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Un venezolano habla de la crisis de su nación

Juan Carlos Rodríguez Arrieta (izquierda)

“Es un país destrozado”

“Hablar de Venezuela hoy en día es hablar de un país destrozado a todos los niveles, de infraestructura, salud, educación, industria, comercio; se ha llevado a nuestro país a situaciones de un atraso de unos 60 años en cuanto al desarrollo que había existente en su momento”, aseguró a Diario de Yucatán Juan Carlos Rodríguez Arrieta, residente en Mérida desde 2015.

Entrevistado tras reciente viaje a su natal Venezuela, originario de Maracaibo, Estado Zulia, platicó que trabajó tres años en Angola, África, un país que tuvo 35 años de guerra civil, que se vio devastado, con un tercio de la población perdida en el conflicto armado. Consideró que hoy Angola está mucho mejor que Venezuela.

“Es impresionante la capacidad destructiva de un esquema político incorrecto de llevar a un país a sus límites de sobrevivencia”, dijo el técnico en electrónica, especialista en el área de instrumentación, control y terminación de pozos petroleros, quien actualmente se desempeña como conductor de una plataforma digital de transporte.

El venezolano señaló que cuando visita su país, acostumbra llevar varios kilos de insumos para darle a su gente, y no es que no exista pasta dental, jabón, cosas así, sino que ahí son un lujo y un privilegio adquirirlas, pues la destrucción económica ha sido tan grave que es una “locura” el nivel que han alcanzado los precios.

“Recordarán ustedes cuando México tuvo que hacer su devaluación, quitarle tres ceros, pues Venezuela le ha quitado ya ocho ceros y la gente todavía no puede subsistir”, dijo el entrevistado, quien recibió al reportero en su domicilio de Chuburná.

También platicó que el salario mínimo nominal en Venezuela es de 18,000 bolívares al mes; es decir, unos 130 pesos mexicanos, de modo que los precios de las cosas son una locura indescriptible, pero palpable.

“Cuando un pueblo tiene que irse a pie, recorrer parte de un continente y arriesgarse eso te dice que realmente la situación está crítica: cero medicinas, cero insumos, cosas que normalmente deben existir, y sí existen, pero el problema es que no están al alcance de la gente, incluso para el venezolano que tiene un buen trabajo y un buen puesto y un salario mayor al salario mínimo”, dijo el venezolano, quien tiene tres años de residir en la capital yucateca.

¿Qué es lo que más ha cambiado en Venezuela a simple vista?

“El vivir del venezolano ha tenido un cambio radical”, contesta de inmediato, “de ser una persona con mucha alegría, muy esperanzada, siempre ocurrente, ahora es triste, porque los ves caminando casi sin esperanza”.

“Imagínate, hay gente que va a trabajar y eso le implica perder dinero, porque resulta que el transporte cuesta más de lo que te van a pagar diario y la gente prefiere ir en “ride”, o camiones de materiales porque la situación está tan grave que coche que se daña es coche que se queda”.

Si uno visita hoy los fraccionamientos “pudientes” de Venezuela, creería que la gente no sale a trabajar al ver los coches en las casas, pero es porque están dañados y no hay cómo repararlos, dijo.

Cualquier sacrificio

Rodríguez Arrieta, quien regresó hace unos días de Venezuela, contó que sí hay McDonalds y todo eso, y la gente hace cualquier sacrificio con tal de darle a su familia algo de normalidad dentro del caos.

El zuliano salió de su país por trabajo en 2012 y desde hace tres años radica en esta ciudad con su familia. Uno de sus hijos es mexicano, pues nació en Ciudad del Carmen cuando aquél realizaba unos trabajos por ahí.

Le atrajo México, pues dijo que aunque no lo parezca, Venezuela y este país siempre han tenido mucha afinidad en el ámbito cultural e interacción entre los dos pueblos; por ejemplo, los venezolanos crecieron viendo las películas de la época de oro del cine mexicano y por eso se acostumbraron a muchas cosas de aquí, a esa afinidad y asimilación cultural.

“Por ello hay tanta gente de Venezuela tratando de venir a México. Incluso tenemos más afinidad con México que con el centro de Colombia y con parte de Sudamérica”, dijo Rodríguez Arrieta.

Luego comentó que lo que hoy sucede en Venezuela no surge de la noche a la mañana, es un plan organizado para destruir y sobre esa destrucción construir lo que quieren, pues si se destruye la economía, los medios productivos, la estructura que todo mundo conoce, lo único que le queda a la gente es tratar de sobrevivir.

Ahora la gente pasa todo el tiempo en conseguir qué comer, el dinero no alcanza, porque todo sube de inmediato y todos los días, reiteró; entonces ves cómo sobrevivir, qué llevarle a tus hijos y cómo conseguir la medicina, y si en algún momento el gobierno te ofrece algo, cualquier cosa y estas en el momento de la supervivencia, tú lo aceptas.

“No se puede hablar de que hay lealtades al gobierno, sino que hay necesidades y la necesidad te obliga a tener que seguir el guión, porque ya está estructurado y llegaste a un punto donde tu capacidad para sobreponerte, pasar por arriba y conseguir un camino alterno se acabó. Ya el gobierno se encargó que eso acabara”, aseguró Juan Carlos.

“Llegan al grado que revisarte tus maletas para ver si llevas comida o algo para quitártelo, porque eso es contrabando, porque el único que tiene derecho a manejar la parte de la comida es el gobierno”.

El hambre

A lo largo de la historia se ha demostrado algo, y esto es que no hay cadena más fuerte que el hambre, señaló; el hambre encadena al pueblo y hace lo que es el pueblo.

“Hoy (por el día de la entrevista), el gobierno ha intervenido una ONG que se encarga de suministrar recursos, medicinas a pacientes con VIH en Venezuela. Si no tienes el dinero suficiente para pagar por un antibiótico, imagínate lo que es conseguir un antiviral para una enfermedad de esa naturaleza”, dijo.

Hay organizaciones que tratan de solventar el suministro y el gobierno intervino a esa gente, les quitó todos los insumos que tenían, los medicamentos y antivirales, nadie sabe dónde va a parar y además fueron detenidos sus dos directivos, porque los acusan de contrabandistas, golpistas, etcétera, abundó.

“En el hospital de Maturín, donde estuve, hace dos semanas murieron varios niños por desnutrición, niños que no tenían suficiente para comer”.

Rodríguez Arrieta dijo que hay gente que se esfuerza en comer bien, pero es imposible en el ambiente que se mueve ahora en Venezuela, y si no se le busca una solución, en el corto plazo habrá una pérdida inmensa de potencial humano y no porque se vaya, sino por fallecimientos, hambre y una disminución en la capacidad de la gente a nivel intelectual.— Luis Iván Alpuche Escalante

“Estamos condenando frente al mundo que está siendo testigo de la destrucción de una nación, y la destrucción de su capacidad de sobrevivir a futuro, porque si matamos a la niñez, estamos destruyendo el futuro, esa es la realidad, la tragedia venezolana en este momento”, aseguró Juan Carlos Rodríguez.

 

Crisis Ejemplos

Otros ejemplos de la crisis de Venezuela que señala Juan Carlos Rodríguez Arrieta.

Medicinas

“Si un mexicano va con medicinas la probabilidad de que se las quiten es alto, lo pueden acusar de contrabando, porque lleva medicinas en cantidades comerciales; eso desanima a mexicanos que quieren ayudar”.

Agradecidos

“Estaremos eternamente agradecidos con todos los mexicanos porque tratan de ayudar a Venezuela, pero muchas veces esa ayuda se pierde porque el gobierno está cerrado, porque quiere tener control total como en su momento se cerraron Cuba y Corea del Norte. El pueblo los pone pensando que los van a ayudar y terminan siendo su verdugo”, dijo.

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