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Estrecha relación entre democracia política y economía

Un elemento de la Marina vigila el paso de los vehículos durante un retén en Tijuana

Llamado a la reflexión

CIUDAD DE MÉXICO (Por Elia Baltazar, corresponsal de Diario de Yucatán/AEE).— Democracia, economía y política son los ingredientes de una sana vida en sociedad, señaló Gerardo Aranda Orozco, director del Centro de Estudios Públicos y Sociales (Cepos) al analizar cómo influye el desarrollo económico de un país en su salud democrática.

“Los temas de política, economía y relaciones sociales están intrínsecamente imbricados, relacionados. No se puede pensar en una sociedad sana, con mecanismo de solidaridad y subisidiaridad adecuados, sin una economía pujante que, cuando menos, produzca lo necesarioen condiciones asequibles a una población, y sin una política que respete los más elementales derechos humanos, empezando por la libertad”, explicó.

Convencido de que las libertades son el motor que hace avanzar los ejes de una sociedad, Aranda alertó sobre los indicadores que dio a conocer el Índice de Desarrollo Democrático (IDD) 2018, que anteayer fue presentado por la Fundación Konrad Adenauer, la Confederación USEM, el Centro de Estudios Políticos y Sociales y El Colegio de México.

Como se informó ayer, el documento consiste en un estudio que, mediante una bien definida y constante metodología, aplicada ya durante los varios años que se ha elaborado este índice en México, revela los avances o retrocesos democráticos que logra cada una de las entidades del país, a partir de una serie de indicadores.

“Se han venido midiendo diferentes indicadores, con la misma metodología, para que puedan ser comparables, porque es un principio universalmente aceptado que aquello que no se mide, no es posible mejorarlo”, señaló.

Por eso Arana destacó la pertinencia de contar con elementos cuantitativos para una situación determinada, que no puede explicarse solo con retórica o palabrería. “Cuando nos dicen: hoy vamos mejor, eso significa nada más que una arenga, un discurso, en tanto no haya mediciones”, afirmó.

“Por ejemplo, si el PIB per cápita mejoró o la percepción de que vivo mejor sube o baja 4 décimas, eso ya me da una indicación”, agregó Arana.

En su edición de este año, mencionó Arana, es necesario poner atención en el indicador de qué tanta libertad económica, política y social gozamos los ciudadanos, porque esta comprobado que “hay una correlación directa entre un mayor índice de libertad con responsabilidad, y un mayor desarrollo de las poblaciones”.

Como parte del equipo que contribuyó con el IDD 2018, Gerardo Arana destacó la utilidad de los indicadores que mide este índice para tomar decisiones.

“Tanto de política pública de autoridades, gobiernos, legisladores, como de decisiones que debemos tomar los ciudadanos para exigir, proponer y comprometernos en el desarrollo de esas políticas en el país”, aseguró.

En su caso concreto, “el IDD llama a una reflexión sobre qué aspectos, de acuerdo con la metodología del propio índice, van mejorando en el país y que aspectos se van deteriorando”, explicó el director del Cepos.

Arana Orozco destacó además el detalle en el análisis del IDD, pues es el único que trata de medir el desarrollo democrático por entidad federativa. “Tenemos muchos índices que hablan de México como República, pero este índice trata de medir cómo vive cada estado”.

No es mejor la información que se obtiene al colocar la lupa en cada entidad, pues “sucede que a veces los promedios nacionales no nos llevan a conclusiones ciertas”. Dice Arana.

“Un ejemplo: cuando se dice que México está estancado en un crecimiento de 2% es cierto, pero hay estados que crecen por arriba de China, que son verdaderos milagros económicos y no los vemos como tales, como es el caso de las entidades del Bajío”, dice Arana.

—De cara a esos resultados ¿qué elementos deben llamar nuestra atención, que reflejan o proyectan esta sinergia entre economía democracia?

—Te voy a decir cuáles son las alertas del año pasado, para respetar y no adelantar vísperas. En 2017 el IDD dejaba claro que en toda la República, en mayor o menor medida, los ciudadanos identificaban como un atoro para nuestra democracia la corrupción, la violencia, la inseguridad y la desigualdad. Es evidente que el norte del país y la Península de Yucatán —el estado, concretamente— tienen situaciones de desarrollo superiores a Chiapas, Oaxaca, Michoacán o Guerrero. En casi todos los sentidos, hay una diferencia fuerte. Los headlines que se generaron, los focos amarillos o rojos, estaban alrededor de corrupción, violencia y desigualdad. Vamos a ver ahora, en 2018, cómo salimos.

—En un año es difícil que cambien las circunstancias estructurales de un país para darle la vuelta a los resultados de 2017, pero ¿qué factores incidieron en los resultados correspondientes a 2018?

—En 2018 se fueron consolidando una serie de cosas positivas. El país entró en un proceso reformista, y nosotros, como Cepos, estuvimos de acuerdo en la mayor parte de las reformas que se propusieron, salvo en una: la reforma fiscal, que fue, a mi juicio, una tranca para que las demás reformas tuvieran un mayor éxito.

Por eso, en materia de crecimiento económico, al no haber una política fiscal que favorezca o propicie más el propio crecimiento, no creo que el gobierno actual vaya a cumplir con su meta.

De hecho, hay un movimiento de las organizaciones de la sociedad civil que han bautizado con el hashtag #Noalaleygandalla. La “ley gandalla” significa que esta nueva administración quita la compensación de impuestos, que de una manera u otra favorece la liquidez de las empresas. No que las empresas dejen de pagar impuestos, las empresas pagan impuestos. Lo que sucede es que la devolución de un impuesto, que antes era automática, ahora requerirá de un proceso burocrático en donde el gobierno no se compromete a devolver un saldo a favor de inmediato. Ahora entrará en un proceso y su retorno dependerá de la liquidez y de la voluntad de quien esté al frente de (la Secretaría de) Hacienda.

Cualquiera que está en el mundo de los negocios te dirá que la liquidez es como la respiración para el ser humano. El hecho de que te digan: no te preocupes, ahorita no vas a poder respirar, pero tenemos tanques de oxigeno que en 15 días te mando, pues parece absurdo. Necesitamos liquidez y esta medida, que aparentemente es para que las empresas paguen impuestos, lo que hace es ahorcar la liquidez, y de una manera u otra afectará la previsión de crecimiento que se tiene.

—Este cambio de gobierno, ¿de qué manera puede incidir en la salud democrática y en la viabilidad económica de México?

—Hay que ver. Pero te puedo decir que en algunos ámbitos hay sembrada una gran incertidumbre por la falta de información, de certeza, de cómo van a ser las cosas. En el mundo de la empresa no se le tiene miedo al cambio de modelo; lo que ocasiona recelo es la pérdida de libertades. Si el cambio de modelo va a llevar aparejada una pérdida de libertad económica, de libertad política o de libertades sociales, pues nos vamos a preocupar bastante.

Por el momento lo que hay es una gran incertidumbre porque no hemos visto el Plan de Desarrollo que marca las líneas generales de un gobierno. Por ley, (el nuevo gobierno) tiene que presentarlo a los 100 días, falta poco, esperamos que se cumpla y ahí se delinee cuáles serán las políticas, la visión del sexenio, porque hasta hoy tenemos anuncios muy interesantes y algunos de ellos muy controvertidos.

Por ejemplo, que no se hace el aeropuerto en Texcoco y se hará en Santa Lucía; que habrá una serie de programas sociales, pero dentro de 6 meses veremos que arranquen —dicho por el propio presidente—; que se va a hacer una refinería en Dos Bocas (Tabasco), pero el Instituto Mexicano del Petróleo saca un estudio en donde no lo recomienda. También está el Tren Maya, que puede detonar el Sureste, pero no hay estudio financiero ni de impacto ecológico. Son una serie de cosas retóricas que pueden aplaudirse, pero de las que me gustaría ver más información.

—En este escenario, en el que hace falta esta claridad hacia el futuro, ¿qué poder tienen los ciudadanos para influir en un proyecto económico y en las libertades económicas?

—El ciudadano tiene todo el poder. Aristóteles ya definía al ciudadano como aquel que detentaba el poder público, ya fuera como funcionario o como elector. En la medida en que los ciudadanos seamos consciente de que detentamos el poder público, el poder público dependerá de nosotros.

En México se han generado destellos de una ciudadanía muy participativa que luce, que brilla, pero no es mayoritaria. Hay muchas personas que todavía no alcanzan ese grado de ciudadanía, aunque la Constitución se los dé. Hay que constituir un bien común, pero esperan que otros aporten para que ellos reciban.

Con esto me refiero a una sociedad peticionaria, en la que yo no sé de dónde saque dinero el gobierno, pero a mí me tiene que dar. Y pareciera que en este sexenio está quedando todavía más claro. Si yo robo “huachicol” dejaré o no de robar, pero a mí me van a dar 8,000 pesos al mes sin haber aportado nada a esa alcancía. Ahora resulta que vamos a tener muchísima población que no le pone al cochinito, pero sí espera que salga suficiente para tener un ingreso, aunque ni estudie ni trabaje.

Un ingreso superior al de algunos médicos que terminan su carrera y van a un servicio social obligado, y reciben menos recursos que quien no estudia ni trabaja.

La señal que se manda es: no estudies, no trabajes y se te va a dar, porque si se te ocurre estudiar medicina, después de 5 años de estudios, vas a ir a una población rural en donde te van a pagar menos que si no hubieras estudiado ni trabajado. Este tipo de incentivos perversos no sé que vayan a traer. Yo, sigo insistiendo, daré el beneficio de la duda.

En fin, hay una gran incertidumbre, yo lo pondría así. Estamos ante esto nuevo, con una gran incertidumbre por la falta de claridad. Yo esperaría que en el Plan de Desarrollo quedara claro qué van a hacer en los siguientes 6 años. Pero no podemos permitir ningún retroceso en libertades. A mí me gustaría ver más libertad económica y no más restricciones al crecimiento económico.

El resorte que tenemos los mexicanos, que todavía está comprimido, hay que liberarlo. El crecimiento y el desarrollo no se darían por añadidura, pero sí seríamos una nación más pujante.

 

Resultados Índice de Desarrollo Democrático 2018

Los resultados del índice de Desarrollo Democrático 2018 revelaron variaciones en cuatro dimensiones.

Pilares del documento

Las cuatro dimensiones en las que se basa este índice son: Democracia de los ciudadanos (I), Democracia de las instituciones y del sistema político (II) , Democracia social (III) y Democracia económica (IV).

Mejora

Para la Dimensión I, los resultados en 2018 arrojaron que los estados mejoraron 1% en su promedio, colocándolo con el mejor promedio del resto de las variables.

Baja en instituciones

En 2018, la Dimensión II fue 12% inferior a 2017.

Leve mejora en lo social

El promedio en la Dimensión III alcanza un valor levemente superior al alcanzado en 2017.

Economía, el punto flaco

En la Dimensión IV hubo un descenso de 3% con respecto al IDD del año anterior.

Líderes

Aguascalientes y Yucatán lideran en el índice democrático.

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