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Joven de Oaxaca pide justicia contra exdiputado que le roció ácido

OAXACA.- María Elena Ríos Ortiz, saxofonista mixteca de 26 años, pide justicia luego de que hace tres meses un hombre le roció ácido en el cuerpo dentro de su casa en Huajapan de León.

Por ese incidente, ocurrido el 9 de septiembre, la mujer terminó con fracturas y secuelas graves.

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Se trata del primer ataque de este tipo documentado en Oaxaca y el cuarto en todo el país.

Daño irreparable

Desde aquel día, el mundo de María Elena está contenido en las paredes del Hospital Civil Aurelio Valdivieso, en la capital del estado, donde se ha sometido a varias cirugías.

Antes del ataque, ella dedicaba su vida a la música. Es egresada del Conservatorio de Puebla y participante en el Primer Encuentro de Directores de Bandas de Oaxaca 2019.

Ese fue el último evento al que asistió antes del atentado.

María Elena está segura de quién es el autor intelectual de su ataque: un poderoso empresario y exdiputado local del PRI, quien formó parte de su vida en otro tiempo y quien la ha amenazado de muerte tras los hechos.

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Todo eso se la ha dicho a la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO), pero a tres meses, dice, nadie ha sido detenido.

“Nadie nos ayuda”

Luego de los señalamientos, el presunto responsable inició una campaña de desprestigio hacia ella.

Mediante redes sociales, usuarios se esfuerzan por desvincular al exdiputado de las acusaciones. Familiares de la joven han dicho que no reciben apoyo.

Hemos estado buscando ayuda en el caso, pero debido al poder que ejerce el empresario, nadie ha querido ayudarnos a pesar de que hay pruebas suficientes en poder de las autoridades que vinculan al autor intelectual con la persona que cometió la agresión”

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Para la familia Ríos Ortiz, el ataque fue el inicio de una pesadilla que no termina. Primero, se negaban a darle atención médica a María Elena, por lo que la trasladarían a Puebla.

Con presiones, finalmente se llevó a la joven al Hospital Civil de la capital.

Tiene miedo

María Elena vive con el temor de recibir un mensaje de texto del empresario con más amenazas de muerte, evidencias también en poder de la Fiscalía.

La desesperación de su familia es tanta que cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador visitó Huajuapan, acudieron ante él para pedirle ayuda.

El mandatario dejó una promesa y turnó el asunto a una funcionaria federal en la entidad, quien hasta ahora no ha atendido la instrucción.

Dicha servidora pública argumentó que este asunto compete al gobierno local, a pesar de que la violencia de género y su erradicación es un compromiso de la Federación.

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Los tiene bloqueados

Después la funcionaria bloqueó a la familia de su teléfono celular. Así han sido estos meses, una serie de puertas que se cierran una tras otra.

La familia de María Elena, por ejemplo, tiene contacto directo con el fiscal general, Rubén Vasconcelos, y con el titular de los Servicios de Salud de Oaxaca, Donato Casas Escamilla, que le han prometido un apoyo que llega a cuentagotas.

“No estamos recibiendo ayuda legal ni médica apropiada”, dicen los familiares.

También aseguran que, desde el ataque, la joven no ha abandonado el hospital. No hay fecha para que le den de alta.

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La desesperación aumenta porque para atenuar las heridas que el ácido dejó en gran parte de su cuerpo, María Elena requiere atención especializada que no llega.

Enemigo “poderoso”

La familia reconoce que el fiscal se comprometió en una intermediación con la secretaria de la Mujer, Ana Vásquez Colmenares, para darle celeridad a la investigación.

Aunque su temor es que les han dicho que el empresario y exdiputado se mueve en los más altos círculos del poder.

Ante ese miedo y por la gravedad de las lesiones, la familia pide que el caso sea turnado a instancias federales, para que se atienda con perspectiva de género.

Asimismo, insisten en que incluso existe un retrato del agresor material, cuya identidad también fue captada en cámaras de vigilancia.

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Tememos por nuestra seguridad y la de María Elena. Hemos recibido llamadas y sabemos que estamos luchando contra alguien cuyo poder se mueve con el dinero. Por eso pedimos ayuda, que no olviden el caso, que atiendan a nuestro llamado”

Silencio de la autoridad

La Fiscalía de Oaxaca no dio su postura sobre el caso.

“¿Qué se ha hecho al respecto, para atender a María Elena y garantizar su seguridad y la de su familia, así como la de las mujeres que están expuestas a un ataque similar”, cuestiona la familia.

Aunque el ataque a la saxofonista es el único perpetrado con ácido en Oaxaca, las cifras de violencia de género indican que su historia se repite.

De finales de 2016 a la fecha, organizaciones civiles contabilizan 370 féminas asesinadas y otras mil 754 agredidas.

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