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Lo que la CDMX y los empresarios están haciendo para combatir el cambio climático

Se unen empresarios como Daniel Madariaga Barrilado

Desde el aumento de los gases de efecto invernadero hasta los cambios en los patrones climáticos y el calentamiento del océano, el planeta está en problemas. Con el 97 por ciento de los científicos del clima de acuerdo en que estas tendencias de calentamiento climático se deben a la actividad humana, es hora de que los humanos se unan para tratar de salvar el planeta. La Ciudad de México y el emprendedor y experto en sustentabilidad Daniel Madariaga Barrilado están tomando medidas cruciales para ayudar a marcar la diferencia.

Prohibición del uso de bolsas de plástico y productos de un solo uso

A partir del 1ro de enero del 2020, se les pide a los ciudadanos de la Ciudad de México que regresen a sus viejas formas de usar paños reutilizables y cestas de paja tejidas. En un esfuerzo por combatir el cambio climático, la ciudad inició una prohibición contra las bolsas de plástico de los supermercados que la gente se ha acostumbrado tanto a usar. Y esta nueva prohibición planea expandirse en el 2021 para prohibir también los popotes de plástico, cucharas, cápsulas de café y otros artículos de un solo uso.

Pero ¿qué diferencia hará realmente la prohibición de algunas bolsas de plástico? Si bien los medios de comunicación muestran informes de plásticos que llenan los océanos, matan animales y llenan vertederos, el impacto del plástico en el cambio climático y el calentamiento global es mucho más que eso. Un informe reciente del Centro de Derecho Ambiental Internacional muestra cuán peligrosa es la producción de plástico para el planeta. El informe afirma que "el plástico es uno de los materiales más ubicuos en la economía y uno de los contaminantes más persistentes y penetrantes en la Tierra".

La producción de plástico contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero en cada etapa. Comenzando con la extracción de los combustibles fósiles necesarios para su producción, hasta su proceso de refinación y posterior eliminación, se estima que el plástico será responsable del 13 por ciento del presupuesto total de carbono. Esto equivale a 615 centrales eléctricas de carbón.

El informe pide medidas urgentes para detener la producción y el uso de artículos de plástico de un solo uso y la Ciudad de México ha escuchado el llamado. La simple tarea de reutilizar bolsas y cestas de tela y deshacerse del plástico puede marcar una gran diferencia para el planeta.

La construcción ecológica promueve la sustentabilidad

Tradicionalmente, la industria de la construcción nunca ha sido amiga del medio ambiente y, según diversos estudios, contribuye hasta en un 50 por ciento del impacto negativo sobre el cambio climático. La construcción contribuye al 23 por ciento de la contaminación del aire, el 40 por ciento de la contaminación del agua potable y hasta el 50 por ciento de los desechos de los vertederos. El sector de la construcción es un área que necesita sufrir cambios importantes para reducir el impacto humano en el planeta. El experto en sustentabilidad Daniel Madariaga cree que, con simples cambios en la práctica y los materiales, el impacto de la construcción en el clima podría reducirse en cinco a 10 años.

Una forma importante de marcar la diferencia es a través de la construcción ecológica. Este innovador método de construcción crea edificios que reducen el impacto negativo sobre el clima, así como sus entornos circundantes. Algunos de los objetivos de la construcción ecológica incluyen la reducción de los desechos y la contaminación asociados con la construcción, el uso de material reciclado cuando sea posible y el uso eficiente de la energía, el agua y otros recursos.

En los últimos años, los resultados del cambio climático brindaron una nueva solución a los problemas de construcción en México. Más de un millón de toneladas de sargazo de algas comenzaron a cubrir las playas de México como resultado del cambio climático. Si bien estas algas devastaron muchas comunidades turísticas costeras, suscitó una nueva idea para expertos en sustentabilidad como Daniel Madariaga. Como él dice, “La llegada del sargazo registrada por la costa mexicana este año es el resultado del cambio climático. Aunque representaba un desafío para los empresarios enfrentar este problema, el sector ha logrado innovar y ha encontrado una manera de hacer que el sargazo sea útil y usarlo para hacer construcciones completamente sustentables.”

Material de construcción hecho de algas

En lugar de usar ladrillos tradicionales, Daniel Madariaga y otros descubrieron que el sargazo podría convertirse en ladrillos de construcción sostenible que duraran mucho más que los ladrillos de cemento tradicionales. Además de su sostenibilidad, la construcción de estos ladrillos permitió a los constructores reducir los costos de construcción en más del 50 por ciento. Estos ladrillos funcionan bien en todos los climas y ecosistemas, lo que permite a los constructores ampliar su capacidad para crear edificios verdes.

Reducción de la contaminación del aire y gases de efecto invernadero

México es responsable de generar más de 973 millones de toneladas de CO2 cada año, siendo el principal contribuyente las emisiones de los vehículos. En grandes ciudades como la Ciudad de México, la mayoría de estas emisiones se generan a partir del tráfico urbano congestionado a medida que los residentes buscan espacios de estacionamiento en áreas superpobladas. Daniel Madariaga cree que una solución para reducir estas emisiones y los altos niveles de contaminación del aire radica en la nueva tecnología y las estructuras de estacionamiento automatizadas y robotizadas.

Las estructuras de estacionamiento robóticas son la respuesta a ciudades abarrotadas con disponibilidad de estacionamiento limitada. Estas estructuras ocupan la mitad del espacio normal requerido de una estructura de estacionamiento, al tiempo que ofrecen cientos de miles de espacios de estacionamiento disponibles. Estos sistemas utilizan elevadores computarizados que mueven un vehículo a un espacio de estacionamiento dentro de su estructura, diseñado de manera similar a un estante. En lugar de conducir por la ciudad buscando un lugar para estacionar, los conductores simplemente entran al quiosco de la estructura del estacionamiento y las máquinas harán el resto.

Estas estructuras de estacionamiento robótico no solo reducen las emisiones en las principales ciudades como la Ciudad de México, sino que su tamaño más pequeño permite a las ciudades crear más áreas verdes, como parques y áreas naturales. Esto permite a las ciudades reducir en gran medida su huella de carbono y trabajar para reducir el cambio climático antes de que sea demasiado tarde. (I.S.)

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