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Ven limitaciones en el modelo de clases en línea

El niño Jorge Loeza López durante una clase en línea. La SEP fijó para este 24 de agosto el inicio del curso 2020-2021 a distancia y virtual

Una enseñanza algo complicada

La Secretaría de Educación Pública (SEP) acordó que el 24 de agosto próximo empiece el curso escolar 2020-2021 a distancia y virtual, por transmisión en televisión del programa “Aprende en Casa” ante la imposibilidad de que los niños y jóvenes regresen a las aulas por el riesgo de contagio de coronavirus.

Pero la enseñanza a distancia y virtual no es fácil para las madres y padres de familia que trabajan ni para los niños de comunidades alejadas, donde la calidad de servicios es menor al de las grandes ciudades, faltan computadoras y la calidad del internet ocasiona fallas que interrumpen las clases abruptamente.

Para conocer cómo los niños usan el servicio educativo en línea o televisión, el Diario entrevistó a la licenciada en Derecho Jéssica Saidén Quiroz, madre de cuatro hijos que estudian primaria (tres de ellos tienen el mismo grado porque son trillizos), tiene experiencia en el área educativa porque y fue delegada del Conafe en Yucatán.

"Las cosas cambiaron"

“A raíz de la pandemia tuve que idear cómo voy a trabajar la escuela con mis hijos y cumplir mi deber del hogar y mi trabajo”, señaló. “Antes, el rol de la mamá era diferente, tenías más tiempo de hacer varias cosas mientras los hijos están en la escuela”.

“Las cosas cambiaron con las clases en línea y ahora la dificultad es para las mamás”, indicó. “Hay que preparar el desayuno, arreglar la casa, lavar la ropa; y estar junto a los hijos cuando se conectan al internet para las sesiones de clases”.

“Si se desconecta el internet es un serio problema. Donde vivo, en Progreso, no hay cobertura de fibra óptica, si falla te quedas colgado con la clase de los niños”.

Igualmente destaca que la coordinación con los profesores de sus hijos e hija es vital para salir de dudas y para las tareas; pero siente que la enseñanza en línea, virtual o televisión no es igual a la presencial.

Muchas veces ve que sus hijos no entienden alguna parte de las clases y no tienen cómo aclarar sus dudas. Entonces decidió inscribirlos en cursos particulares de inglés y matemáticas, que son dos materias básicas en la formación académica de las personas.

La primera dificultad de las clases en línea es que cada niño debe tener una computadora porque las clases son en el mismo horario y son diferentes grados. La casa debe tener una buena conexión internet, pero excepto Mérida, los municipios difícilmente tienen un servicio de internet rápido y de buena calidad, por lo que seguramente tiene interrupciones y hay suspensión de clases por momentos.

Otro factor primordial en la enseñanza a distancia es el acompañamiento de la mamá en las clases e incentivar a sus hijos para que se mantengan atentos. Si no hay compañía adulta en las clases virtuales, los niños se fastidian, distraen y abandonan la clase si el tema no les parece interesante y el maestro virtual no logra captar su atención.

"Hay que buscar otras plataformas"

“Ya no es el mismo aprendizaje al 100 como en las aulas”, señala. “Lo que logren aprender en las clases virtuales de la SEP está bien porque deben seguir pasando los grados; pero si quieres que aprendan un poco más, tienes que buscar otras plataformas de enseñanza particulares que tienen clases más divertidas, con concursos, dibujos, pláticas con otros niños de otros países”.

“Ah, y las clases no deben tener sentados seis horas a los niños ni dejar tareas a niños de preescolar, primero, segundo y tercero de primaria porque es una tarea más para la mamá, no para el alumno o alumna de este nivel”, dice.

Sus hijos (tres varones que pasaron al segundo grado de primaria y una niña que pasó a sexto de primaria) estudian en un colegio particular y reciben clases oficiales en las mañanas, tres veces a la semana por la tarde reciben clases particulares de inglés y matemáticas en plataformas tecnológicas máximo de media hora.

Comunidades carecen de servicios

Como delegada de Conafe, Jéssica Saidén conoce comunidades alejadas donde no hay servicio internet, la señal de los celulares es deficiente, los padres y madres y niños no saben manejar una computadora y en esas zonas la educación a distancia es más difícil.

Para tomar clases en línea cada uno tiene que tener una computadora e internet en la casa, y por experiencia sabe que muchas pequeñas comunidades de Yucatán carecen de ese equipo y servicio.

A su decir, en estos momentos de pandemia es cuando la autoridad educativa debe redireccionar sus programas, dotar de una computadora a niños sin ese equipo y capacitarlos en su manejo.

Si es necesario, deben dejar de imprimir libros de texto gratuito y destinar los recursos para la compra de computadoras o tabletas.

“Ya no es un lujo tener una computadora en estos tiempos, muchos niños y jóvenes ya no podrán estudiar porque no tienen una computadora o internet”, dice. “Es un problema serio, hay muchas comisarías donde no llega la señal de celular y no saben usar una computadora”.

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“Como delegada de Conafe conocí muchas comunidades pequeñas que parece que viven en la prehistoria maya todavía”, refiere. “Me acuerdo de la comunidad de San Antonio Tuk, en Tekax, que es la más lejana de Yucatán y está en la cima de un cerro. No tenían luz eléctrica y menos internet”.

Por ello, considera que tomar clases en línea por medio de computadoras es mejor que verlas por televisión o por teléfono celular. En computadora puedes interactuar con el profesor virtual, en la televisión no, por celular se dificulta por el tamaño del aparato y la señal que no llega en todos lados con la potencia necesaria.

Además, contratar un paquete de internet es costoso, no todas las familias de Yucatán pueden tener este servicio, por lo que también en este apartado el gobierno, el municipio o la SEP deben dotar de internet las comunidades.

Pero aun cuando en las comunidades llega el internet, la señal es deficiente porque las empresas no invierten en fibra óptica. Telmex, la empresa dominante de internet en México, no ha invertido en esta tecnología en el estado; por lo que su señal es medio buena en las grandes ciudades como Mérida, nada más.

Una buena parte del tiempo de la mamá la destina ahora al acompañamiento escolar de los hijos y para fortuna, con las restricciones generadas por la pandemia, el trabajo lo realiza desde la casa también por medio de computadoras y teléfono celular, dos herramientas indispensables en estos tiempos donde las telecomunicaciones a distancia son esenciales para continuar con las actividades cotidianas.

Equipo

Por otra parte, universitarios que estudian a distancia, y que participan en videoconferencias y talleres virtuales, revelan que también necesitan una computadora de alta resolución que vale a en el mercado 20,000 pesos como mínimo.

También requieren internet de buena calidad y potencia, de un “router” que capte la señal y de una habitación exclusiva para el estudio, a fin de que no haya interrupciones ni ruido durante sus sesiones académicas en línea en vivo.— Joaquín Chan Caamal

Clases Internet

Para Jéssica Saidén Quiroz, como madre, trabajadora y política, la educación a distancia no es sencilla.

Necesidades

En su opinión, falta que de verdad se aplique el lema de Empresa Socialmente Responsable para que se tenga internet de la mejor calidad y la cobertura sea en todo Yucatán. También que el gobierno, en sus tres niveles, dote de computadoras a quienes no tienen, solo así podrán garantizar que la educación llegue a todos.

Infraestructura

Aun cuando en las comunidades llega el internet, dice, la señal es deficiente porque las empresas no invierten en fibra óptica.

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