocurrieron después de mi gestión como gobernadora. Es público que siempre me han hecho señalamientos de ese tipo sin fundamento alguno”.

Contrario a esa interpretación, lo que el texto de Central 9 señala es que el proceso de privatización de los créditos del Isstey se realizó en el gobierno de Zapata Bello, entre otros motivos por la falta de recursos en ese organismo, por la crisis financiera que le ocasionó Ortega Pacheco.

En 2013, para enfrentar la difícil situación económica del Isstey, Zapata Bello nombró a Carrillo Cabrera como su director, no obstante que, paradójicamente, él había sido corresponsable de los desvíos en ese instituto, al fungir como un influyente secretario técnico y jefe del despacho de la gobernadora, así como secretario de Planeación en el último tramo de su gestión.

En el nuevo gobierno, Carrillo Cabrera se presentó como el salvador de ese instituto y propuso a Zapata Bello la firma de varios decretos e iniciativas de ley. Uno de esos decretos fue el aprobado por el Congreso para que el gobierno del estado pague su deuda con el Isstey, heredada de Ivonne Ortega, de más de dos mil millones de pesos, con la Reserva Territorial de Ucú, con cerca de 3,000 hectáreas, que se inscribieron en un fideicomiso público.

También, por recomendación de Carrillo Cabrera, el entonces gobernador presentó una iniciativa para modificar la Ley de Seguridad Social para los Servidores Públicos del Estado de Yucatán, de sus Municipios y de los Organismos Públicos Coordinados y Descentralizados de Carácter Estatal, para, entre otras cosas, hacer más difícil la morosidad del gobierno en sus pagos.

En otras modificaciones, aprobadas sin chistar por el Congreso el 24 de julio de 2014, figura la inclusión en esa ley del artículo 48 bis, que abre la puerta de par en par al negocio del crédito de nómina. Éste dice a la letra lo siguiente: “El Consejo Directivo, a propuesta del Comité de Inversión y Finanzas del Instituto, autorizará la operación y administración de esquemas optativos y generales de préstamos a plazo con descuento en nómina a los derechohabientes del Instituto y a grupos de servidores públicos que presten sus servicios en el Gobierno del Estado de Yucatán y no sean derechohabientes del Instituto. Cuando se trate de servidores públicos que no sean derechohabientes del Instituto”, continúa el artículo, “los descuentos deberán hacerse al amparo de un convenio marco que se suscriba con la institución a la que pertenezcan dichos trabajadores, mediante el cual, el patrón se obligue a retener de la nómina y a pagar puntualmente las obligaciones que los trabajadores adquieran con el Instituto y, en su caso, actuar como aval o garante solidario del trabajador”. Continuará.— HERNÁN CASARES CÁMARA

Cambio

Para garantizar el negocio redondo también se modificó el artículo 49 de la Ley de Seguridad Social para los Servidores Públicos, que quedó de este modo: “Para garantizar el pago de los esquemas optativos de préstamos a plazo con descuento en nómina señalados en el artículo anterior, el Instituto, en coordinación con las entidades públicas, procurará el establecimiento de mecanismos de garantía amplias y suficientes que aseguren que dichos pagos se realicen de forma efectiva y en términos de lo establecido en las reglas de operación de los esquemas optativos de préstamos y en las propias garantías, con el fin de aumentar sus plazos y disminuir su tasa de interés, para hacerla competitiva”.

Negocio

En otras palabras, un negocio redondo para un grupo de escogidas empresas invitadas por Carrillo Cabrera a la silenciosa privatización de los créditos del Isstey.

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