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Diversión convive con la violencia

Turistas visitan la zona arqueológica de Tulum

Guerra de narcos golpea a la vida diaria en Tulum

CANCÚN.— El caso de Anjali Ryot es el último, pero no es nuevo. Hace alrededor de un año que la violencia y la diversión conviven con naturalidad en Tulum.

En marzo, una balacera en una taquería hirió de gravedad a una turista española quien acabó muriendo en el hospital; y dos días antes, dos tiroteos consecutivos más que crearon el pánico en la única arteria de la ciudad, que conecta Tulum con el resto de ciudades de la Riviera Maya. En aquellos días, junto a los cordones de la Fiscalía que aseguraban las pruebas y la sangre, un turista compraba souvenirs.

Con la llegada de la pandemia, Quintana Roo vivió una explosión de nuevos visitantes a sus principales destinos turísticos.

Cancún, Playa del Carmen o Tulum disfrutaban de una burbuja en la que no había que cumplir ninguna medida sanitaria para evitar la propagación del coronavirus; ni cubrebocas ni distancia de seguridad, a pesar de que los contagios se disparaban en el país. Esto unido a la facilitad total de entrada en México, que nunca impuso ni siquiera pruebas de antígenos para ingresar en el territorio, convirtió a la Riviera Maya en el paraíso de los extranjeros.

La cantante Dua Lipa o influencers europeas tenían fotos en las aguas cristalinas del Caribe mexicano.

El boom de turistas trajo consigo una ardua batalla entre grupos de narcotráfico por controlar el mercado. La guerra del narco ha alcanzado a Tulum ahora como lo hizo antes con otras joyas del turismo nacional, como Playa del Carmen o Acapulco.

Las balaceras y asesinatos en sus calles amenazan con golpear a la principal fuente de ingresos de este municipio de la Riviera Maya. En Quintana Roo, el turismo aporta 87% del PIB.

Tras el asesinato de las dos jóvenes esta semana, Alemania, por ejemplo, ha pedido a sus ciudadanos que se encuentren en la ciudad que no salgan de sus hoteles y que solo tomen taxis oficiales para llegar seguros al aeropuerto.— El País

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