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En riesgo especies polinizadoras por una “nube tóxica”

Apicultores revisan colonias de abejas afectadas por una fumigación tóxica en cultivos de Quintana Roo

JOSÉ MARÍA MORELOS.— Especialistas mexicanos investigan el impacto a largo plazo de la “nube tóxica” que generó la fumigación de un campo de chile habanero y que en un primer efecto causo la muerte de al menos 15 millones de abejas, poniendo en riesgo la cosecha de miel para el próximo año de los apicultores del ejido La Candelaria, en este municipio.

La “nube tóxica” que dejó el uso de fipronil, un químico que sería el que se usó para fumigar el plantío de chile, podría dejar efectos a largo plazo afectando otras especies de insectos como mariposas, arañas, abejas silvestres y hasta murciélagos, que son especies polinizadoras de la selva maya, señalaron expertos.

Apicultores de José María Morelos responsabilizaron al empresario yucateco Pablo Mendoza de causar la muerte masiva de miles de abejas, perder la cosecha de miel del segundo semestre y generar daños por más de 2 millones de pesos.

Más de 300 colmenas de abeja fueron afectadas por el empresario, quien aplicó el químico Regenet 4SC para fumigar su terreno y sembrar chile habanero, lo que causó la muerte de cientos de miles de abejas en un radio de cuatro kilómetros.

Los primeros reportes por la muerte masiva de abejas se hicieron el miércoles 8 de agosto ante el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (Ccmss), península de Yucatán, cuyos expertos se dieron a la tarea de recorrer cada uno de los plantíos afectados y los que a casi dos semanas de la fumigación siguen presentando problemas, a pesar de que están más alejados de la zona afectada.

Los 18 campesinos afectados de manera directa están a la espera del veredicto de las autoridades agrarias y de los resultados de los análisis practicados para poder saber los pasos a seguir.

Por ahora el panorama es incierto, pues todo apunta a que las colmenas afectadas están contaminadas y no podrán ser usadas nuevamente, de modo que deberán ser incineradas para evitar cualquier tipo de afectación a futuro.

De acuerdo con el apicultor Laureano Pech, la temporada de extracción de miel es de enero a julio y en septiembre, dependiendo de la temporada de lluvias.

Aurora Xontalpa Aroche, catedrática e investigadora de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo (Uimqroo), explicó que han acudido a diversas instancias académicas y organizaciones no gubernamentales para investigar el caso, pues se teme que las afectaciones se prolonguen varias semanas e incluso que haya repercusiones en la salud humana.— Infoqroo

Las pruebas, explicó, se enviaron a la delegación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), al Comité Estatal para el Fomento y Protección Pecuaria y también a la Ciudad de México, además de la Facultad de Veterinaria de la UNAM.

Las muestras que se están levantando por parte de médicos veterinarios que hacen su servicio social y otros que hacen tesis y que vienen de otras universidades son de cera, miel y abejas muertas, así como tierra y plantas del cultivo de chile habanero.

Según explicó, hay mucha preocupación en la comunidad y prácticamente en todo el municipio porque la mayoría de ejidos se dedican a la apicultura y temen la residualidad en los suelos, la pérdida de polinizadores, el impacto económico no solo entre los apicultores ya establecidos sino también en los jóvenes que empezaban su negocio propio y por la toxicidad permanente que podría afectar al ser humano.

Para la especialista es difícil que los apicultores puedan salvar la próxima cosecha, toda vez que tendrán que empezar de cero con la compra de las colmenas, lo cual representa una inversión considerable para la economía campesina, y esperar a que las poblaciones de abejas se puedan recuperar para producir miel nuevamente a gran escala.

 

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