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Una vallisoletana necesita recursos para sus estudios

La vallisoletana María Elena Jacobo Cocom

Su objetivo, ser bióloga marina

VALLADOLID.— María Elena Jacobo Cocom, de 19 años de edad, requiere apoyo para continuar con sus estudios luego de regresar a su casa tras 13 años porque la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia (Prodemefa) la separó a ella y su hermano menor, Moreno Jacobo Cocom, de su progenitora, quien fue acusada de problemas de alcoholismo.

En ese entonces la madre de familia no los pudo recuperar pese a cumplir con los requisitos que exigieron, aunque la joven ya cumplió la mayoría de edad.

María Elena y Moreno tenían seis y cinco años, respectivamente, cuando fueron separados de su madre y dos meses antes quedaron huérfanos de padre.

Los vecinos habían denunciado que Basilia Cocom Pat pasaba mucho tiempo bajo los influjos del alcohol y abandonaba a sus hijos, por lo que el DIF Municipal y la Prodemefa le quitaron a los dos pequeños, a quienes llevó a la casa “Amor y Vida” en la ciudad de Mérida, donde comenzaron a estudiar.

María Elena cumplió 15 años y su hermano tenía 14 cuando los adoptaron dos familias de la capital yucateca, recibiendo educación, techo, vestido y alimentación.

A pesar de la separación, los hermanos mantuvieron la comunicación.

En el caso de María Elena, su familia adoptiva costeó sus primeros dos años de preparatoria en una escuela privada, pero al cumplir 19 decidió reencontrarse con su madre biológica, en un predio de la calle 10 entre 47 y 49 en la colonia San Francisco. Durante los 13 años exigieron varios requisitos a Basilia Cocom Pat para recuperar a sus hijos, entre ellos contar con una casa digna y abandonar su adicción al alcohol, lo cual logró y demostró con documentos.

Esto no fue suficiente para tener la custodia, lo que consideró una injusticia de las autoridades.

Un empresario, que prefirió el anonimato, mandó construir una casa en su propio terreno, ya que ellos vivían en condiciones deplorables.

Luego de cursar dos años del bachillerato en una escuela privada en Mérida, la joven se reencontró con su madre días antes de que se inicie la pandemia, a fin de terminar de estudiar en esta ciudad y continuar con su preparación porque su sueño es ser bióloga marina.

Sin embargo, ahora se enfrenta a otro problema: no tiene servicio de internet ni computadora en su humilde vivienda para recibir clases en línea.

Basilia Cocom comentó que ya tiene medio corazón con ella y se completará cuando recupere a su hijo, de quien al cumplir sus 18 años sabe que pronto decidirá volver al seno del hogar.

Basilia dijo esperar que “ojalá alguien se toque el corazón” y apoye a la joven para dotarla de las herramientas que necesita para que siga estudiando.— Juan Antonio Osorio Osorno

 

 

Esperanza familiar

María Elena expresó su alegría por regresar a su casa y estar al lado de su madre, pero también agradeció a la familia que la adoptó en Mérida, ya que la apoyaron en sus estudios. Dijo que su alegría será completa cuando llegue su hermano Moreno, quien ya cumplió 18 años y sigue estudiando, así que confía en que pronto regresará a ver a su madre.

 

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