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#MeToo, "estrategia" para un cambio estructural

De acuerdo con una investigadora, el movimiento de denuncia #MeToo funciona para dar voz a las mujeres violentadas. La imagen corresponde a una marcha por la dignidad de la mujer, en Mérida, el pasado 8 de marzo. Foto de Adriana Carrillo Alemán

El movimiento #MeToo vio la luz en redes sociales para denunciar el acoso y agresión sexual, pero en los últimos días ha tenido cariz particular por mujeres del ámbito académico que levantan la voz.

"El resurgimiento del movimiento pone en la escena pública cómo en los espacios de formación académica, cultural y artística del país hay una marcada violencia de género contra las mujeres”, señaló Nelly Lucero Lara Chávez, académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

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La violencia de género no es propia de ciertas clases sociales o sectores que no tienen formación académica, explicó.

Al contrario, dijo, el movimiento está develando que la violencia en el patriarcado es un problema estructural y existe más allá de que las personas tengan formación académica y capital económico.

La razón de que sean anónimas

Nelly Lara expresó que “muchos hombres están haciendo este señalamiento de por qué hacerlo en el anonimato. Se trata de revertir una de las imposiciones del patriarcado, ya que históricamente se les orilló a vivir en él, muchas de las formulaciones artísticas y creativas que ellas hicieron fue justamente desde ese lugar, nunca mencionar su nombre”.

Esa negación de su identidad, la no visibilización de sus condiciones se convierte en estrategia política para dar cuenta de lo que está sucediendo, expresó.

Ven desigualdad

Asimismo, indicó, se está develando la manera desigual en que enseñan a relacionar a las mujeres.

“Estamos viendo hombres con poder económico que terminan relacionándose con mujeres más jóvenes y con menos poder, cuando existe desigualdad estructural sigue operando a lo largo de la vida de estos vínculos”.

Para Nelly Lara, el que mujeres ilustradas hagan esa crítica en términos sociales es el inicio de una posibilidad de transformar a la sociedad y a las estructuras.

Dimensión jurídica

“Hay que darle una dimensión jurídica para desarticular esas formas de violencia, tendríamos que ser más estratégicas y hacernos de un andamiaje en términos jurídicos y económicos para enfrentar la respuesta que articulará el patriarcado”.

La académica mencionó que “nuestra generación se está encargando de develar y transformar la violencia de género contra las mujeres desde el interior de las instituciones académicas, que son un eje prioritario a nivel social, porque es justamente aquí donde se construyen las posibilidades reflexivas de transformar lo que sucede allá fuera”.- Información de UNAM Global.

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