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La laguna de Bacalar pierde sus siete colores por la contaminación

Laguna de Bacalar Foto de referencia. Wikipedia

QUINTANA ROO.- La laguna de Bacalar es un sitio paradisíaco y rodeado de vegetación en sus más de 40 kilómetros de longitud, en sus aguas se perciben siete tonalidades, desde turquesa hasta el verde profundo. Sin embargo, con el tiempo, podría perder su belleza.

Foto: El Big Data La laguna de Bacalar pierde colores
Foto: W Radio México
Foto: Food &Wine en Español

Bacalar, Quintana Roo

Bacalar es un pequeño municipio que solo tiene poco más de 11 mil habitantes, hace décadas permanecía alejado del ruido y del turismo, uno de los secretos mejor guardados de un estado en el que abundan los grandes complejos como en Cancún, Playa del Carmen o Tulum.

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En 2007 todos voltearon a ver a este pequeño lugar, pues lo nombraron Pueblo Mágico por la secretaría de turismo, luego se convirtió en una de las playas más cotizadas de México para los viajeros.

El turismo y la contaminación

El costo ha sido alto: el aumento de desechos sobrepasan la capacidad e infraestructura del lugar. “La basura por diversos orígenes y desperdicios agrícolas, la contaminación por drenaje y el turismo están poniendo en riesgo el equilibrio del cuerpo lagunar y propiciando la eutrofización”, explicó a The New York Times Omar Caballero Hernández, un biólogo que estudia la ecología de los humedales y participa junto a McGrath en Agua Clara.

Además de la basura, el sistema de alcantarillado y drenaje tampoco funciona bien. En época de lluvia, el agua rebasa y forma ríos negros que terminan en la Laguna de los Siete Colores.

La contaminación por aguas residuales, una amenaza

Uno de los problemas principales en Bacalar es la contaminación por aguas residuales, pues causa la proliferación de microalgas y otros coliformes.

 “Estos organismos obstruyen la luz y pueden ser infecciosos; ambas situaciones ponen en riesgo la salud humana y la conservación de otras especies”, asegura el biólogo.

“Al contaminar de esta forma estamos permitiendo que estos organismos aumenten, que cambien las dinámicas propias de la laguna y de los organismos que ahí viven y por lo tanto se ven afectados”.

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¿Qué se puede hacer?

El cambio es tanto progresivo como irreversible, el pueblo mágico, Bacalar, ha sido descubierto por el hombre y para frenar el impacto del ser humano en su laguna se necesita que se deje de contaminar: más del 45 por ciento del litoral de la laguna ya se encuentra ocupado por residencias particulares, pero no existe un buen manejo de sus aguas negras ni cuidado de las fosas sépticas.

El artículo completo es de: The New York Times

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