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Denuncian presión de las autoridades

Migrantes hondureños que parten de una caravana descansan en el punto fronterizo El Florido

La mayoría de la caravana migrante cambia de ruta

TEGUCIGALPA (EFE).— La mayoría de los miles de migrantes hondureños que ayer salieron de su país con la idea de llegar a Estados Unidos, cambiaron a última hora la ruta para llegar hasta la frontera con Guatemala, informó uno de los participantes en la movilización.

“A última hora se tomó la decisión para hacer más corto el viaje y porque vimos mucha movilización exagerada de camiones de la Policía y el Ejército siguiéndonos”, indicó José Bardales, quien procede de un campo bananero cercano al municipio de La Lima, departamento de Cortés, en el norte hondureño.

El migrante explicó que, en principio, la idea era salir del país por el punto aduanero de Agua Caliente, departamento de Ocotepeque, pero que al final decidieron hacerlo por El Florido, Copán, ambos en el occidente del país, por el seguimiento de las fuerzas de seguridad, que “igual se dieron cuenta, se regresaron y nos dieron alcance”.

“Ellos —los policías— dicen que no molestarán, pero siempre es diferente lo que dicen, a lo que actúan. Estamos hablando todos los compañeros que hemos llegado a El Florido para ver si tomamos la decisión de salir mañana en la madrugada”, subrayó Bardales.

Además, estaban esperando a muchos de los migrantes que venían rezagados.

La idea de salir a primeras horas de hoy “es mejor”, dice Bardales, “porque así, si se diera un acto contra nosotros, los policías de Guatemala y Honduras no podrán alegar que hicimos un relajo en la oscuridad de la noche”.

Bardales relató que desde el pasado jueves llegó a la Central Metropolitana de Autobuses de San Pedro Sula, en el norte del país, para salir ayer en la madrugada con la caravana, que ha venido siendo promovida en redes sociales desde el pasado día 1.

Al llegar a El Florido, Bardales relató que el viaje es muy cansado, con una situación precaria en este camino y bastante cruel, y que el Estado hondureño se ha encargado de enviar camiones con policías y militares, en vez de enviar agua y comida.

“Nosotros tenemos la necesidad por lo que hemos sufrido con la pandemia de Covid-19 y las tormentas “Iota” y “Eta” que nos terminaron de arruinar a finales del año pasado”, dijo el migrante, quien señaló además que a su esposa y su hija de nueve años las dejó en la casa de sus suegros.

Bardales indicó que en el campo bananero de Guaruma, donde ha vivido desde hace muchos años, han perdido todo con su familia por las severas inundaciones que dejaron “Eta” e “Iota”, y que en la caravana va con siete familiares juntos, entre primos y sobrinos.

“En el camino la gente se ha conmovido de nosotros, algunos nos regalaron agua, una tortilla, otros nos daban jalón en su carro para que no camináramos y nos llevaban hasta donde podían”, acotó.

En algunos puntos de la carretera, fueron obligados por los policías a que se bajaran en los transportes en que viajaban los migrantes, según el relato de Bardales, de oficio mecánico automotriz, que le permitía “hacer uno que otro trabajo muy esporádico”.

En El Florido, Efe pudo constatar ayer que en el lado hondureño había al menos unos 150 elementos de la Policía, mientras que el número es mucho mayor en el territorio fronterizo guatemalteco.

“Con mi esposa nos estábamos levantando con un pequeño negocio que teníamos en nuestra casa, el que perdimos en un 90 por ciento, ahora lo que quiero es seguir luchando para recuperarnos, por eso he decidido irme para ver si llego a Estados Unidos a trabajar un tiempo y después regresar”, indicó el migrante hondureño.

Añadió que la casa de su familia, que fue “dañada parcialmente por las inundaciones, la está pagando mediante un contrato” y no quiere perderla.

Bardales dijo que dejó a su esposa y su hija con sus suegros, porque el camino de las caravanas “es muy duro, nada fácil para las mujeres y los niños”.

“Duele dejar su patria, uno quisiera salir adelante en su propia tierra, pero situaciones sociales y políticas no nos permiten y entonces uno tiene que tomar este tipo de decisiones”, enfatizó.

La idea de Bardales es “trabajar duro en Estados Unidos”, donde dice que tiene “unos primos”, y sabe que “el dinero no se va a recoger, como muchos creen, sino que se trabaja duro para ganarlo”.

“Hay que ir a luchar para sacar adelante nuestro sueño de levantarnos, la idea es ir a los Estados Unidos, trabajar y regresar a nuestra patria, que sabemos que es rica, pero está en manos de pocas personas que son las beneficiadas del país”, enfatizó, al recordar que su pequeña hija “quedó llorando cuando partí”.

 

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