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Yucatán, codiciado

Personas, empresas y grupos locales, nacionales y extranjeros vienen al estado para hacer negocios o para vivir.— Brote de conflictos en torno a las tierras ejidales

Por su nivel de seguridad y la calidad de vida que ofrece, Yucatán es codiciado por particulares, empresas y grupos locales, nacionales y extranjeros que quieren venir a vivir o a hacer negocios aquí, lo que está generando un aumento en la demanda de tierras y eso ha removido las aguas entre los ejidatarios y sus líderes, afirma Salvador Arteaga Trillo, asesor ejidal.

Las zonas más codiciadas, señala, son Mérida y sus alrededores, las costas y los lugares que quedaron incluidos en la ruta que tendría el Tren Maya.

Hay una explosión demográfica ahora en Yucatán porque está llegando gente de fuera a vivir, porque les atrae el estilo de vida yucateco, por la paz y la tranquilidad, y evidentemente que necesitan casas o terrenos para vivir, añade Arteaga, quien en los últimos días encabezó a un grupo de ejidatarios que tomó las instalaciones de la Procuraduría Agraria en Mérida.

Conflicto

Las manifestaciones de inconformidad que se reflejaron en la toma de la oficina pública apuntan contra el exdelegado Alfredo Ramírez Gómez, a quien se acusa de indebida injerencia en los asuntos ejidales, pese a que desde el 31 de mayo pasado presentó su renuncia a la delegación de la Procuraduría Agraria como parte de la desaparición de esta figura en la administración pública federal.

El problema tomó rumbo a una solución con la intermediación de Joaquín Díaz Mena, representante del gobierno federal en el estado a quien los inconformes le dieron un voto de confianza.

Energía alternativa

Respecto al interés que genera Yucatán, Arteaga Trillo indica que, por necesidades del planeta, están de moda las energías alternativas y hay compañías extranjeras que tienen proyectos para instalar en la entidad campos eólicos y solares para lo cual también requieren tierras.

Sabemos que ha llegado gente de España, Suecia, Alemania y otros países buscando miles de hectáreas para desarrollar sus proyectos, dice el entrevistado.

Oriundo de Champotón, Arteaga Trillo ha tenido intervenciones en diversos pasajes de la vida política en la Península. Con antecedentes perredistas, también ha ejercido cargos en gobiernos priistas.

En el gobierno de Rolando Zapata Bello fue jefe operativo de la Unidad Estatal de Protección Civil. Ahora tiene acercamientos con funcionarios de Morena, como los diputados federales Alfonso Ramírez Cuéllar y Eraclio Rodríguez Gómez.

Salvador Arteaga explica su reaparición en la escena pública a partir de una invitación que le hacen Ramírez Cuéllar y Eraclio Rodríguez para organizar en Yucatán grupos de economía social, como cooperativas, para insertarlas en las cadenas productivas agropecuarias.

Nos invitan a participar y nos encontramos con un conflicto bastante serio en el campo yucateco, en los ejidos, relata.

El ejido yucateco

Este conflicto se debe a que los ejidatarios no tienen mucha certeza sobre la situación jurídica de sus tierras, explica el asesor, quien también expone los siguientes conceptos:

El ejido yucateco de la zona henequenera es muy viejo; en los padrones hay gente de la tercera edad, diabéticos, amputados, ciegos, sordos…, he ido a asambleas donde los llevan en sillas de ruedas; la inmensa mayoría son de 60 años para arriba.

Los hijos ya no se meten a producir. Por eso prefieren emplearse como taxistas, camioneros, albañiles en Cancún, etc. Entonces, esta gente de los ejidos requiere ayuda para ejercer sus derechos.

Muchos no saben, por ejemplo, que los derechos ejidales se pueden heredar en vida, pero tiene que haber un juicio. Alguien puede ser propietario de una parcela de ocho hectáreas, pero no la puede dividir entre toda su familia. La ley pide que sea sólo un heredero. También se podría demostrar que el ejidatario está incapacitado, si ese fuera el caso, y se puede trasladar la propiedad a uno de sus familiares, al que él quiera.

El destino de la tierra

Pero aquí hay un grave problema: el de la gente de los ejidos que sí quiere trabajar y no puede tener acceso a tierras. No hay forma de hacer más parcelas que cambiando el destino de las tierras, en una asamblea. Así, las tierras de uso común se titulan y se dividen en porciones para darles a cada quien su cachito. El dueño de la tierra puede hacer que sus hijos se avecinden y sean ejidatarios, para que tengan acceso a la tierra y puedan producir.

Ciertamente no todo el que titula un pedazo de tierra ejidal la vende. Por lo general usa esta titulación para tener acceso a programas de apoyo para producir. Hay gente que quiere entrar para cooperativarse, son ejidatarios, han vivido con la familia del ejido pero no tienen tierra. Por eso están en un proceso de cambio de destino.

Pero hay quien sí va a vender su tierra y ahí pueden entrar empresas, particulares que la compren. Eso es cierto, pero son fenómenos que se dan no solo en el campo yucateco, sino también en en el campechano, en el quintanarroense, en todo México.

Esto se viene haciendo desde 1992, cuando se aprobó la ley agraria, con reformas al artículo 27 de la Constitución. No es nuevo…

En el gobierno de Carlos Salinas se diseña un mecanismo mediante el cual la propiedad ejidal se puede convertir en propiedad privada.

Fue cuando aparece el Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos (Procede) y una serie de organismos del gobierno que pueden regularizar y dar los pasos legales para que un ejido pueda tener el dominio pleno. De esa manera, cada ejidatario puede decidir que su parcela ya no siga siendo ejidal, que la titule, que sea propiedad privada y que con ella pueda ir al banco y obtener financiamiento, junto con otros que ya titularon, para producir.

Hay quien dice que los bienes son para remediar los males, y vende la parcela. Hay gente que cotidianamente acude a estos mecanismos, para curarse de una enfermedad, para estudios del hijo, o para financiarse para producir. Lo importante es que a partir de que se hace la reforma a la ley agraria se abre la posibilidad de dar los pasos legales necesarios para convertir la propiedad ejidal en propiedad privada.

Es opción, no es obligación. Yo soy ejidatario del ejido Paraíso en Champotón, es un ejido que tiene el dominio pleno, pero yo no he querido titular mi parcela, sigue siendo ejidal y como yo hay un montón de compañeros del ejido. Hay quien ya la tituló, la volvió propiedad privada y ya la vendió. Es su derecho y eso nadie se lo puede vulnerar.

Resistencias

En Yucatán llegamos y comenzamos a ver ciertas resistencias. Evidentemente yo no estaba tan inmerso en la política y en todo lo que se estaba dando en el sector ejidal, pero yo no rechazo un reto, cuando veo algo posible, lo asumo y lo hago.

Entonces empezamos a luchar con los líderes ejidales. En Muxupip fue el ejido donde dije vamos a empezar, vamos a ver de qué se trata. Ya que se dijo que sí en México iniciamos el proyecto de hacer la primera asamblea y nos encontramos que en todo ejido hay un grupo mayoritario, que es el que gana la elección generalmente, y un grupo minoritario que entre ellos le llaman la disidencia. Esta última es gente que tiene derechos y en algún momento piensa que lo que está haciendo la mayoría está mal y se lanza con todo contra la mayoría. Pero hay gente muy combativa, grosera y violenta.

Entonces nos damos cuenta de que hay conatos de violencia, que se boicotean las asambleas y que en ocasiones se tiene que pedir el apoyo de la fuerza pública estatal, porque de otra manera no se pueden tomar los acuerdos.

Difuntos en los padrones

Para los acuerdos en una asamblea se requiere mayoría calificada de 75%, algo que es difícil de lograr en muchos ejidos, porque en el padrón todavía hay mucho difunto, no se han depurado esas listas. Hay mucha gente que ya murió y cada día se mueren más y siguen estando en el padrón.

Ahora el brote de inconformidad en Yucatán ha coincidido con el inicio de un nuevo gobierno federal.— Víctor M. Dzul Zum

Las tierras ejidales

Salvador Arteaga Trillo ha reaparecido en la escena política como asesor de ejidatarios.

Coordinación

En entrevista con el Diario, dice, entre otras cosas, que hasta ahora son 39 ejidos los que coordina y asesora política, logística y un poco jurídicamente. No es mi carrera el Derecho, pero algo he aprendido y además tengo amigos abogados que nos están apoyando en las diferentes tareas, comenta.

La Procuraduría Agraria

Como decía mi abuela, piensa mal y acertarás, señala Arteaga. Yo no tengo pruebas para acusar a nadie, pero empiezo a oler mal el asunto (de la Procuraduría Agraria), como que empieza a salir el peine. Nosotros hacemos una protesta, haciendo uso de nuestro derecho, en la Procuraduría. Nos enteramos de que por un fenómeno interno al gobierno federal, el señor (Alfredo Ramírez) ya no era delegado, pero seguía operando como tal.

“No hay que satanizar”

Lunes Negro para el peso y Wall Street