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Vuelven turistas y ambulantes a la Plaza Grande

Una pareja de turistas se toma una fotografía en las letras de Mérida. El único pasillo abierto de la Plaza Grande atrajo a muchos visitantes y a ambulantes en busca de clientes

Atrae visitantes un pasillo de la Plaza Grande

El turista regiomontano Isidro Morales Montalvo inició su recorrido el viernes pasado por Tulum, Quintana Roo, pasó por las zonas arqueológicas de Chichén Itzá y Ek Balam, y ayer al mediodía estuvo en Mérida donde finalizó su viaje.

Como todo turista nacional, lo primero que visitó en Mérida fue el corazón de la ciudad al que ellos llaman zócalo, pero que en Yucatán se conoce como la Plaza Grande.

Él viajó solo como mochilero, por lo que pidió ayuda a otras dos turistas nacionales que antes posaron con las coloridas letras que forman el nombre de Mérida para que le tomaran una foto con su teléfono celular.

El mochilero regio quería la evidencia de que estuvo en Mérida y lo logró con una gran fotografía donde aparecen ondeando la Bandera nacional y las torres de la Catedral encima de las copas de árboles. Una verdadera postal para él y todos los visitantes que ayer pudieron entrar sin restricciones en un amplio pasillo acordonado con cintas para llegar a la escenografía para la foto del recuerdo.

“Vi en internet las fotos de Yucatán, me pareció atractivo y un lugar agradable, por lo que me vine a conocerlo”, dijo en entrevista con el reportero. “Es mejor ver para creer, la verdad es mejor de lo que aparece en internet, es un lugar muy bonito, con unas zonas arqueológicas impresionantes”.

Isidro Morales dijo que recorrería los barrios tradicionales cercanos a la Plaza Grande como La Mejorada, Santa Lucía, Santiago, San Juan y la Ermita. Con ello terminaría su paseo y retornaría a su natal Monterrey.

La apertura parcial de la Plaza Grande atrajo a numerosos vendedores ambulantes por la presencia de algunos turistas nacionales, pero los vendedores no tuvieron buena jornada porque muy pocos compraron alguna artesanía que pusieron a la vista del visitante.

Al mediodía, el vendedor de sombreros de palma tejido Jorge Uitz Ek, originario de Tixkokob, no había vendido ningún artículo. Pero otro comerciante de ese mismo municipio que ofreció coloridas hamacas en la acera de la Catedral logró vender una artesanía a un matrimonio de Michoacán, fue su primera y quizá única venta del día porque a la una dijo que se retiraría del lugar.

Antes

“Está baja la venta. No hay gente. Están llegando algunos turistas nacionales, pero no todos compran”, dijo Uitz Ek. “Antes de la pandemia vendía ocho sombreros al día, pero desde que volvió la reactivación vendo uno, si me va bien vendo dos”.

Se le preguntó si cuando reabran al público la Plaza Grande el comercio podría mejorar. Dijo que no lo cree porque los turistas no están viajando.

“Los que van a venir a la Plaza Grande son gente local, vienen muchas personas de la tercera edad al parque porque es una costumbre de ellos, pero no compran”.

El ambulante informó que vende los sombreros a $120, si son de jipijapa a $400 o $500. Es un precio bajo si se compara con los $800 que piden los comerciantes de los locales de artesanías del Centro.— Joaquín Chan Caamal

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