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Tihosuco, joya patrimonial de la Península

Tihosuco

Escondida, abandonada por casi nueve décadas en la agreste selva, la comisaría de Tihosuco de nuevo resplandece en la geografía regional.

Estoicos, firmes a los acontecimientos y sucesos a lo largo de su atribulada historia, los habitantes de la comunidad quintanarroense hoy presumen el renovado Templo del Niño Jesús, insignia del sincretismo maya e hispano, y una de las más preciadas joyas arquitectónicas coloniales, patrimonio de la Península.

Después de acuciosos, detallados trabajos de restauración a cargo de 33 herederos -la mitad mujeres- de los antiguos ocupantes del territorio precolombino de Cochuah, y bajo la supervisión de especialistas del Centro INAH Quintana Roo, el conjunto conventual de la población, que se erigió en las postrimerías del siglo XVI, y se distingue por su incompleta fachada de la iglesia en la que aún se advierten los estragos de la llamada Guerra de Castas, ahora luce la majestuosidad de antaño.

A unos 81 kilómetros al noroeste de la cabecera municipal de Felipe Carrillo Puerto, Tihosuco, una de las poblaciones más antiguas de Quintana Roo, famosa por sus edificios construidos hace seis centurias, no sólo soportó las destructivas consecuencias de la lucha social de 1847 sino también en el milenio anterior su posterior abandono por 88 años, hasta que en 1932, según algunos historiadores comenzó su redescubrimiento, recuperación y repoblamiento.

Ahora, en el segundo decenio del siglo XXI, la iglesia de la legendaria villa fundada por los conquistadores, en contra de contemporáneas adversidades de fenómenos naturales, como la tormenta tropical "Cristóbal", y la estela mortal de la pandemia del coronavirus; en estricto apego a los valores de una auténtica, respetuosa intervención arquitectónica que concluye la próxima semana y de las disposiciones sanitarias por la plaga mundial, una vez más se yergue señorial.

Vista panorámica de una sección del Templo del Niño Jesús y la casa cural de la comisaría de Tihosuco, Quintana Roo.- Foto cortesía

Contra diluvios y contagios

El arquitecto Luis Ojeda Godoy, responsable de la sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Quintana Roo, recuerda que el proyecto de restauración del Templo del Niño Jesús comenzó en la primera semana de marzo pasado, bajo la dirección de los especialistas de la institución que encabeza el licenciado Margarito Molina Rendón, con la colaboración de la Secretaría de Turismo (Sedetur), el gobierno de Quintana Roo y con recursos del Fondo de Apoyo a Comunidades para Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal (Foremoba) de la Secretaría de Cultura de la administración federal.

Los trabajos se concentraron en la consolidación arquitectónica de tres frentes del conjunto conventual: los muros laterales, el norte y sur del recinto, la portada de su cementerio y la fachada principal de la casa parroquial.

"Sin embargo, debido a la expansión de los contagios por Covid-19 la obra, que ya llevaba un avance del 50%, se suspendió a principios de abril, con lo que prácticamente permaneció detenida cuatro meses".

Mujeres y varones, pobladores de Tihosuco reanudaron las labores de rescate del conjunto conventual en la primera semana de julio pasado.- Foto de Luis Ojeda Godoy

"En la primera semana de julio pasado, cuando ya existían las condiciones sanitarias y los adecuados protocolos laborales, se reanudaron los trabajos, precisamente después de que el paso de 'Cristóbal' dejó como secuelas el derrumbe de la sección oriente de la barda del conjunto conventual de Tihosuco", explica el experto del Centro INAH Quintana Roo.

"El 2 de julio pasado se reanudó la obra de restauración del recito religioso, después de las intensas, fuertes lluvias de 'Cristóbal' que dejaron entre otros estragos en la población el derrumbamiento de una parte del muro perimetral, pero gracias a un seguro institucional del INAH se cubrieron los gastos extras y se continuaron con los trabajos de rehabilitación de secciones del inmueble que ya estaban listos y sufrieron daños por el embate de la tormenta".

Después de un receso de casi tres meses, debido a la pandemia del Covid-19, y bajo estrictas medidas sanitarias los trabajadores retomaron la obra en el edificio religioso de Tihosuco.- Foto de Luis Ojeda

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El arquitecto yucateco destaca que conscientes de los cambios debido a la contingencia por el Covid y como parte de los trabajos de reactivación económica de la entidad vecina de Yucatán, se retomaron los trabajos de restauración del monumento histórico en Tihosuco, con las medidas necesarias para garantizar la seguridad y salud de los trabajadores y pobladores.

"En esta segunda semana de agosto, cuando ya se tiene un 90% de avance físico de la obra, se prevé que finalicen los detalles del templo con la rehabilitación de pisos y techos, la iluminación y el remozamiento de las paredes internas y externas del inmueble, que paulatinamente y pese a todos los contratiempos recupera en gran medida la riqueza arquitectónica e histórica que por siglos permaneció paciente su momento para resurgir como en sus épocas de gloria", añade el especialista.

En la próxima semana, según los encargados del Centro INAH Quintana Roo, concluirían las labores de restauración en el inmueble católico de Tihosuco.- Foto de Luis Ojeda

Inversión y beneficios

El anuncio oficial de la reanudación de las labores de recuperación y renovación del monumento histórico de Tihosuco se dio el 30 de julio pasado, en la víspera del 173 aniversario del comienzo del movimiento social maya en el siglo XIX, en la que la comunidad tuvo una activa participación y se convirtió en uno de los puntos focales más relevantes de la nombrada Guerra de Castas.

De acuerdo con el responsable de la restauración del conjunto conventual de la comisaría quintanarroense, la inversión total del proyecto es de tres millones de pesos, de los cuales uno lo aportó el Foremoba de la Secretaría de Cultura federal y el resto el gobierno del Estado por medio de la Sedetur.

Con la obra del conjunto conventual, los pobladores de Tihosuco no sólo se benefician con el rescate de un emblema de la comunidad, también con ingresos para 34 familias, con empleos directos e indirectos.- Foto de Luis Ojeda Godoy

Además, especifica, el plan otorga utilidades de manera directa a 22 familias, y de forma indirecta a 12, con la compra de materiales e insumos para desarrollar los trabajos, y una ganancia inmediata para los habitantes de la localidad.

La población total de Tihosuco, de acuerdo con estadísticas del gobierno de Quintana Roo es de 4,607 personas, de las cuales 2,403 son hombres y 2,204 mujeres. Con esos trabajos se beneficiarían de forma indirecta en el desarrollo de futuros productos turísticos los vecinos de todo el municipio de Felipe Carrillo Puerto, que ascienden a 81,742 residentes.

"Ahora lo único que falta es que los peritos de la aseguradora que se encargaron de verificar los daños a la barda que se derrumbó durante la contingencia tropical, cotejen y ajusten los precios de las intervenciones para reparar la sección destruida, y cumplir con el proceso de entrega del dinero con lo que se concluiría todo el proyecto que por las dimensiones de la obra y las circunstancias en las que se desarrollaron es único, singular", considera el arquitecto.

El arquitecto Luis Ojeda Godoy, responsable de la sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Quintana Roo, con los representantes de una la empresa aseguradora que verificó los daños ocasionados en el recinto colonial de Tihosuco después del paso de la tormenta "Cristóbal".- Foto de Margarito Molina Rendón, director del Centro INAH Quintana Roo

Monumento histórico

El primer presidente de la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado (Ayerac), rememora que el rescate y restauración del recinto católico de la comisaría de Carrillo Puerto se originó a partir de la declaratoria de la Secretaría de Cultura federal, con base en el expediente técnico elaborado por la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), que distingue al área central de Tihosuco como Zona de Monumentos Históricos, decreto que se publicó el viernes 13 de marzo de 2019 en el Diario Oficial de la Federación.

“Con ese reconocimiento, se le dio a Tihosuco un nuevo impulso al proyecto para rehabilitar el conjunto conventual del Niño Jesús, que, según diversas fuentes tuvo como advocación original a San Agustín, y es el monumento histórico de mayores dimensiones de Quintana Roo".

"En la Península hay tres zonas de monumentos establecidas por decreto presidencial y con base en los expedientes del INAH, que son: Mérida, San Francisco de Campeche y Tihosuco, que datan de 1982, 1984 y 2019, respectivamente", evoca el arquitecto Ojeda Godoy.

Y en Tihosuco, en el perímetro de la zona de monumentos históricos, que tiene 0.331 kilómetros cuadrados (menos de un kilómetro), se concentran 31 de las 145 construcciones de ese valor identificadas por el INAH en todo Quintana Roo. No existe otra comunidad quintanarroense que reúna esa cantidad de inmuebles históricos en su traza urbana”, abunda.

El anuncio oficial de la distinción, en la que se reconoce a 20 manzanas que, a su vez, agrupan 31 edificios cimentados entre los siglos XVII y XIX, que en diferentes etapas fungieron como templos religiosos, exconventos, cementerios, escuelas y edificaciones civiles, como informamos se efectuó el 4 de octubre de 2019, en voz de Alejandra Frausto Guerrero, secretaria de Cultura federal. La funcionario entregó en Tihosuco el documento, otro motivo de orgullo para los vecinos de la pequeña población.

Intervenciones previas

Detrás de la renovada imagen que ahora lucen las secciones más significativas del exconvento del Niño Jesús de Tihosuco se esconde el trabajo que en años pretéritos especialistas de instituciones oficiales llevaron al cabo a partir de la década de los años ochenta en el siglo anterior, y posteriormente ya en la actual centuria.

El arquitecto Ojeda Godoy trae a la memoria que la primera intervención de que se tiene evidencia en el templo de la comisaría de Carrillo Puerto fue hace unos 40 años, a cargo de personal de la desaparecida Secretaría para Asentamientos Humanos y Obras Públicas (Sahop), durante la administración del primer gobernador del naciente estado de Quintana Roo, Jesús Martínez Ross.

Imagen de algunos vecinos de Tihosuco frente a la derruida iglesia del Niño Jesús, capturada por el fotógrafo estadounidense Duff Everton, en 1971, en la que se aprecia el recinto sin la sección de la bóveda, que personal de la desaparecida Sahop reconstruyó en la década de los años ochenta del siglo anterior

"En la década de los años ochenta se reconstruyó parte de la bóveda de la iglesia de Tihosuco con otros criterios y con elementos que eran válidos en esa época, ya que se efectuaron utilizando materiales y formas muy parecidos a los originales, cuando en el siglo XVI se edificó el inmueble", describe el profesional.

En los albores del actual milenio, en las temporadas 2003 y 2004, el arquitecto Porfirio Mateos Hernández, del Centro INAH Quintana Roo, continuó con las obras de rescate, que se centraron en el mantenimiento y conservación de la mampostería del conjunto en general y particularmente de la iglesia del antiguo convento, lo que permitió conservar parte de la brillantez de la gema de arte sacro y arquitectónica de Tihosuco.

La segunda fase de trabajos conducidos por el INAH fue en 2012 y 2013, bajo la supervisión del arquitecto Ojeda Godoy, que seis años después también encabezó el proyecto más extenso e integral para recuperar el valor estético e histórico del templo de la comunidad quintanarroense.

En marzo pasado comenzó la mayor intervención arquitectónica de que se tenga historia en el recinto religioso de Tihosuco.- Foto de Luis Ojeda Godoy

"Con los programas de empleo temporal de la Secretaría de Desarrollo Social se logró contratar a 40 vecinos de la comisaría para realizar en temporadas de cuatro a cinco meses algunas obras en el conjunto conventual durante dos años consecutivos, a partir de 2012".

"En el primer período se hicieron trabajos de limpieza, mantenimiento, conservación y reintegración de mampostería y aplanado en la fachada norte de la iglesia, en el acceso a la casa cural y en parte del frontis sur".

"Ya en 2013 se prosiguió con el remozamiento de la fachada sur del inmueble que incluyó la pintura, con el portal y espadaña del cementerio, y con los pasos de ronda o también llamados de gallina ciega en el interior del templo", indica el experto del INAH.

La espadaña es el símbolo distintivo del acceso al antiguo cementerio del convento de Tihosuco, comisaría de Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo.- Foto de Luis Ojeda Godoy

Sin embargo, la mayor intervención que hasta el momento se realiza en el edificio religioso de Tihosuco es el proyecto de restauración del Templo del Niño Jesús, que se inició en marzo del año pasado y está a escasos días de concluir.

Legado de valor

El responsable de la sección de Monumentos Históricos del Centro INAH Quintana Roo subraya que hay aspectos definidos que permiten valorar los alcances de la reciente intervención en el conjunto arquitectónico religioso de la población.

Tihosuco es un importante, antiguo asentamiento precolombino, capital del cacicazgo maya de Cochuah, extensa zona que abarcó el sureste de Yucatán y el suroeste de Quintana Roo que debe su nombre a una derivación del topónico de origen maya Jo’ tsuk, que significa “cinco rumbos”.

En el libro “Antología de textos para la historia de Quintana Roo” que compiló la doctora Lorena Careaga Viliesid, se cita que la ubicación geográfica de la provincia maya hizo que, luego de la llegada de los españoles y de la conquista que dirigió en esa región Francisco de Montejo “El Mozo”, se fundara Tihosuco a mediados del siglo XVI y pronto se convirtiera, por su posición geográfica estratégica, en el sitio idóneo de los frailes franciscanos para la evangelización en los territorios periféricos.

Mapa de Yucatán con identificaciones en alemán, que recrean a la Península en 1847, año en que se inició la llamada Guerra de Castas.- Foto Museos INAH Campeche

Según las fuentes, Tihosuco, que ahora se extiende dentro de los municipios quintanarroenses de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, formó lo que sería la capital del territorio de Cochuah, y después de la dominación de los hispanos se conoció como la Provincia de los Beneficios Altos, que también abarcaba los vigentes municipios yucatecos de Yaxcabá, Chankom, Tekom, Tixcacalcupul y Chikindzonot.

Con ese bagaje histórico, cultural, económico, social y religioso, en opinión del arquitecto Ojeda Godoy se puede advertir la relevancia de los trabajos de rescate, restauración y conservación de un verdadero patrimonio arquitectónico de la Península.

Méritos del proyecto

"En mi consideración, cuatro son los elementos que se distinguen en el plan de restauración en Tihosuco: es la primera ocasión que en Quintana Roo se desarrolla una acción de este tipo para un monumento histórico, no sólo por la coincidencia favorable y la disposición de las dependencias estatales y federales, como la Sedetur, el Foremoba y el INAH; como por los criterios aplicados a la obra, los materiales empleados y la calidad en cuanto a la ejecución de los trabajos", detalla.

"El respeto a la autenticidad de los componentes arquitectónicos, es un segundo punto, toda vez que el proyecto desde su planteamiento y en el momento de la ejecución de los trabajos, consideró el desarrollo de conceptos fundamentales para procurar la conservación del inmueble y sus componentes, como la consolidación de la mampostería y los acabados, el fortalecimiento y restitución en donde fuera posible de algunos elementos ornamentales, así como la aplicación de pintura".

"Todas las labores se efectuaron con el empleo de morteros y pintura a la cal, que favorecen los procesos químicos y biológicos de la piedra. Así que no se usó cemento en el desarrollo de los trabajos, ya que este elemento aplicado en morteros sobre los muros de piedra a la larga termina generando la concentración de humedad", precisa.

Los muros laterales del Templo del Niño Jesús ya lucen una superficie en amarillo a la cal, que según los especialistas restauradores favorecen la conservación y evitar el deterioro de la piedra.- Foto de Luis Ojeda Godoy

Como tercer pilar, el arquitecto Ojeda Godoy señala el respeto a los acontecimientos plasmados en la historiografía del lugar, al no incorporaron elementos que no fueran posibles de identificar como parte de los componentes del conjunto, con lo que asegura se evita propiciar la conformación de una falsa valoración histórica, una acción que aplicada en otros sitios origina una incorrecta interpretación de las etapas constructivas y de la evolución de diversas edificaciones.

"Por ejemplo, referir escenografías con arcos y molduras en donde no existieron, o bien integrar acabados o retirarlos de los muros de piedra, es un error en el que incurren algunos arquitectos y constructores que desconocen de restauración".

"En el caso del exconvento del Niño Jesús, pretender 'reconstruir' la fachada del templo, que refiere el vínculo del lugar con hechos ocurridos durante la Guerra de Castas, implicaría una agresión a la lectura del conjunto arquitectónico y sus sucesos históricos. Tal como está, es un elemento de valor excepcional", subraya.

La reconstrucción de la fachada del Templo del Niño Jesús de Tihosuco no se consideró en el actual plan del INAH, ya que de acuerdo con los expertos representaría un atentado arquitectónico y a la historia de la comunidad quintanarroense.- Foto cortesía

Conexión comunitaria

El integrante del capítulo mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos, por sus siglas en inglés), organismo civil que tiene como propósito la conservación, protección y valorización de monumentos y de sitios de interés cultural, menciona que el cuarto y último componente que contempla el proyecto de Tihosuco es el establecimiento de una conjunción social con los habitantes de la población que en su mayoría son orgullosamente descendientes de los mayas prehispánicos.

En el proyecto de restauración del exconvento de Tihosuco, el Centro INAH Quintana Roo también contempló el vínculo social con la comunidad, en su mayoría descendientes de los mayas precolombinos.- Foto de Luis Ojeda Godoy

Según datos del Censo de Población y Vivienda 2010 realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en Tihosuco hay 1,030 viviendas, de las que 4,561 personas que las habitan son indígenas mayas, y el idioma autóctono lo hablan 3,714 personas, a partir de los mayores de cinco años de edad. Son bilingües 3,253 vecinos.

"El vínculo social con la comunidad es esencial, ya que la intervención del sitio con un respeto a sus valores arquitectónicos, a la autenticidad de los diversos elementos y en consideración a lo que refiere en cuanto a hechos históricos, significa conservar el nexo del objeto arquitectónico con la comunidad a la cual pertenece".

Otro de los propósitos del proyecto de restauración del conjunto conventual de Tihosuco es favorecer la economía de la comunidad y establecer un vínculo social con los pobladores.- Foto de Sedetur Quintana Roo

"Adicional a esa intención, la mayoría del personal operativo en las obras son habitantes de la comisaría, así parte de los recursos que se ejercieron se quedaron o impulsaron la economía doméstica y comunitaria de los pobladores, con lo que se cumple también otra parte de los objetivos establecidos entre la Sedetur y el Centro INAH Quintana Roo con la empresa a cargo de los trabajos en el edificio colonial", apunta.

Obligaciones y tareas pendientes

El también miembro fundador de la Ayerac, advierte que un componente agregado en el desarrollo de las obras de restauración en el Templo del Niño Jesús de Tihosuco, es la atención y disciplina a los protocolos establecidos por las autoridades sanitarias en relación con las medidas para prevenir infecciones por Covid-19, la pandemia que forzó la suspensión temporal de las labores por las disposiciones del confinamiento social a nivel nacional.

"Los responsables de la compañía a cargo de los trabajos y el personal de la Sedetur, en coordinación con la dirección del INAH, se dieron a la tarea de establecer las normas de salud para los empleados en la intervención, como el uso obligatorio de cubrebocas y caretas, conformar cuadrillas para abarcar más áreas a fin de generar en lo posible una sana distancia y programar jornadas alternas, a fin de evitar la concentración del personal operativo", afirma el especialista.

Fachada del templo de Sabán, bajo la advocación de San Pedro Apóstol, población que se incluye en la Ruta de las Iglesias de Quintana Roo, junto con algunos recintos religiosos yucatecos que comparten elementos arquitectónicos y sucesos históricos que los identifica y une, y que según los expertos merecen ser más valorados.- Foto de Luis Ojeda Godoy

El arquitecto Ojeda Godoy expone que el conglomerado de comunidades que comparten los límites entre los estados de Yucatán y Quintana Roo, como es el caso, por ejemplo, de Tihosuco, Sacalaca, Sabán, Peto, Ichmul, Petulillo, Tekax, Xquerol, Chikindzonot y Chemax, integran una geografía particular para la arquitectura histórica en la Península, que merece ser debidamente valorada y preservada porque constituye parte del patrimonio cultural de los habitantes de la región.

Detalle posterior de la fachada de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Peto, Yucatán.- Foto de Luis Ojeda Godoy

"Las poblaciones de esa zona peninsular comparten rasgos formales, constructivos y tipológicos muy propios y exclusivos, e integraron parte de los procesos económicos y sociales trascendentales en la historia regional entre los siglos XVIII y XIX, que requieren atención por medio de estudios que abarquen con mayor precisión esa área en materia de factores arquitectónicos y urbanos".

"El objetivo, el fin es actualizar y mejorar los registros que se tienen, incluso del INAH, y en consecuencia procurar más acciones de intervención en edificios considerados monumentos históricos como el que ahora se rescató en Tihosuco", concluye el arquitecto Ojeda Godoy.

El arquitecto Luis Ojeda Godoy, experto del Centro INAH Quintana Roo, con las esculturas pétreas de Adán y Eva que formaron parte del templo de La Candelaria y de los Santos Reyes de Sacalaca, Quintana Roo.- Foto cortesía

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