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Fórmula del sabor

José Manuel Chan

“Tres chiles”, famoso por su venta de frutas

Se llama José Manuel Chan, pero dependiendo de la zona es conocido “Tigre”, “Coctelazo” o “El sí hay”. Son apodos que se ha ganado por su labor como vendedor de chinas, mandarinas y mango con chile, aunque ninguno de esos lo enorgullece tanto como “Tres chiles”.

Tal mote lo recibió hace 35 años después de inventar un polvo a base de chile habanero, inglés y cubano, y que le echaba a las frutas que vendía en calles del oriente de la ciudad.

El éxito fue inmediato, y es que antes los vendedores ofrecían un polvo que no tenía sabor ni olor.

“Me vino entonces la idea de hacer un combinado y gracias a ese chilito hoy vendo bastante”. Quizá por eso no ha caído en la tentación de vender su fórmula. Asegura que varios han intentado comprársela, en una ocasión por dos mil pesos.

“Tiene su chiste, pero es mi secreto. Mi fórmula no la doy. Lo que si les digo es que lo hago con chile cubano, habanero e inglés. Lo demás no lo digo”.

“Tres chiles”, hoy de 62 años (los cumplió apenas el jueves 19), comenzó a vender en las calles hace más de 35 años. Empezó con empanadas y polcanes hasta que se dio cuenta que lo suyo eran las frutas con chile: naranjas, mandarinas, toronjas, mangos…

Con su triciclo cargado de fruta, recorre diferentes rumbos: Granjas, Miraflores, Centro, Azcorra, Santa Rosa, Ermita, Canto, el Cementerio General, Xoclán y 66 Amapola, siempre a merced del sol, calor, lluvia, accidente o que lo alcance un huracán.

Lo del huracán no es broma. “‘Gilberto’ me agarró en la calle, en Plaza Oriente. Gracias a Dios puedo contarlo”.

“Tres chiles” recuerda el hecho como una bendición de Dios. Su esposa le había dicho que el huracán estaba cerca. “Me decían ‘hay viento’, pero no lo creía. ‘No salgas’, me decía mi esposa y le contestaba ‘si no salgo no gano’”.

Él cuenta que la lluvia y el viento lo alcanzaron a la altura de Plaza Oriente. “Mi carrito lo dejé en el estacionamiento y entré en el súper para guardarme”.

“Tres chiles” permaneció en la tienda hasta que el huracán pasó. “Me quité cuando calmó el ciclón y parecía que una guerra cayó acá. Todas las torres caídas en el camino, tuve que buscar cómo cruzar con mi carrito”.

Le sorprendió encontrar su triciclo donde lo dejó. “Creí que al salir mi carrito ya había volado, pero salgo y está parado allá. Se volaron fierros bien sembrados y el carrito siguió allá, solo lo amarré con una soguita para que no se lo lleve el aire y allí se quedó”.— Iván Canul Ek

También ha tenido accidentes de tránsito. “Ya tiene rato, como siete u ocho años, me chocaron por la Fuente Maya. Estoy viniendo y atrás me agarró un viejo como de 70 años; el señor, según me dijo, no se fijó. Solo tuve golpes y se enchuecó mi llanta. Gracias a Dios no me pasó nada más grave”.

Venta Picante

El señor José Manuel Chan es un veterano comerciante de frutas como mangos y chinas.

Subsistencia

Con más de tres décadas en el negocio del ambulantaje, “Tres chiles” dice que le gusta ser su propio jefe. “Por una parte está bien, pero por otra no hay nada seguro. Si cuido mi lanita tengo lana… Muchos de mis compañeros ahora no tienen dónde vivir”.

Esfuerzo por ahorrar

El hombre también señala que el comercio es bueno, nada más es saber cómo cuidar el dinero, manejarlo bien: “si ganas $100 y gastas $200 nunca tendrás nada, por eso hay que guardar. Gracias a eso conseguí mi casita, jamás me ayudó el gobierno, y crecí a mis hijos. Para qué quiero más”.

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