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Los motores del crecimiento

Columna 7 Por (*) Franklin Recio

Estamos a nada de que se cumplan 50 años de que Neil Armstrong pisó la Luna por primera vez. Una característica de ese proyecto fue la organización y participación de la sociedad, teniendo al gobierno como rector en los lineamientos y objetivos, y participando activamente los inversionistas y las universidades en un ecosistema complejo. El proyecto del hombre a la Luna también pone de manifiesto la relación fuerte entre el desarrollo tecnológico y el avance económico, del cual el país vecino sigue cosechando frutos. Además, se argumenta que mientras más dificultades haya en inventar y aprender un conocimiento complejo, se requieren mayores esfuerzos económicos para entrar en esos espacios. Esto dificulta la difusión de dicho conocimiento entre los agentes económicos. Por lo tanto, se puede esperar que el conocimiento complejo sea más exclusivo y así, posea más valor.

Los gobiernos tienen la importante responsabilidad en asegurarse que una tendencia económica decreciente sea atacada a través de la inversión productiva. En ese sentido los amables lectores hoy podrán confirmar que se nota un patrón, desde que subió el actual gobierno, las perspectivas de crecimiento han ido a la baja para el país, recortadas mes con mes, pero no por la corrupción, como dice Romo esta semana, sino por dos elementos, uno es la falta de confianza en las instituciones, y el otro es la falta de inversión rectora en temas complejos. Uno y otro son precursores para el crecimiento económico. Si el gobierno actual tiene una política de austeridad que raya en “cuidar los centavos, para dejar ir los pesos”, está respondiendo mal a la elección de los votantes. Lo mismo si no puede generar un clima de confianza a largo plazo, donde la palabra tenga validez.

Aterrizando lo anterior en los proyectos faraónicos de la actual administración de México, no se observa que aumenten el grado de complejidad de la economía mexicana. Tampoco hay una integración fundamental con las instituciones educativas y la iniciativa privada para apoyar la formación de conocimiento nuevo. Los problemas en cada uno de los proyectos son especiales, pero en su lugar se quieren resolver con centralismo, ocurrencias e importación de tecnología, que es la solución más cara.

Ojalá que pronto veamos un golpe de timón para generar inversión productiva en donde se necesita, de manera local en los municipios y estados, incluir a las universidades locales para que el gobierno se asesore y encuentre las mejores opciones, así como formar y apoyar de manera especial a las Pymes que son la base para que este tipo de proyectos contribuya a disminuir la desigualdad que sufre México.— Mérida

Candidato a Doctor en Análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable por la Anáhuac–Mayab.

Emotivo regreso de Jesse & Joy a Mérida