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Caos en Morena pone en riesgo a AMLO y la ''Cuarta Transformación''

Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo, quienes se disputan la presidencia de Morena (Foto de El Universal)
Mario Delgado y Porfirio Muñoz Ledo, quienes se disputan la presidencia de Morena (Foto de El Universal)

CIUDAD DE MÉXICO.- Las divisiones en Morena, partido que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia con abrumadora mayoría y es la principal fuerza política del país, podrían poner en riesgo los cambios estructurales que el mandatario ofrece dejar como legado.

El partido está dividido y se ve incapaz de elegir a su nueva directiva con lo que ese proceso, lleno de acusaciones y golpes bajos, quedó en manos del Instituto Nacional Electoral (INE), que después de intentos infructuosos podría anunciar al nuevo presidente a fines de esta semana.

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Para Morena tener una dirigencia fuerte, algo por lo que luchan actualmente dos aspirantes, y un partido estructurado es básico de cara a las elecciones de medio mandato (en 2021) en las que se renovará la Cámara de Diputados, 30 de los 32 congresos estatales y se elegirán 15 gobernadores.

Fortalecerse también será clave para el partido si quiere sobrevivir a su mentor, que por mandato constitucional tiene prohibida la reelección y dejará el cargo en 2024.

Necesidad de López Obrador

El presidente, en medio de una crisis económica, la pandemia del nuevo coronavirus y el escándalo por la detención en Estados Unidos por narcotráfico de un exsecretario de la Defensa, necesita que Morena aumente su poder si quiere culminar lo que llama la "Cuarta Transformación”.

López Obrador ofrece cambios estructurales y constitucionales que sólo podrá aplicar con mayorías legislativas cómodas, explicó el politólogo Hugo Concha, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las elecciones se ganan con dedicación y orden, sobre todo porque López Obrador no estará en las boletas, coincidieron analistas.

Desorganización en Morena

Sin embargo, la desorganización interna de Morena es tal que ni siquiera pudo actualizar su censo de militantes: dice tener más de tres millones, pero su registro oficial no llega a los 500,000.

“Tenemos que poner la casa en orden”, afirmó Aurora Pedroche, una militante de Ciudad de México que se ilusionó con la otra forma de hacer política que propugnaba el partido que ayudó a fundar.

Morena existe porque López Obrador no pudo controlar por completo el partido de izquierda que patrocinó sus dos primeras e infructuosas candidaturas a la presidencia en 2006 y 2012, el PRD.

Cuando sus rivales quedaron a cargo de esa agrupación, López Obrador, su figura más popular, lideró un gran éxodo y creó Morena en 2014, un movimiento con el que apelaba a romper con el pasado y hacer política de otra manera.

En torno al carisma de su líder

"El partido se aglutinó en torno al carisma de un solo hombre en lugar de configurarse en torno a una ideología y eso hizo que Morena se convirtiera en una organización 'atrapa todo'”, explicó Flavia Freidenberg, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

El electorado, harto de un pasado marcado sobre todo por corrupción, apoyó de forma abrumadora a López Obrador que ganó por más de 30 puntos en 2018.

Su coalición, liderada por Morena, consiguió consiguió siete de las 9 gobernaciones en juego en aquel momento.

Pero esa amalgama convirtió a Morena en un “partido de tribus”, que ahora actúa como brazo ejecutor de las políticas del presidente pero sin mensajes ni propuestas claras, señala Flavia Freidenberg.

Tiene una "buena noticia"

“Morena es todo y no es nada”, sintetizó Hugo Concha que, además de académico, fue secretario ejecutivo del organismo electoral federal.

“Un día oyes propuestas de locos, otro día cambian de opinión… es muy difícil mandar una señal que le diga a la gente ’aquí hay ideas distintas’”, apunta.

De cara a los comicios de 2021, la buena noticia para Morena es que los dos principales partidos de oposición, PRI y PAN, se encuentran en peor forma.

Además, el tribunal electoral federal avaló este mes el registro de tres agrupaciones nuevas que, aunque pequeñas, son aliadas de la “Cuarta Transformación”, pero rechazó la creado por el expresidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala, escindida del PAN.

Panorama del PRI y PAN

El PRI gobernó México ininterrumpidamente de 1928 al año 2000 y conserva la mayor cantidad de gobernaciones, 12, pero su breve regreso a la presidencia entre 2012 y 2018 estuvo tan marcado por los escándalos de corrupción que quedó debilitado y sin timón.

El PAN, pese a carecer de un líder claro, es la única oposición formal al oficialismo gracias al poder que mantiene en los estados.

Sin embargo, ciertos grupos de extrema derecha han intentado actuar por su cuenta, alimentando la polarización del país con protestas y un fuerte mensaje de odio al presidente.

Morena parece estancado en el pasado:

Por un lado, López Obrador demuestra ser un maestro en técnicas en las que antaño se especializó el PRI (liderazgo carismático, nacionalismo y programas de subsidios).

Por otro, los aspirantes a dirigir Morena se enfrascan en acusaciones mutuas ante la incapacidad del partido de realizar una elección interna democrática, algo que el propio López Obrador critica.

Candidatos a dirigir el partido

Los dos candidatos a la presidencia de Morena son Porfirio Muñoz Ledo, un político experimentado de 87 años que trabajó para todos los grandes partidos (lideró el PRI, fundó el PRD, tuvo cargos en gobiernos del PAN y luego se integró a Morena) y es crítico de López Obrador; y el líder legislativo Mario Delgado, un político de 48 años visto como más obediente al presidente.

El INE ya hizo dos encuestas y esta semana terminará la tercera, después de que en la segunda decretara un empate técnico que suscitó fuertes críticas de Muñoz Ledo, que ya se consideraba vencedor.

“Estamos metidos en un embrollo absurdo con el que no estamos de acuerdo”, se quejó Aurora Pedroche, militante jubilada.

“Morena está muy rota pero vamos a cerrar filas con quien gane”, afirmó.

El proyecto, lo importante

A su juicio, lo importante es el proyecto de la “Cuarta Transformación” y por eso aseguró que la militancia no dará a nadie “un cheque en blanco”.

Según el politólogo Concha, una de las ventajas de Muñoz Ledo es que ofrece una relación de respeto mutuo, pero no de subordinación incondicional a López Obrador.

Por su parte, añade, Delgado es considerado un operador del canciller Marcelo Ebrard en su apuesta por llegar a la presidencia en 2024.

“Un gobernante no puede oír la voz de los serviles sino de los críticos”, dijo Muñoz Ledo en una reciente entrevista con The Associated Press.

Se trata de una de las pocas voces duras con ciertas decisiones del gobierno, como la política migratoria, que considera complaciente con Estados Unidos.

Borroso futuro de Morena

También ha defendido la idea de pasar de un “presidencialismo caudillista a un presidencialismo parlamentario”.

Pero no está claro que Morena pueda llegar a ser algo más que un partido a la sombra de López Obrador.

En Morena manda el líder carismático, sea quien sea el burócrata que tenga la presidencia del partido”, señala Flavia Freidenberg.

“Un partido sólo se institucionaliza cuando sobrevive al líder”, apunta.

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