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Ciudad de México, en crisis

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Covid pone a la capital del país contra las cuerdas

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Ciudad de México se enfrenta al momento más crudo de la pandemia a casi un año de su comienzo con los hospitales saturados, largas colas para abastecerse de oxígeno, un sistema de transporte público colapsado y la hostelería al borde de la quiebra.

“Sí, estamos sobre el 89% de ocupación hospitalaria”, confirmó ayer la Jefa de Gobierno de la capital del país, Claudia Sheinbaum, pese a que los cálculos de su gobierno contemplaban haber dominado a estas alturas el nuevo pico de la pandemia.

Para conseguirlo, Ciudad de México mantiene sus actividades no esenciales clausuradas desde el pasado 19 de diciembre, una medida que no parece haber tenido un impacto positivo en el número de contagios, fallecidos y hospitalizados.

“Hay muchas alertas. Cada día hay como cuatro o cinco en el tiempo que yo estoy aquí, que no estoy todo el día, de personas muertas por covid”, explicó Patricia desde el Hospital Balbuena, donde su esposo permanece internado por otra patología.

Patricia espera cada día varias horas afuera de este nosocomio del oriente capitalino, junto a decenas de familiares de pacientes con covid que por fin encuentran una cama tras andar por diferentes hospitales.

“Hay más gente. Llega más. Hay muchos que se van porque sus familiares fallecen, pero siguen llegando más”, observó la mujer.

Los datos más recientes de Ciudad de México revelan que hay 4,993 personas hospitalizadas en la capital y otras 1,648 camas con ventilador ocupadas, números sin igual desde el comienzo de la pandemia a finales de febrero del 2020 en una capital que ha aumentado su capacidad hospitalaria en un 38 % en el último mes.

La metrópoli registra cerca del 20 % de todos los fallecimientos del país, con 23,835 decesos, además de rozar 375,000 contagios.

Si la situación de los hospitales es poco alentadora, los pacientes que afrontan la covid-19 en casa no vislumbran un horizonte mejor debido a la escasez de oxígeno médico que asola la ciudad, con largas filas en los puntos de rellenado pese a los esfuerzos de las autoridades por ampliar la cobertura.

Las medidas de contención, cuyo efecto aún no se nota en hospitales y contagios, tienen contra las cuerdas a las actividades económicas no esenciales, que tienen más de dos semanas en un segundo cierre.

“Yo creo que el sector ya no aguanta. La apertura que se dio el lunes es un acto desesperado, no antes visto. Porque no tienes dinero para pagar la nómina, no tienes dinero para pagarle al casero, no tienes dinero para pagar nada”, lamentó Germán García, vicepresidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac).

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