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“Ignoraron las advertencias”

Por necesidad o curiosidad fueron a buscar gasolina

TLAHUELILPAN.— Un zapato, unas llaves, la cicatriz de una operación o un tatuaje, hasta el más mínimo detalle hace la diferencia para reconocer a las víctimas de la explosión en Hidalgo.

Cualquier seña, por mínima que sea, le da un posible rostro a los cuerpos carbonizados que yacen en un campo de alfalfa de la comunidad de San Primitivo, en el municipio de Tlahuelilpan.

Entre los familiares de las víctimas se encuentra Manuel Mora, un padre que busca a su hijo de 18 años.

“Mi hijo estaba solo en la casa, un amigo pasó por él y le dijo que había gasolina gratis, ahora no sabemos nada de él“, narró.

El hijo de Manuel no tiene dos dedos, esa podría ser la señal para identificarlo, de no ser porque algunos restos son prácticamente polvo al tacto.

Hasta ahora, de acuerdo con Marco Antonio García Cornejo, director general de la Policía de Investigación de la Procuraduría estatal, solo un cuerpo ha sido identificado con certeza, gracias a un tatuaje que era muy claro. Del resto, dice, no se puede confirmar nada.

Pese a la incertidumbre, hay quienes dicen ya haber identificado a los suyos. Para darles certeza, familiares de las víctimas fueron enviados al Ministerio Público de Tlahuelilpan y Mixquiahuala, dónde deben iniciar el trámite para realizar las pruebas de ADN.

Por su parte, Gerardo Pérez Gutiérrez relató que los civiles ignoraron las advertencias de los militares para alejarse del chorro de combustible que salía del ducto.

“Somos necios”, afirmó, quien ayer regresó al campo chamuscado para intentar ver si podía reconocer algún cuerpo, pero solo unos cuantos aún tenían piel. Decenas de cadáveres fueron quemados hasta la médula.

Afirmó que él y su hijo también ignoraron a los soldados. Sin embargo, a medida que se acercaba al géiser de combustible, se sintió abrumado por un presentimiento. “Vámonos. Esto va a explotar”, recuerda haberle dicho a su hijo. Los dos corrieron sin mirar atrás.

Busca a su nieto

El estruendo de la explosión en Tlahuelilpan fue el inicio del peregrinar de Carmen García Reyes para encontrar a su nieto José Guadalupe, de 17 años, quien cursaba el último semestre para concluir la preparatoria.

“Mi nieto estudia la prepa, es un buen estudiante, pero como vio el ducto se bajó. Vivimos en una lomita y desde nuestra casa vimos cómo la gente estaba con sus cubetas”, recordó la mujer, quien afirmó que el joven solo quería “ganarse unos pesos extra”.

La mujer relató que acudió a varios hospitales de Ciudad de México en busca de su nieto, pero no lo halló.

“Ya los buscamos en todos los hospitales de Hidalgo, fuimos al Militar y ahí nos dijeron que viniéramos aquí, que aquí estaba mi nieto, pero no está, y no sabemos a dónde ir”, declaró con la voz entrecortada.

Entre los heridos se encuentra Fernando Ángeles Juárez, un taxista de 49 años que arriesgó su vida por salvar a un joven de 15 años de la explosión, quien está internado en el Hospital de Tula con quemaduras en el 49% de su cuerpo.

Su esposa Nicolasa López relató que él descansó ese día y fue a ayudar a su cuñado a trasladar un pedido de ataúdes. Cuando llegaron al lugar donde se registró la fuga, ambos sujetos se acercaron por “curiosidad”. Luego se registró la explosión.

Nicolasa López contó que su esposo se apartó de su cuñado, Porfirio Francisco Hernández Chávez, para ayudar al joven.

“Dice que él no se hubiera quemado pero corrió a rescatar a un niño”, afirmó.

La mujer señaló que no sabe nada de su cuñado y que lo están buscando.— El Universal, AP y La Silla Rota

 

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