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Unidad, no división

En el proyecto de Iturbide

Valores actuales de la consumación de la Independencia

Unir, fijarse en el sentir de todos, no dividir, no encender los enconos, no poner a unos contra otros…, esa es la fórmula feliz y efectiva para lograr los grandes objetivos de México, afirma el profesor universitario Víctor Arjona Barbosa.

Al hablar del 198 aniversario de la consumación de la Independencia de México, que se conmemora hoy viernes 27 de septiembre, señala que, puede haber diferencias, posiciones encontradas, intereses diferentes, pero para llegar al éxito la ruta correcta es privilegiar lo que une a todos, los puntos que tienen en común, como lo hizo Agustín de Iturbide al llevar a buen término el movimiento de insurgencia que se inició en 1810.

En entrevista con motivo de la efeméride que se celebra hoy, el licenciado Arjona hace amplio repaso de los acontecimientos que desembocaron en la entrada triunfal del Ejército Trigarante a Ciudad de México, en lo que varios historiadores consideran que fue “el día más feliz que ha vivido la nación mexicana”.

Pero, cuál es la importancia de recordar ahora esta fecha tan importante en la historia de México, se pregunta el profesor universitario, para enseguida subrayar:

“Sin memoria histórica no es posible abrir los horizontes del futuro. Si la historia es la maestra de la vida, necesariamente debemos tener la perspectiva que nos permita ver el pasado, no para quedarnos en él, ni para soñar nostálgicamente, sino para conocer lo que hemos sido como pueblo; comprender, por tanto, lo que somos hoy, para esforzarnos en el presente y construir el mañana.

“Yo no puedo saber quién soy si no conozco mi pasado. Y si no me comprendo hoy, cómo voy a esforzarme para construir el mañana. Por eso es importante la historia, que no solo sirve para recordar fechas, números de soldados que intervinieron en una batalla…. eso es erudición, es bueno tenerlo, pero es insuficiente. Lo nuclear de la historia es aprender del pasado”.

Después de ese preámbulo, el licenciado Arjona Barbosa explica cuáles son los aspectos más importantes de la consumación de la Independencia:

1) Los que iniciaron el movimiento de insurgencia utilizaron la confrontación, posiblemente con una explicación en ese momento, pero eso le costó mucho al país, tuvo consecuencias en el campo, la industria, en el comercio, en la vida familiar de los mexicanos por las continuas batallas, por la muerte de los combatientes y, lo peor, por el enfrentamiento entre hermanos, porque fue una guerra civil. En las tropas realistas había de todo, pocos europeos, pero muchos criollos, mestizos, indígenas, incluso gente de las castas.

Y del lado de los insurgentes, lo mismo, porque los principales oficiales, los jefes como Ignacio Allende, Miguel Hidalgo, etc., eran criollos. Eran españoles nacidos en México. Entonces era una lucha fratricida.

Por eso no tuvo buen resultado. Porque el grito “¡Mueran los gachupines!” horrorizó a los españoles peninsulares (nacidos en España y radicados en México) y también a muchos criollos, hijos de los españoles, que se preguntaron ¿de qué se trata? Y quien estaba dando ese grito era precisamente un criollo: Hidalgo.

Por otro lado, junto con “¡Mueren los gachupines!” se gritaba “¡Viva Fernando VII!” Eso contradictorio generó confusión, aunada a la situación complicada que prevalecía en España por la invasión napoleónica y luego por el asunto de la Constitución de Cádiz y sus repercusiones en los reinos españoles y en México.

2) ¿Cuál fue la consecuencia de todo eso? Que muchos peninsulares y criollos empezaron a desconfiar del movimiento, sobre todo el ver las matanzas incluso de civiles en la Alhóndiga de Granaditas, en Morelia y en Guadalajara. Ahí sacrificaron a muchos españoles, no solamente soldados, hombres y mujeres.

Por eso la insurgencia no pudo atraer hacia ella a esa parte de la población —los peninsulares y criollos—, que aunque pequeña, era parte de élite, era la parte que pensaba, que gobernaba, que tenía los negocios, etc.

Pero además a muchos otros mexicanos no les gustaba la violencia, el saqueo de las propiedades. Lo del saqueo era algo hasta cierto punto lógico, porque de qué se iba a alimentar la gente que integraba las tropas de la insurgencia? Porque Hidalgo le apostaba al número de seguidores, pero ese muchos no tenían un concepto claro de por qué estaban haciendo lo que hacían. Nos podemos preguntar si en sus mentes estaba en realidad lo de la indenpendencia? ¿O su motivación era simplemente: entro a esto porque logro mi tajada? Eso explicaría el saqueo.

3) Así fueron pasando los años de una lucha muy desfavorable para la insurgencia. El movimiento inicial tuvo su mérito, pero en los hechos fracasó. En menos de un año todos los líderes iniciales fueron eliminados; el último fue Hidalgo, quien fue ejecutado el 30 de julio de 1811, es decir ni siquiera llegó al año en su lucha de insurgencia.

Desde fines de 1815 hasta 1820 el gobierno virreinal volvió a tener el dominio casi completo del territorio de la Nueva España. Tenía un ejército de 40,000 soldados de línea, la mayor parte de ellos mestizos y criollos, pues sólo unos 8,000 eran españoles, más otros 40,000 milicianos que actuaban por distintas partes del país.

4) ¿Cuál era la situación en 1820, al comenzar el momento de la verdadera Independencia? El país estaba agotado por tanta lucha civil, la economía estaba mermada. La gente estaba cansada de 10 años de guerra civil.

El virrey Juan Ruíz de Apodaca, muy inteligentemente, empieza a atraer a los insurgentes, aprovechando que están cansados, que hace rato que dejaron sus ranchos, sus trabajos, sus oficios, etc. Al revés, de su antecesor Félix María Calleja, que fue sanguinario, Apodaca se mostró como un político y ofreció el indulto a los que se levantaron en armas contra el gobierno.

Muchísimos insurgentes aceptaron el indulto. Entonces, prácticamente las tropas realistas estaban por todas partes, el predominio del gobierno virreinal había alcanzado nuevamente su status quo anterior a la insurgencia.

Hubo un repunte económico, porque la gente volvió a trabajar, al campo, a la industria, a los oficios, al comercio.

Quedaban solamente algunos grupos insurgentes, como el de Guadalupe Victoria en Veracruz, Vicente Guerrero y Pedro Ascensio en el sur. Pero prácticamente la insurgencia estaba derrotada.

5) Entonces fue cuando Iturbide tiene su oportunidad en la historia. El restablecimiento de la Constitución de Cádiz no fue bien visto en la Nueva España porque, entre otras cosas, se empezaron a emitir decretos que atentaban contra la Iglesia. Esto causó malestar en México porque la inmensa mayoría de los mexicanos eran católicos, tenían una reverencia muy especial a sus sacerdotes, a sus monjas, a sus religiosos.

Entonces se empezaron a realizar juntas para analizar cómo no jurar la Constitución de Cádiz. Entre las juntas más importantes estaba la de la Profesa, del Oratorio de San Felipe Neri, en Ciudad de México.

Ante los nuevos acontecimientos, en la Profesa concluyen que se necesitaba un militar aguerrido, de prestigio, conocido en el ejército, valiente, inteligente, y todas las características condujeron a un perfil y ese perfil lo tenía el coronel de Iturbide.

Sin embargo, en ese momento Iturbide estaba suspendido de su trabajo como militar porque se le acusaba de realizar negocios un poco incorrectos valiéndose de su condición de militar. Estaba bajo investigación en ese tiempo.

Iturbide siempre quiso la independenia pero le disgustaba la forma como se estaba realizando la lucha de los insurgentes, por la guerra civil.

Entonces Iturbide se dijo: si así fracasó, qué tal si la independencia es el resultado de la voluntad de todos nosotros los mexicanos? Los españoles peninsulares que viven en México, los criollos, los indígenas, los mestizos, las castas, y además los africanos que habían llegado como esclavos, los asiáticos, etc.

Con la idea de que la independencia debe ser absoluta, permanente y definitiva, entra en contacto con Guerrero para invitarlo a sumarse al movimiento. Después de ciertos mensajes, acuerdan entrevistarse y Guerrero acepta el plan de Iturbide, que es proclamado en Iguala.

El historiador y político yucateco Lorenzo de Zavala, que no se caracterizaba por su muy amigo de Iturbide, dice que el Plan de Iguala es “una obra maestra de política y del saber”.

A pesar de su sencillez y de su brevedad, atinó Iturbide con sus tres garantías:

a) Independencia. Todos querían la independencia. Ya el país estaba listo para ella.

b) La religión. este es un punto muy importante. No olvidemos que en la Nueva España la población en su inmensa mayoría era católica. Así queda demostrado en Los Sentimientos de la Nación, de Morelos, en la Constitución de Apatzingán y en la federal del 24.

c) Unión. Inteligentemente, Iturbide reconoce que la religión es factor de unidad, porque todos tienen la misma religión; es como el idioma.

Esa fue la fórmula feliz y efectiva para lograr una Independencia pacífica. Esos son los pilares fuertes que sostienen a la nación mexicana. Y dijo Iturbide: estas tres garantías las vamos a simbolizar en una bandera. Así nació la bandera que hoy ondea, la que ondeó en la entrada del Ejército Trigarante a Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. El blanco simboliza la religión, el verde la independencia y el rojo, la unión.

Hoy, 198 años después, cabe preguntarnos: ¿Somos realmente independientes, de la corrupción, de los malos funcionarios, de los vicios como la drogadicción, de la prostitución, del egoismo que no ve al hermano como un prójimo? Démosle a esta fecha el lugar que merece.— Víctor M. Dzul Zum

El movimiento inicial tuvo su mérito, pero en los hechos fracasó. En menos de un año todos los líderes iniciales fueron eliminados; el último fue Hidalgo

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