in

AMLO muestra cómo no manejar un escándalo

Foto: agencias.

“Los alegatos no han sido probados pero son impresionantes”,  inicia un artículo publicado en “The Economist” que expone cómo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha  manejado el caso Lozoya y todo el escándalo de corrupción.

Te puede interesar: Raquel Buenrostro es "La Dama de Hierro" de la recaudación: Financial Times

 En una declaración de 63 páginas, divulgada el 19 de agosto, Emilio Lozoya, exjefe de Pemex, acusó de corrupción a 17 mexicanos.

Según Lozoya, Enrique Peña Nieto, presidente de 2012 a2018, se benefició del pago de millones de dólares por parte de Odebrecht, una constructora brasileña acusada de sobornar a funcionarios en toda América Latina. El dinero habría financiado, según Lozoya, la campaña presidencial de Peña Nieto y también persuadido a los legisladores para votar a favor de las reformas energéticas.

Por su parte, Felipe Calderón, el predecesor de Peña, supervisó los tratos corruptos entre Pemex y Braskem, una empresa petroquímica de parte de Odebrecht.

¿Qué ha hecho AMLO en medio del escándalo?

El presidente Andrés Manuel López Obrador ve el escándalo como una reivindicación, pues con su discurso ha sostenido  durante mucho tiempo que la pobreza y la desigualdad son culpa de un “régimen corrupto”.  A eso le debe su victoria, a que juró eliminarla del país.

Un modelo para castigar a la corrupción que tendría otros fines

The Economist analiza la estrategia de AMLO.  “Si López Obrador habla en serio, daría un paso atrás y permitiría una investigación exhaustiva e imparcial de los cargos contra Lozoya, luego haría los juicios. De esta manera  haría un modelo para castigar a la corrupción que desalenté a futuros infractores de la justicia. Por lo tanto, el escándalo podría marcar un punto de inflexión en la lucha perdida de México contra el soborno. Todo esto es lo que AMLO dice que quiere, pero parece poco probable. Preferiría ganar aplausos por denunciar el fraude que construir las instituciones para investigarlo, castigarlo y prevenirlo”, acusa el medio citado.

El fiscal general, Alejandro Gertz, es un aliado político (fue asesor de seguridad de AMLO durante la campaña electoral). Gertz eligió un fiscal anticorrupción sin hacer una convocatoria pública de candidatos. El año pasado, el presupuesto de la Fiscalía fue el monto más bajo asignado desde 2008.

El modelo de AMLO, incompatible con el estado de derecho

El presidente planea celebrar un referéndum sobre si los ex presidentes deben ser procesados, de hecho, quiere dejar el trabajo de los fiscales a los ciudadanos. Eso es incompatible con el estado de derecho.

AMLO también mostró un video de funcionarios contando efectivo en su conferencia de prensa matutina y se grabó  a sí mismo hojeando el expediente de Lozoya mientras ofrecía un comentario continuo. Todo esto contrasta con las investigaciones anti-soborno Lava Jato (Car Wash) en Brasil, que fueron realizadas por jueces y fiscales independientes y que persiguieron a tres ex presidentes.

De acuerdo con The Economist, pocos cuestionan al personal de AMLO, pero de alguna manera puede estar fomentando a la corrupción. Recortó los sueldos de los altos funcionarios, aumento su tentación de buscar recompensas. La proporción de mexicanos que dicen haber pagado sobornos incrementó en un 7.5% entre 2017 y 2019, y la cantidad promedio de sobornos que pagaron aumentó un 70%, según una encuesta oficial.

Poco después de que saliera a la luz el testimonio de Lozoya, apareció un video de Pío López Obrador, hermano de AMLO, aceptando bolsas de dinero en efectivo en 2015 de un funcionario del estado de Chiapas para apoyar a Morena, el partido político de AMLO.

 “Por supuesto, el asunto debe investigarse”, dijo el mandatario e insistió en que no hay comparación entre las fechorías de gobiernos pasados ​​y cualquier cosa que Morena pudiera haber hecho.

“Sus palabras suenan huecas. Limpiar México requiere la creación de instituciones independientes y eficaces. Esto puede ser más lento y aburrido que el alarde presidencial, pero es mucho más probable que funcione. México necesita el estado de derecho, no un hombre fuerte”, sentencia y concluye The Economist.

El artículo original se publicó en "The Economist" y puede consultarse a continuación.

Intervención del gobernador Mauricio Vila Dosal en la presentación del Plan de Mejora Urbana para el Centro Histórico de Mérida (Foto de José Valerio Caamal Balam)

Anuncian cambios en paraderos, aceras e imagen en el Centro Histórico