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El Tren Maya tendría un serio costo social en la Península de Yucatán

Imagen ilustrativa (Megamedia)
Imagen ilustrativa (Megamedia)

Los problemas que propiciaría una mala planeación en la construcción del Tren Maya no solo abarcan lo relacionado con la flora y fauna silvestre, sino también aquello referente a las comunidades de la región, de acuerdo con fuentes de la asociación Pronatura Península de Yucatán, A. C.

Esta es la segunda parte de una entrevista con la maestra en Ciencias María Andrade Hernández, directora de la agrupación, y al doctor Anuar Hernández Saint Martín, especialista en fauna silvestre.

Primera entrega: Estos son los potenciales riesgos ambientales del Tren Maya

Mientras que en la primera se habló de los temas que implican a la flora y fauna, en esta se hablará de los posibles impactos de los nuevos centros de población  y el turismo regional.

Agua para la gente

De acuerdo con los entrevistados, los funcionarios a cargo de la obra han expresado su interés en construir nuevos centros de población en sitios que hoy son zonas forestales.

El proyecto del Tren Maya prevé la construcción de nuevos centros de población en áreas de alta biodiversidad y críticas para la conectividad biológica como Calakmul.

En esta región se prevén siete centros de población de los cuales se planea la construcción de dos en esta administración (uno con hasta 50,000 habitantes), en una de las zonas mejor conservadas y que es crítica para la conectividad de ecosistemas en la Península y selvas contiguas con Belice y Guatemala.

En este mapa se observa en color rojo la zona más alta de la Península de Yucatán, indica María Andrade. El agua que se capta ahí llega a sitios tan lejanos como laguna de Términos, en Campeche, y al sur de Quintana Roo.

“Por su altitud, toda esa zona funciona como una fábrica de agua. Si ocurre un impacto en este sitio, se impacta a cientos de kilómetros a la redonda porque este sitio está abasteciendo de agua a una parte importante de la Península de Yucatán. Probablemente se afectaría al turismo, a la pesca de una gran zona, al flujo del agua”.

Es fundamental mantener selvas saludables que funcionan como fábrica de agua y que brindan servicios ambientales esenciales para la sociedad como la polinización, que a su vez fortalece la seguridad alimentaria en el largo plazo.

Las selvas de la región de Calakmul son un parteaguas peninsular que definen el curso de los escurrimientos superficiales y subterráneos al formar las cuencas altas. Abastecen los acuíferos subterráneos en la vertiente occidente (Sonda de Campeche) que alimentan los sistemas lacustres y humedales más importantes de Campeche (APFF Lagunas de Términos), y en la vertiente oriente abastece de agua a los humedales del sur de Quintana Roo; son parte del reservorio natural de carbono más grande de México.

Lo anterior debe ser un argumento fundamental para lograr una planeación integral del territorio en la Península de Yucatán.

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La directora de Pronatura pone un ejemplo simple: en la región de Calakmul, por el tipo de suelo, el agua está llena de sales y no es potable, y no hay ríos superficiales.

La principal fuente de este vital líquido son cuerpos de agua llamados localmente aguadas, y de ahí las comunidades y la fauna silvestre se abastecen. “¿Qué van a hacer sin agua?”.

Los nuevos centros de población no solo serían un problema ambiental, sino que tendrían un impacto en zonas críticas para la captación y transporte de agua. ¿Qué implican esos centros de población?, ¿cuánta tierra demandará la gente que esté ahí?

“Si se hacen los nuevos centros de población, aumentará la cantidad de gente dentro de áreas de alta biodiversidad, las zonas hidrológicas clave para abastecer agua, la gente en los nuevos centros de población necesitará recursos y para ello se causará deforestación, incrementaría problemas como la cacería ilegal, el tráfico de fauna y cambio de usos de suelo”.

Cada temporada de estiaje tanto la fauna silvestre como las comunidades sufren un desabastecimiento de agua en Calakmul. En este año comunidades como Xpujil y Zoh Laguna se quedaron sin agua por varios días.

Hoy día se abastece de agua potable a menos del 50% de la actual población (aproximadamente 28,000 habitantes). Pensar en construir nuevos centros de población en áreas con problemas de disponibilidad de agua carece de sentido común, comenta María Andrade. “Porque generará más problemas donde aún no se resuelve uno de los servicios más básicos que aqueja a las comunidades locales”.

Es fundamental desarrollar estrategias que aseguren que los impactos positivos que prevé este proyecto, como asegurar el abastecimiento del agua, sea también en beneficio de las comunidades y no solo para polos turísticos asociados a las estaciones del tren.

Puntos de bajada

Otra duda en torno al tren es la ubicación de las áreas poblacionales. Para la estación ferroviaria que se instalaría en el municipio de Calakmul se baraja como opción el acceso de Nuevo Conhuas a ese sitio arqueológico:

Propuesta para la estación del Tren  Maya en Calakmul (Imagen tomada de LopezObrador.org.mx)
Propuesta para la estación del Tren Maya en Calakmul (Fuente: LopezObrador.org.mx)

“Según el Presidente y toda su administración, el tren es para beneficiar a las comunidades, te subes al tren donde quieras”.

Con base en la actual propuesta, existe una alta posibilidad de que los turistas no se acerquen a las localidades aledañas a los vestigios. Entonces, si el visitante solo irá a la zona arqueológica de Calakmul y regresa al tren, pregunta la maestra, ¿dónde estaría el beneficio a las comunidades?

La construcción de las estaciones debería planearse de tal manera que sean parte de una cadena de valor que beneficien a las comunidades locales que ya realizan actividades sustentables. Lograr mayor solidez y alcances en la organización, capacitación y participación en las cadenas productivas de las comunidades es una meta prioritaria.

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El proyecto de Tren Maya se presenta como una alternativa para apoyar a la población más necesitada, por qué, en lugar de nuevos centros de población, no se trabaja en desarrollar estrategias que permitan preparar a las comunidades anfitrionas -que ya ofrecen productos turísticos- en términos de capacitación, infraestructura, servicios de salud, educación, imagen urbana, sistemas de abastecimiento de agua y esquemas de disposición final de residuos, entre otros, enfatiza María Andrade.

Consideraciones en lo económico

En la entrevista también se abordaron los aspectos turísticos que deben considerarse en el proyecto técnico del tren, empezando por la naturaleza misma del visitante que arriba al sureste del país.

“La realidad es que actualmente el turista que llega a Cancún y la Riviera Maya no se mueve de ahí, no es itinerante. Es un tipo de turista todo incluido, de playa”, refiere la directiva.

“Hoy no existe una demanda de movilidad del turista fuera de Cancún y Riviera Maya hacia otras partes de la Península. Suponemos que el proyecto del tren asume que con su construcción se generará dicha demanda, pero hasta ahora no se conoce un estudio de mercado“.

Por otro lado, se debe desarrollar un concepto de destino turístico de acuerdo con los atributos naturales y culturales que ofrecerán los sitios donde se prevén las estaciones del tren.

“Cuando visitas un lugar investigas qué hay ahí para ver si algo te interesa o no”, dice. En el plan del tren “hasta donde sabemos no existe aún un estudio de mercado ni uno de concepto de destino turístico” que sirva para la promoción.

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De ahí surge otro tema: “¿cómo preparas a las comunidades para ser anfitrionas de turistas si es gente que no se dedica al turismo? Aún no se está haciendo y tampoco se conoce alguna estrategia para hacerlo”.

En el caso de Calakmul, por lo que hemos leído en la prensa se ha dicho que quieren meter 8,000 turistas al día, comenta María Andrade. Actualmente los servicios sanitarios que tiene el INAH en el sitio arqueológico de Calakmul están rebasados.

De nuevo, pregunta, ¿cómo lo manejarán con tantos turistas?, ¿dónde está el estudio o de dónde sacaron esa cifra de 8,000 turistas para saber si es viable o no?

Por ello, reiteró que en este aspecto lo importante es trabajar ya en el concepto rector de destino de la ruta, integrando todos los destinos de acogida y los servicios.

Propuesta federal para la estación del tren en Mérida (Fuente: LopezObrador.org.mx)

Bellezas con plumas

Un nicho con alto potencial en la Península de Yucatán es el aviturismo, pues la región alberga el 50% de todas las aves de México. En Estados Unidos esa actividad está dejando una derrama económica millonaria y una gran cantidad de empleos.

Es fundamental considerar la vocación natural de los destinos de acogida en cada estación que se prevé, de tal manera que se potencien los impactos positivos, y su comercialización y difusión se haga en mercados especializados.

Por ejemplo, en Estados Unidos hay un potencial de 20 millones de personas dispuestas a viajar fuera del país para observar aves. Y la mayor parte de la derrama la deja donde va.

Además, explica, usualmente este tipo de perfil de visitante genera 1.5 ó 2 veces más derrama que el turista convencional.

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Reiteramos que no estamos en contra del desarrollo de un proyecto, señala la directora. Estamos en contra de un proceso que no ha sido claro ni sólido.

Creemos que deben mejorarse y fortalecerse los mecanismos de planeación y desarrollo de este proyecto con espacios de análisis y retroalimentación basados en la mejor información disponible, señala. 

“La participación interinstitucional e interdisciplinaria permiten que los aportes técnicos y científicos sean incorporados para orientar la toma de decisiones, y no solo se usen criterios políticos y administrativos”

Consulta a la “Madre Tierra”

Al ser una obra que abarca decenas de comunidades, debe someterse a una consulta, informa el doctor Hernández.

La información a las comunidades debe ir más allá de solo mencionar el beneficio potencial que generaría el proyecto, señala, debe brindarse información sobre los retos que implicaría para las comunidades anfitrionas en términos de capacidades y habilidades técnicas que deben generarse si se aspira a un beneficio en el mediano y largo plazo.

Lo hemos visto en Calakmul, añade la maestra. Estamos trabajando con cinco comunidades en temas de turismo, hace dos meses fuimos con ellas y le preguntamos a los pobladores qué piensan del Tren Maya. “Estamos entusiasmados porque traerá muchos turistas para nosotros”, responden.

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“Cuando se les preguntó ‘¿ustedes saben o están participando en la toma de decisiones de la ubicación de la estación del tren?, ¿cómo llegará hasta aquí el turista?’, ellos (los lugareños) nos responden que esa parte no se las han dicho o no se les ha consultado“.

“Le pregunto a esas personas quiénes las están capacitando para que reciban turistas: ¿los pobladores hablan inglés?, ¿manejan grupos?, ¿son guías?, ¿se les está capacitando en alimentos para ofrecer al turista de un nivel diferente..?”

“¿Qué es un escenario posible si no se fortalecen las capacidades locales? Vendrá gente de otro lado, comprará terrenos, se instalará y la gente local no necesariamente tendrá los beneficios esperados. Eso es lo que pasa siempre cuando no se planea bien este tipo de proyectos”.

La maestra reitera la importancia de informar a las personas. “Si les dices que les enviarás 8,000 turistas al día y que eso les dará para comer, pues claro que te dirán que quieren el tren”.

“Creo que como sociedad debemos exigir que las decisiones finales de este proyecto se hagan con base en información económica, social y ambiental que nos permita dimensionar estos temas y la viabilidad de este proyecto”.

¿Y cómo resolver estas dudas?

La principal exhortación de Pronatura para las autoridades a cargo del Tren Maya es que los estudios correspondientes se hagan “con el rigor académico necesario, que permitan tomar las mejores decisiones en términos costo-beneficio” y apegarse a la normatividad vigente internacional, nacional y local en derechos de las comunidades y aspectos ambientales.

También que se brinde información sólida del proyecto, objetiva, veraz y oportuna que permita emitir una opinión técnica sólida de los alcances, viabilidad e impactos.

La participación del sector académico en espacios de análisis y discusión es fundamental. En la Península de Yucatán existen centros de investigación y universidades con una larga trayectoria de trabajo, estas instituciones serían las más idóneas para generar y aportar la información que requiere este proyecto desde su planeación, operación y evaluación.

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Un consorcio integrado por estas instituciones fortalecería la coordinación y complementaría esfuerzos. 

Proponemos crear comités estatales, técnicos y académicos de seguimiento para que ellos den opiniones más sustentadas en la mejor información disponible dice. Y no solo en el rubro ambiental, sino en la parte social y económica.

Asimismo, consideran fundamental que no haya nuevos centros de población en área de alta biodiversidad y se respeten los instrumentos de gestión como programas de manejo de áreas naturales protegidas.

“Nuestra postura es que, en vez de hacer más, fortalezcan las localidades ya existentes, inviertan en que cuenten con servicios y productos para el turismo, para que mejoren su imagen, en cuestiones de salud y de educación”.

Sería bueno, sugiere, que a esos poblados los capaciten en temas de turismo. Incluso podrían detonar las actividades que ya se hacen aquí. Por ejemplo, que la miel producida en las comunidades se destine a los restaurantes de la zona, sería un esquema que impulse una cadena de valor con otras actividades económicas que ya se realizan.

Los bienes y servicios recibidos de los ecosistemas, su diversidad biológica y el bienestar humano son algo aparentemente obvio. Sin embargo, aún se generan tensiones y conflictos entre las políticas de desarrollo y el uso sustentable de los recursos naturales.

“No obstante, el bienestar de las comunidades humanas y el de las demás especies biológicas están interrelacionados; por tanto, son complementarios y no opuestos”.- ILSE ARJONA MANZANERO

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