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Experto expone el impacto al suelo por “huachicoleo”

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Daño ambiental

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— El robo y venta de combustible en México, coloquialmente llamado “huachicoleo”, es un tema multidimensional que afecta a los sectores sociales y económicos, pero también tiene graves repercusiones ambientales que hasta ahora no se toman en cuenta.

Las instituciones encargadas de atender esto son la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), las cuales no han divulgado acciones que han realizado en atención de los ecosistemas afectados por el “huachicoleo”.

El director de la facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac, Miguel Ángel Santinelli, expuso que la gasolina derramada por el robo de combustible tiene una enorme afectación ambiental en términos de tierra, organismos vivos, aire y agua.

Según el experto, se registran daños en el suelo y penetración en los mantos acuíferos, pero también afectaciones en la piel, el cerebro y los tejidos blandos de las personas.

Desde finales de diciembre de 2018, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, decidió combatir de forma frontal esta actividad delictiva que desde hace más de una década genera pérdidas millonarias a Pemex.

No obstante, si bien se pretende acabar con los daños a la economía y a la sociedad, no se está hablando del daño ambiental.

El experto consideró primordial atender el combate a la corrupción y detener las actividades ilegales pero matizó que “no debe olvidarse que si se pierde la salud de los ecosistemas, al final eso repercute en la propia vida del ser humano”.

Es por ello que “los suelos afectados por derrames de combustibles se convierten en desechos peligrosos” y deben ser atendidos pronto.

El daño que sufren los suelos por la gasolina derramada afecta también a la fauna. Esto se debe a que en la tierra existen microorganismos que sirven de sustento a las plantas, las cuales a su vez son esenciales para los animales.

“Al no darle atención adecuada a estos suelos, los mismos pierden su fertilidad por varias décadas en lo que se autoregeneran”, agregó el especialista.

La contaminación por derrames de hidrocarburos, señaló, también se caracteriza por afectar el pH del suelo, dañando su conductividad eléctrica.

Santinelli indicó que estas tierras contaminadas son un foco de riesgo, pues las plantas e insectos, con el tiempo, absorben en pequeñas cantidades esas moléculas tóxicas y las pueden transmitir a otros organismos, como aves y mamíferos.

En contaminación del aire, destacó que los compuestos orgánicos de la gasolina contaminan la atmósfera.

Con respecto al agua, señaló que, dependiendo de la cantidad de combustible que se derrame, pueden contaminarse los mantos freáticos, repercutiendo en la calidad del líquido.

De acuerdo con departamento de Investigación de Ciencias Agrícolas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), atender la contaminación por “huachicoleo” requiere de diversas técnicas de remediación para que la tierra regrese a la normalidad.

El tiempo estimado para que esto suceda es de aproximadamente 5 años y tiene un costo de 200,000 pesos por hectárea.

El investigador universitario reiteró que, por todo esto, es urgente que tanto la sociedad civil como la academia se conciencien de que el “huachicoleo” requiere también de una atención ambiental.

Cabe mencionar que, según información de la Dirección General de Inspección de Fuentes de Contaminación de la Profepa, durante el sexenio anterior hubo en todo el país 4,386 emergencias causadas por “huachicoleo”, pero solo se reportó daño ambiental en unas 300 hectáreas de terreno.

No obstante, esto se debe a que 2,615 de estas fugas no reportaron públicamente la extensión de suelo afectado.

 

Foto: Gabriel Chan.

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