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“Ya no confiamos”

Una de las protestas a las puertas de la megagranja de Homún. Actualmente hay en proceso cuatro amparos por esa instalación

Siguen en proceso 4 amparos por la granja de Homún

Con varios amparos en proceso, la calma en Homún es tensa; ambos, pobladores y empresa, esperan el fallo de la Suprema Corte de Justicia para clausurar o iniciar operaciones en la megagranja porcícola que para los empresarios sería una fuente generadora de empleos y para los habitantes, una fuente de contaminación del manto freático.

“Si algo ha cambiado mucho en nuestro pueblo es que ya no confiamos en el gobierno, ahora pensamos diferente, la autoridad ha ocasionado desconfianza entre los pobladores y ya no queremos nada de ellos, solo que nos dejen vivir tranquilos”, dijo José Clemente May, secretario de los Ka’anan ts’onot (Guardianes de los Cenotes).

“Cuando los vecinos de Homún se enteran de que se iba a abrir una granja en su población el Ayuntamiento ya había dado permisos y se limpiaba el terreno”, explicaron Martha Capetillo Pasos y Orbelín Montiel Cortés, integrante y abogado del Equipo Indignación, A.C.

“Homún tiene una relación muy profunda y espiritual con los cenotes, pues viven de ellos en lo económico y en lo turístico”, asegura la investigadora Martha Capetillo.

El Equipo Indignación acompaña a la agrupación Guardianes de los Cenotes, A.C., conformada por vecinos de la población, en el proceso jurídico que han emprendido para la defensa de su entorno al tratar de impedir que entre en operaciones una megagranja que contaminaría el manto freático, lo hace en el tema de los amparos, pero también en otras acciones.

Una de ellas fue la autoconsulta realizada por los pobladores, donde fueron observadores, y también colaboran en algunos asuntos organizativos de la comunidad.

La activista del Equipo Indignación asegura que los vecinos de Homún trabajan de manera amigable con el medio ambiente, no solo quienes tienen cenotes, sino casi todo el pueblo, cuya actividad está relacionada con ellos como los guías de turistas, tricitaxistas, restauranteros, vendedores de artesanías y demás.

Preocupación

Martha Capetillo platicó que a raíz de que fueron clausurados los cenotes, los niños estaban muy preocupados con el tema, lo mismo que las mamás y los papás.

Precisamente uno de los amparos, el que logró la suspensión de actividades de la granja, fue el interpuesto por los niños y las niñas de Homún.

“Cuando hablas con ellos y sus papás, te enteras de esta forma de mirar que tienen hacia los cenotes, también te enteras de mamás que estaban dudosas de participar y los niños las convencieron. Fue entonces que se decidió interponer el amparo por la niñez de Homún”, dijo la investigadora.

¿Han platicado empresa o autoridades con el pueblo?

“En el caso de las autoridades municipales, el anterior alcalde otorgó el permiso, pero luego lo revocó, luego tuvo una participación temerosa”, indicó Martha Capetillo.

A su decir, el actual alcalde ha preferido mantenerse al margen, pues los alcaldes están vinculados con los partidos (políticos) y actúan de acuerdo con lineamientos que reciben.

“El que sí tuvo una participación cuestionable es el Congreso, intentó mediar a favor de la empresa, los diputados fueron a revisar la granja, pero todo el proceso que hicieron parecía muy favorable a la empresa y se los hicimos notar; además, no invitaron a la gente de Homún para escucharla”, dijo.

Etapa

¿En qué proceso se está en la actualidad?

Ahorita hay varios juicios abiertos, en el tribunal de justicia administrativo hay dos proceso: uno porque dicho tribunal le concedió a “Papo” los permisos para el uso de suelo y la construcción de la granja, y el otro es por el permiso de funcionamiento de la granja, señaló Orbelín Montiel Cortés.

“En el juicio de la licencia de funcionamiento la gente de Homún ya forma parte como tercero perjudicado”.

En los juzgados federales hay cuatro amparos, uno tiene que ver con el tema de la autoconsulta, otro con el tema de la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), el otro es por el amparo de los niños y sus mamás, y el cuarto porque en uno de los juicios el tribunal local le negó a los de Homún la intervención como terceros involucrados.

Montiel Cortés comentó que la suspensión del amparo es temporal mientras se termina de resolver el proceso, pero la gente de Homún quiere que la negación sea en definitiva para que no opere la granja.— Luis Iván Alpuche Escalante

Asimismo, dijo que entre las cuestiones medulares que se demandan dentro del amparo de la infancia destaca el tema de la contaminación, el cual es fundado, no solo por descarga de aguas negras, sino también por la extracción de agua porque no es una granja cualquiera, es una granja que maneja 49 mil cerdos.

Algo de lo que no han podido defenderse, apuntó, es que no hicieron consulta a un pueblo indígena, Homún es un pueblo maya que debió ser consultado, pero no se hizo y ellos (el pueblo) hicieron una autoconsulta donde el rechazo a la granja fue mayoritario.

Tampoco se tenía un plan de manejo sustentable de la reserva hidrológica, cuando era una obligación del gobierno emitirlo, aseguraron los activistas.

A la par, señalaron que la empresa argumenta que creará empleos, pero eso es una falacia, ellos pedían que se rechazara el amparo por los trabajos que iban a generar.

“Los de Homún siempre han cuidado el medio ambiente, las actividades que realizan son amigables con el entorno, todo lo contrario de una granja automatizada, que si bien va a crear empleos, están sujetos a una paga que seguramente no será buena”, dijo Montiel Cortés.

En el caso de la gente de Homún, son dueños de sus cenotes, de sus restaurantes, no es equiparable, hablan de un desarrollo, pero es una falacia argumentativa, agregó el activista.

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