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Vecinos insisten en que se regule el ruido en el Centro

Olga Moguel Pereyra

No ven respuesta ni acercamiento de la autoridad

Residentes locales y extranjeros, hoteleros y dueños de restaurantes evocaron a Benito Juárez por el tema del ruido en el Centro Histórico de Mérida: ¿hasta cuándo entenderemos qué es el respeto a los demás?

También cuestionaron a las autoridades e insistieron en sus demandas de que se regule la emisión de ruido donde hay negocios y antros que ocasionan contaminación auditiva.

Ayer al mediodía ofrecieron una rueda de prensa en el Centro Cultural “La Cúpula”, en la calle 54 con 41, e indicaron que hasta el momento las autoridades municipales y estatales no han solucionado de manera concreta sus requerimientos, y pidieron que no se malinterpreten sus solicitudes.

Asimismo dijeron que se han tergiversado sus exigencias y hay mucha desinformación. Ellos no quieren acabar con la música en vivo ni están contra los negocios, sólo piden respeto. La música a altos niveles se convierte en ruido.

Según precisaron, tan sólo exigen que esos negocios operen bajo las normas que estipulan las instituciones de salud en cuanto a la intensidad de decibeles.

En la junta, a la que asistieron algunos propietarios de restaurantes y hoteles que también se dicen afectados, se reiteró que la Comuna y la Secretaría estatal de Salud no toman medidas concretas y no se preocupan por tener un acercamiento con los perjudicados por el ruido.

En síntesis, exhortaron a los dueños de los negocios que generan ese tipo de ruido a que regulen el volumen, insonoricen sus antros y sobre todo que respeten la paz de los ciudadanos.

Se indicó que el movimiento “Todos somos Mérida” está integrado por individuos y no “por unos pocos gringos ociosos”.

Es por “la angustia de tener nuestra vida afectada por el ruido, por un volumen desmedido, invasor del espacio público, un espacio en el que todos tenemos iguales derechos”, expresó Olga Moguel Pereyra, propietaria del restaurante y Foro Cultural Amaro.

“No somos unos pocos gringos ociosos, sino miles de yucatecos, mexicanos y extranjeros de diversas nacionalidades que vivimos, trabajamos y damos trabajos, rescatamos, reforestamos, somos participantes de la vida comunitaria”, agregó.

En resumen, dijo que se exhorta a las autoridades municipales y estatales a que asuman el papel que les compete de eficiencia, coherencia y apego a la normatividad y compromiso con la sociedad.

Además, hicieron un llamado a los comerciantes y empresarios a que respeten el bien común y sean socialmente responsables.

Wendy Mendoza Buenfil, quien toda su vida ha vivido en el barrio de Santa Lucía, dio su testimonio de cómo el ruido afecta a su familia. Es madre de dos niños y uno de ellos, de siete años de edad, tiene trastorno del espectro autista. Entonces, por este problema no pueden dormir bien. “A nosotros no nos llega en forma música, sino en forma de ruido y es desagradable”.

“Somos habitantes de aquí y creo que merecemos respeto a nuestra casa, nuestra familia”, subrayó.

Marisol Méndez, gerente general del Hotel Del Gobernador, comentó que se necesitar ser incluyentes en este problema. Dijo que las autoridades ya están escuchando y toman cartas en el asunto, pero esa regulación puede llevar un tiempo y se deben aplicar ya las leyes. “Queremos respeto”.

Por eso, indicó que los negocios deben insonorizar esos establecimientos para no afectar a los demás.

Teresa Loret de Mola, otra vecina, indicó que se deben poner límites a esta situación del ruido que generan las cantinas. “No podemos seguir que nos lleve el tren del alcoholismo en el estado”.

“No estamos contra que haya fiesta o que la gente se divierta, sino contra que tu diversión haga que yo pierda el sueño o provoque que mi nieta de dos años no pueda dormir”, subrayó.

Otro vecino enseñó un sonómetro, un instrumento que mide los niveles de presión sonora en un lugar y momento determinado. La unidad con la que trabaja el sonómetro es el decibelio.

El señor invitó a las autoridades a adquirir uno y demás equipo responsable, para que vayan a los establecimientos y verifiquen que se cumpla la Norma Oficial Mexicana.

Ésta dice que los niveles permitidos en centros residenciales que incluyen habitación, con negocio en la parte de abajo, son de 50 decibeles de 10 de la noche a seis de la mañana, y de 55 entre seis de la mañana y 10 de la noche.

El director de Gobernación, Guibaldo Vargas Madrazo, manifestó en un comunicado que la autoridad municipal sigue cumpliendo en el ámbito de su competencia todo lo necesario para afrontar, mitigar y regular el ruido en el Centro Histórico.

Aunque precisó que hay numerosos actores en torno a este fenómeno y por ello, la Comuna tuvo conocimiento de que desde el Congreso se emitió un exhorto a la Secretaría de Salud para buscar soluciones en torno a este problema.

Además, aclaró que por parte de la Comuna ya se han puesto en marcha acciones inmediatas y concretas para atender el problema y prueba de ello es que se han clausurado cinco establecimientos que no cumplían diversas disposiciones establecidas en el Reglamento de Actos y Procedimientos Administrativos del Municipio de Mérida.— Abraham Bote Tun

Todos ellos tienen sellos de suspensión de actividades y sus propietarios deben acudir a las oficinas de Protección Civil para regularizar su situación, señaló.

“La mayoría de los propietarios de establecimientos clausurados ya se acercó al Ayuntamiento no sólo para corregir estas fallas, sino también para pedir asesoría sobre el tema de la insonorización en sus establecimientos”.

Ante rumores, aclaró que de ninguna manera existe alguna campaña contra los profesionales de la música que se dedican a estas actividades, sino únicamente ver que se cumpla la normatividad vigente.

El pasado martes la dependencia clausuró el bar “Bullpen” (antes Cajerinas) y la cantina “Los Remedios” (antes Bar Reforma), en la calle 64 con 37 y la 72 con 45, respectivamente.

Ambos negocios habían sido inspeccionados previamente, detectándose diversas irregularidades que podían poner en riesgo a sus propios clientes, empleados, el negocio mismo y el entorno.

Con estos dos negocios, ya suman cinco los establecimientos sancionados por las autoridades municipales, de acuerdo con lo establecido en el reglamento citado.

De acuerdo con las normas estatal y municipal, todos los negocios de este giro deben contar con extintores suficientes y adecuados para cada tipo de riesgo, salida de emergencia y ruta de evacuación, todo debidamente señalizados, contar con alarma, luces de emergencia y equipo para atención prehospitalaria.

Asimismo, deben contar con manuales e instructivos, además de zonas de seguridad y señales preventivas y restrictivas.

Todo el personal debe estar debidamente capacitado en primeros auxilios, combate de incendios y desalojo para saber cómo actuar en caso de emergencias.

La ley estatal y el reglamento municipal indican que las tuberías e instalaciones de gas y de electricidad deben estar pintadas y contar con su señalización respectiva a fin de prevenir cualquier riesgo posible.

Contra rumores

Olga Moguel Pereyra, dueña del restaurante y Foro Cultural Amaro, externó su preocupación por los recientes intentos de promover enconos y polarizar posiciones mediante mentiras y falsos rumores. “Estamos a favor de la música, de los músicos, empleados y comerciantes, siempre que sean respetuosos de los vecinos y de las normas. Volumen en exceso es ruido, cualquiera que sea la música”.

Falta de respuestas

La empresaria agregó que su lucha es por el malestar de no encontrar respuestas inmediatas, oportunas ni respetuosas.

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