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Una sacudida para el Ejército

El general Salvador Cienfuegos Zepeda (al centro) en un evento en el Campo Militar Número 1 en Ciudad de México cuando era titular de la Secretaría de la Defensa. Su detención es un fuerte golpe al Ejército

Cimbra en el país la detención del Gral. Cienfuegos

CIUDAD DE MÉXICO (AP).— La detención en Estados Unidos de un exsecretario de Defensa por vínculos con el narcotráfico sacudió a México y asestó un duro golpe a la credibilidad de las fuerzas armadas del país, a las que el actual presidente ha involucrado cada vez en más actividades.

El mandatario Andrés Manuel López Obrador dijo ayer que el arresto del general Salvador Cienfuegos la víspera en Los Ángeles es un hecho “lamentable” que deberá probarse y “una muestra inequívoca de la descomposición del régimen” durante los gobiernos de sus predecesores.

Y aunque garantizó que se perseguirá a posibles cómplices, reiteró su apoyo a los actuales mandos de las fuerzas armadas.

“Todos los que resulten involucrados en este asunto... en la Secretaría de la Defensa, van a ser suspendidos, retirados y, si es el caso, puestos a disposición de las autoridades competentes”, afirmó. “No vamos a encubrir a nadie, ya pasó ese tiempo”.

Sin embargo, algunos analistas consideraron que el golpe no sólo afecta a las administraciones pasadas, sino que es un cuestionamiento a los cada vez más poderosos militares mexicanos y a toda la estrategia contra los cárteles que desde hace décadas se apoya fundamentalmente en las fuerzas armadas.

“Es un golpe brutal al combate a la delincuencia organizada”, afirmó Guadalupe Correa-Cabrera, profesora asociada de la universidad estadounidense George Mason.

López Obrador indicó que hace dos semanas la embajadora mexicana en Washington, Martha Bárcena, le había adelantado que había una investigación en marcha contra Cienfuegos en el país vecino, pero desconocía los detalles. Agregó que no hay abierta ninguna indagatoria en México contra el general. La Secretaría de la Defensa no se ha pronunciado sobre el caso.

Cienfuegos, de 72 años, es el exfuncionario de mayor rango en ser arrestado desde la captura en 2019 en Texas de Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública del presidente Felipe Calderón de 2006 a 2012.

López Obrador dijo que la investigación a Cienfuegos la lleva la misma corte que está enjuiciando a García Luna y que es también la que condenó al líder del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, a cadena perpetua el año pasado.

Samuel González, fundador de la oficina especializada en delincuencia organizada de la fiscalía mexicana, cargo en el que estuvo de 1996 a 1999, señaló que el origen de todo es el juicio contra “El Chapo”, en el que fueron mencionados generales de cuatro gobiernos previos al actual.

Por ello consideró que la investigación en marcha actualmente en Estados Unidos es en realidad un juicio a todos los cárteles y a los vínculos de los servidores públicos y los cárteles.

“Es un cambio de paradigma fortísimo”, comentó. “En Estados Unidos se están metiendo al área de seguridad entera y es la primera vez que lo hacen. ¿Se van a meter con la protección política y van a llegar a un expresidente? Parece que los fiscales de Nueva York sí quieren llegar al área política”, dijo.

El primer general acusado y condenado a 40 años de prisión por sus vínculos con el narcotráfico en México fue el ya fallecido Jesús Gutiérrez Rebollo, designado zar antidrogas en 1996 por el entonces presidente Ernesto Zedillo y considerado por las autoridades estadounidenses de reputación impecable. Al año siguiente de su nombramiento fue arrestado tras descubrirse que se hospedaba en un departamento de lujo propiedad del entonces líder del Cártel de Juárez, Amado Carrillo Fuentes.

González dijo que es posible que ahora pueda haber “golpeteos, cambios, protestas o semi revueltas” en el seno de las fuerzas armadas como las que hubo a fines de los 90 cuando México llevó a cabo su primer gran juicio contra el narcotráfico. Pero auguró que López Obrador podrá controlarlas y que el ejército como institución resistirá.

Correa-Cabrera advirtió que aunque López Obrador quiera limitar el problema al pasado, no se sabe qué redes creadas por los altos funcionarios investigados ahora en Estados Unidos pueden seguir funcionando.

“Estamos en una situación complicadísima”, agregó la académica, porque se cae “la última instancia a la que se recurrió para resolver el problema tan grande que tiene México... Todas nuestras instituciones están corrompidas”, dijo.

“Ninguna institución está libre de la corrupción en México”, coincidió Maureen Meyer, vicepresidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos.

“Los protectores políticos de los cárteles sólo son detenidos después de que dejan de ser políticos”, lamentó Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia. “Para terminar con la impunidad estos procesamientos deben realizarse durante sus mandatos”, agregó el académico.

 

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