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Un año de pandemia en Yucatán: más de 3,600 vidas truncadas

Hoy, 13 de marzo, se cumple un año de pandemia en Yucatán, con un balance trágico en todos los sentidos y con un virus que sigue tan desafiante y letal como el primer día

A un año de que el Covid-19 irrumpiera en nuestro Estado, la Secretaría de Salud cifra en más de 3,600 los fallecidos a causa de la enfermedad, un dato que, sin embargo, está muy por debajo del que señalan los cálculos de los expertos.

El número aumenta todos los días mientras la vacunación masiva avanza con lentitud y el enemigo no da señales de cansancio.

Aquel viernes 13 de marzo de 2020, cuando el Dr. Mauricio Sauri Vivas, secretario de Salud, anunció que el virus había llegado a Yucatán en el cuerpo de una mujer de 57 años que estaba regresando de España, uno de los focos europeos de la enfermedad en ese entonces, nadie podía imaginar que estábamos al principio de una larga historia que cambiaría la vida por completo.

Apenas 48 horas antes la OMS había declarado oficialmente que el virus surgido de una sopa de murciélago en China debía considerarse una pandemia.

A esas alturas, en México había sólo 26 contagios confirmados y faltaban cinco días para que se reportara el primer fallecimiento.

Casi tres semanas después, el 3 de abril, el Covid-19 cobró sus dos primeras víctimas en Yucatán: un joven de 36 años con obesidad y un turista británico de 70 años a quien se había permitido desembarcar del crucero “Marella Explorer II” cinco días antes.

Poco se llegó a saber del primer positivo, pero lo que vino después ha significado un enorme desafío para las autoridades estatales y para toda la sociedad yucateca en su conjunto. Además de afectar directamente la salud, la crisis sanitaria ha tenido un fuerte impacto social y económico que, con la pandemia fuera de control, todavía está en proceso.

Contexto nacional

Al corte de ayer viernes 12,  Yucatán sumó 33,646  contagios confirmados, que representan el 1.55% de los 2.157,771  de los casos totales en el país.

Asimismo, las 3,617 muertes por Covid en Yucatán significan el 1.86% de los 193,851 fallecimientos que tienen a México como el tercer país con mayor número de decesos en el mundo, sólo detrás de Estados Unidos y Brasil, de acuerdo con la universidad estadounidense Johns Hopkins.

Yucatán ocupa el lugar 21 entre los 32 estados en número total de contagios, pero el escalón 13 en casos por cada 100,000 habitantes, con 1,486.8, tasa que se ubica debajo de la media nacional, que es de 1,678.2.

Es también el 20° en número de defunciones y el 21° en muertes por cada millón de habitantes, con 1,406.3, también inferior a las 1,500.8 del índice del país.

La letalidad del Covid en Yucatán es del 9.3%, lo que implica que casi 10 personas han muerto por cada 100 que se han contagiado, cifra mayor que el 8.9% del promedio nacional.

En lo que respecta a casos positivos por cada 100 pruebas para detectar la enfermedad, el Estado ocupa el sitio 23, con una tasa de 37.6, casi igual que la del país, de 37.7.

Meses de pesadilla

Los dos primeros meses de la pandemia —marzo y abril— cerraron con 456 contagios confirmados y 35 fallecimientos. El virus comenzó a acelerar el paso en mayo, que concluyó con 1,381 casos positivos y 173 muertes.

En esta primera etapa —en la que el gobierno estatal impuso restricciones que redujeron la actividad en un intento por contener la epidemia— el ritmo de contagio del virus era inferior a 1 caso al día. Cuando el 8 de junio se dio inicio a la reactivación económica, había en promedio 57 casos nuevos al día, 28 ingresos y una ocupación de 171 camas.

Con la reapertura vino lo peor de la pandemia, Yucatán alcanzó un pico histórico de contagios con un promedio diario de 246 casos, un ritmo de contagio de 1.39 y 76 ingresos hospitalarios al día. Los hospitales amenazaban con saturarse y se llegó a alcanzar un número de camas ocupadas superior a 600.

En junio se registraron 2,604 contagios nuevos y 253 muertes; en julio 5,306 y 700, y en agosto, 4,950 infecciones y 836 fallecimientos. En esos tres meses de pesadilla, cuando la epidemia alcanzó su punto más crítico, 12,860 yucatecos enfermaron de Covid y 1,789 perdieron la vida. En julio y agosto, hasta ahora los meses más aciagos, eran comunes los días de más de 30 muertos y más de 150 nuevos casos.

De acuerdo con los datos estatales, puede considerarse que el pico de la epidemia se produjo alrededor del 5 de agosto, 145 días después de la llegada del virus, cuando se reportó 35 muertos, el número más alto en un solo día; 179 casos nuevos, y la mayor ocupación hospitalaria que se ha registrado en los 365 días de crisis, con 632 pacientes internados.

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Como medidas de contingencia, el 16 de julio las autoridades establecieron restricciones a la movilidad y al contacto social no indispensable, una disposición que duró mes y medio, hasta el 1 de septiembre, al ponerse en marcha la Reapertura Económica Segura de Yucatán.

En esos momentos el promedio de ingresos hospitalarios diarios había bajado a 40 y el promedio de camas ocupadas en hospitales públicos se redujo a 352. El ritmo de contagio era de 1.1 y la positividad de 54.1%.

A partir de septiembre —que cerró con 3,583 casos positivos y 306 decesos— se comenzó a observar una esperanzadora mejoría. La tendencia se mantuvo en octubre, con 3,028 contagios y 216 muertes, y en noviembre, pareció que la famosa “curva” se doblaba y la epidemia se desaceleraba, con 2,341 casos nuevos, 174 muertes y un notorio descenso en el ingreso hospitalario, que según los expertos es la métrica más fiable para conocer el ritmo de los contagios.

Sin embargo, la situación cambió con las fiestas de fin de año, regresó el descontrol y las cifras volvieron a subir, aunque afortunadamente no con la intensidad de los meses pico.

Balance preliminar

En el corte de caja de mediados de febrero, la Secretaría de Salud informó que transcurridos 170 días desde el inicio de la Reapertura Segura, se registraban disminuciones considerables en todos los indicadores: promedio de 86 casos nuevos al día (34.8% menos), 1,181 casos activos (37.6% menos), 11 defunciones en promedio (45% menos), 21 ingresos diarios (47.5% menos) y 206 camas ocupadas (41.5% menos).

Sin embargo, si bien es cierto que hoy en día los indicadores muestran disminuciones en comparación con el 1 de septiembre, la epidemia registró un inquietante repunte en febrero, que terminó como el tercer peor de los últimos ocho meses, sólo detrás de julio y agosto. Pese a que tuvo solamente 28 días y a que los contagios fueron menos que el mes previo, febrero acabó con 316 muertes por Covid en Yucatán, a razón de 11.2 al día.

Y marzo se encamina al empeoramiento: en los primeros 12 días se registraron 145 fallecimientos, un promedio de 12.08 decesos diarios.

Anónimas muertes por Covid en Yucatán

Aunque en los reportes oficiales y las informaciones de los medios los 3,617 yucatecos muertos por el Covid no sean más que datos anónimos y sin rostro, detrás de esos fríos números se esconden infinidad de historias personales de esposos, madres y padres, abuelos, hijos, hermanos, amigos, seres queridos e insustituibles para miles de familias que quedaron rotas por esas vidas truncadas.

El muerto número 2,570, “masculino de 68 años, de Mérida, con hipertensión, diabetes y tabaquismo”, como lo describe de modo profiláctico el reporte de la SS del miércoles 10 de noviembre, se llamaba José. Estaba casado, era papá de tres muchachos y abuelo de tres niñas que lo adoraban. Tenía cinco hermanos, tres cuñados, ocho sobrinos y muchos amigos.

Pepe estaba jubilado, vivía tranquilo y puede decirse que gozaba de buena salud, pues sus padecimientos crónicos estaban bajo control. Nadie sabe a ciencia cierta cómo se contagió, pero un día de finales de octubre comenzó a sentirse mal: a las señales de fiebre, tos seca y cansancio se le añadió la dificultad para respirar al cabo de unos días. La prueba confirmó el diagnóstico temido: Covid-19.

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Cuando vino la falta de oxigenación, sus hijos lo llevaron a un hospital del IMSS. Desapareció tras la puerta del pasillo que lo condujo a la sala de Terapia Intensiva, donde una semana después falleció aislado, lejos de su familia, sin que nadie pudiera darle una despedida digna.

Pepe encaja en el perfil de las víctimas de la epidemia en Yucatán: hombre, mayor de 60 años, con diabetes y presión arterial alta. De los 3,617 muertos reportados hasta el viernes 12, el 70% (2,542) tenía 60 años o más. De estos, 1,043 estaban en el rango de 60 a 69 años, otros 986 tenían de 70 a 79 años, 445 eran octogenarios y 58 habían rebasado los 90 años. Si se le suman a este grupo los 633 fallecidos que estaban entre los 50 y los 59 años, el porcentaje alcanza 88%.

Pese a que la mortalidad sí tiende a concentrarse en adultos mayores, 438 de los fallecidos —más del 12%—eran personas de 20 a 49 años, lo que de alguna manera pone en tela de juicio la idea de que “el Covid-19 no mata a los jóvenes”.

Los más pequeños

En la base de la pirámide poblacional, solamente ocho niños menores de 10 años han perdido la vida por el virus, entre ellos cuatro bebés de uno, dos, seis y 11 meses. Los otros tenían apenas uno, tres (2 niños) y cinco años.

Cuatro de estos pequeños estaban completamente sanos antes de resultar contagiados. Los otros padecían enfermedades como inmunosupresión, diabetes, anomalía congénita múltiple, desnutrición crónica e insuficiencia renal. Solamente uno era de Mérida, seis eran del interior del Estado (Quintana Roo, Espita, Chankom, Celestún, Tixméhuac y Peto) y uno de Candelaria, Campeche.

Los menos vulnerables

Estudios científicos apuntan a que los niños y adolescentes de 10 a 19 años infectados de Covid sufren formas más leves de la enfermedad. Y las cifras en Yucatán cuadran con esos informes.

Aunque los reportes oficiales no aportan datos sobre la edad de los contagiados, al parecer resulta cierto que el riesgo de que los niños mayores de 9 años necesiten tratamiento hospitalario por el coronavirus es “pequeño” y de que se enfermen de gravedad es “aún más pequeño”, ya que solamente se han registrado cinco fallecimientos en este grupo de edad: tres varones de 11, 13 (un niño de Tizimín sin ninguna enfermedad previa) y 14, y dos jovencitas de 18.

“El sexo débil”

Los números de Yucatán revalidan otro dato global: el Covid-19 mata a muchos más hombres que mujeres. El riesgo de morir de la enfermedad pandémica es casi del doble para ellos.

Hasta el 12 de marzo, de las 3,617 víctimas del virus, 2,253 (62.28%) han sido hombres y 1,364 (37.71%) mujeres. Un estudio publicado en la revista “Science” (que reproduce el periódico The Washington Post) atribuye la disparidad, que se repite en la mayoría de los países, a diferencias en la respuesta inmunitaria entre ambos sexos, una condición que se agudiza con la edad.

Complicaciones

La experiencia y los estudios apuntaban que Yucatán podía ser particularmente vulnerable a los efectos de la pandemia por la alta incidencia en su población de enfermedades crónico-degenerativas, principalmente hipertensión, diabetes y obesidad.

Y precisamente las comorbilidades más frecuentes en las defunciones en la entidad son las tres mencionadas, en este orden: la hipertensión con un 50.66% (1,819 casos), seguida de la diabetes con un 40.2% (1,445) y la obesidad con un 21% (770). Otros dos padecimientos que aparecen regularmente en los reportes de muertes por Covid en Yucatán son Insuficiencia Renal Crónica (339) y enfermedad cardiovascular (132). Abundan los casos de personas que tenían varios males a la vez.

Los informes estatales hacen mención de 35 padecimientos vinculados con los fallecimientos, aunque varios son citados en un único caso, como demencia vascular, psoariasis o insuficiencia venosa, entre otros.

Pese a lo anterior, el análisis de los reportes oficiales refuta también que el coronavirus solo  cause la muerte en personas con enfermedades previas. Aunque el riesgo es más alto en pacientes con otros males, alrededor de 600 de las muertes por Covid en Yucatán se ha producido en personas que hasta entonces estaban sanas.

Distribución

Hoy el virus está completamente extendido por todo el Estado, aunque Mérida concentra el 62% de los contagios y la mitad de los fallecimientos.

Con el semáforo epidemiológico detenido en naranja desde hace mucho tiempo, los números de los primeros 12 días de marzo son preocupantes, notifican un promedio de 12 muertes al día (ayer fueron 14) y más de 86 casos nuevos. Parece poco probable que en el corto plazo esta plaga sin rostro, que no existía hace 12 meses, nos deje vivir en paz.

Hoy lo único que no ha cambiado en un año de pandemia en Yucatán, en doce meses aciagos,  es la recomendación de todos los días: hay que cuidarse.

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